09 agosto 2011

EL ESPECTRO RADIOELÉCTRICO Y LOS ESPECTROS ESPECTRALES

Bueno, venga, pues vale. Nos rendimos. Aceptamos “espectro” como animal de compañía. Y admitimos que Anne Germain es médium y realmente entrevista espectros en “Más allá de la vida” (Telecinco) igual que en su día tuvimos que tragar con que al doctor Jiménez del Oso se le llamara “doctor” aunque no lo fuera porque no tenía el título académico. Ahora solo hace falta que el Estado Español lo reconozca también, cree una nueva categoría fiscal para que los que hasta ahora eran simples timadores que cobraban en negro sus conexiones telefónicas con el más allá pasen a cotizar como teleoperadores astrales, y remate el proceso de nacionalización de los recursos naturales nacionalizando también los recursos sobrenaturales.


¿Qué es eso de que la ley se conforme con establecer que el espectro radioeléctrico pertenece al Estado? ¿Qué es eso de limitarse cobrar a las empresas privadas por explotar el espectro radioeléctrico? Nacionalicemos, además del espectro radioeléctrico, también todos los demás espectros, sean los que sean y estén donde estén. Y si alguien quiere hacer negocio con un espectro, da igual cuál, que solicite una concesión y prepare la cartera para poner el huevo porque le va a costar una pasta. Anne Germain dice que los espíritus le dicen cuándo tiene que cobrar y cuándo no por prestar sus servicios, ya va siendo hora de que alguien le diga además a esta chica cuándo le toca pagar a ella.

De todas formas, como llevamos ya un año que no ganamos para sustos viendo cómo cada dos por tres Telecinco nos coloca sesiones a cual más infumables de la correveidile del más allá Anne Germain con todo tipo de fauna famosil, creo que se impone una moratoria de 50 años prorrogable por otros 50 durante los cuales no se podrá hacer espiritismo ni gilipolleces por el estilo. Sobre todo en la tele. Así, además de librarnos de “Más allá de la vida”, nos libraríamos de todos los echadores de cartas -y echadores de morro en todas sus variables- que pueblan la insondable y negra noche televisiva.