12/11/16

EL VIENTRE DE LA SERPIENTE


Lo menos que puede hacer quien crea un monstruo es alimentarlo. En la tele, “Gran Hermano” es de lo mejor. De lo mejor creando monstruos, entendámonos. Pero alimentarlos ya es otra cosa. Trae al mundo camada tras camada de engendros, pero después los abandona a su suerte. Al menos, hasta hoy. Ahora es diferente. Esta edición empeoró.

“GH” ha dado un paso más en su carrera de mala madrastra. Dejó de alimentar un cachorro de esperpento que aún no había terminado de crecer. Fuera de su seno, el pobre monstruo está condenado a morir de frío y olvido. Bárbara, favorita para ganar esta edición de “GH”, está fuera de la nidada, fuera de la casa, fuera del paraíso. Fue extirpada con malas artes del útero de la bruja mala que no la quiso en su seno. Fue abortada con una sobredosis de información tóxica que precipitó su salida antes de que la incubación llegara a término. Ahora, Bárbara boquea penosamente en agonía. Es en vano. No puede respirar por sí misma fuera del claustro materno.

Lo normal sería que “GH”, que lleva 17 años educando a quienes se ponen en sus manos, se sintiera orgullosa de aquellos que crecen troquelados por sus enseñanzas. Pero no lo hace. En lugar de eso, los traiciona. El programa informó a Bárbara de que su padre estaba muy enfermo y a la concursante no le quedó otra que irse. Pero después, por teléfono, se lamentó de verse fuera: “yo aquí no puedo hacer nada”, “hubiera preferido no saberlo”, “mi familia no dio el consentimiento para que me lo dijerais”. Jordi González intentó disculpar al programa, pero no logró disimular la ingratitud de un ‘reality’ que abandona a quien es capaz de anteponer la tele a la vida porque su vida es la tele en directo de su vida en directo.

Anteayer “GH” invitó a Bárbara a volver a la casa. Demasiado tarde. El daño ya está hecho. Bárbara yace exangüe en la cuneta mientras la madrastra avanza rodeada por los supervivientes de su última puesta. Detrás, su audiencia los sigue, mira y parlotea en las redes sociales.

11/11/16

EL BURLADOR BURLADO

En serio, Cárdenas, chaval, hay que tener unos huevazos del tamaño de las tetas que le gustan a Donald Trump para que, contando con el brillante historial que adorna tu curriculum, te hayas ofendido por el tímido y rápidamente reculado “gilipollas” que te dedicó el otro día Ernesto Sevilla. No son ganas de hacer sangre, lo juro, pero no queda más remedio que recordarte que hace un par de añitos el mismísimo Tribunal Constitucional te condenó en sentencia firme e inapelable por realizar una entrevista a un discapacitado “únicamente con propósito burlesco, para ridiculizar al entrevistado, poniendo de relieve sus signos evidentes de discapacidad física y psíquica”. No entro a discutir si esa condena descalifica o no a un presentador para trabajar como entrevistador en una televisión pública, pero, venga ya, para ser alguien al que el más alto tribunal de España le ha dicho que utilizó "la vulnerabilidad de un discapacitado psíquico con la clara y censurable intención de burlarse de sus condiciones físicas y psíquicas” pareces tener una paradójica ultrasensibilidad cuando eres tú el objeto de la burla.

Porque no fue más que una burla. Y una burla mil veces menor que la tuya. La apostilla de Sevilla se notó espontánea y balbuceante, al hilo del monólogo que estaba defendiendo. Y nada más soltarla se le vio azorado y arrepentido, sin saber cómo sacar la pata que había metido. Rio nervioso, miró de reojo a Pablo Motos, dio muestras de una cierta conciencia de error que jamás se intuía en tus risas faltosas durante aquellos horribles años previos a la milagrosa reconversión de Javier Sardá en comentarista político. Y ha tardado pocos días en pedirte perdón. La burla de Sevilla fue improvisada y las tuyas eran muy planeadas. No quiero decir que la sentencia del Tribunal Constitucional incluya un apartado en el que se te declare burlable de forma impune a perpetuidad, pero ese leve paralelismo entre lo que tú hiciste y lo que te ha hecho el burlador de Sevilla hace que todo tenga un delicioso regustillo a justicia poética. Salvo en lo de la discapacidad. Ahí no hay paralelismo entre aquel chico y tú: las taras morales son mucho más graves que las psíquicas.

9/11/16

CADA VEZ QUE NOS DESPERTEMOS


1. Cuando desperté, Antonio García Ferreras todavía estaba allí. No, no se trata de una paráfrasis cómplice de Monterroso ni de una alegoría postapocalíptica. Fue sencillamente lo que ocurrió. Estuve viendo el especial de “Al rojo vivo” de la Sexta el martes electoral hasta eso de la 2 de la madrugada y después me fui a dormir. Cuando me desperté, alrededor de las 7 de la mañana, puse la tele y Antonio García Ferreras todavía estaba allí. Me hizo gracia la contingencia, e inmediatamente pensé que éste podía ser un buen arranque para una entrada del blog. Normalmente encontrar el arranque para una entrada del blog me alegra un buen montón de minutos del día, pero esta vez la satisfacción sólo duró las décimas de segundo necesarias para que mis ojos se movieran desde la cara de Ferreras al titular que había en la parte inferior de la pantalla: Donald Trump, cada vez más cerca de ser presidente de los EE.UU.”.

2. ¿De verdad es un payaso? ¿De verdad es un payaso analfabeto xenófobo machista violento tramposo lleno de odio? Por primera vez en la vida sentí el retorno amargo de la descalificación de un adversario político contra el que se pierde. Dicho de otro modo, ¿de verdad no hemos sido capaces de ganar a un payaso analfabeto xenófobo machista violento tramposo lleno de odio? Entonces, ¿cómo se nos puede calificar a nosotros? ¿El que pierde contra un tonto no es más tonto que el tonto? ¿Aprenderemos algo de una megaderrotaza como ésta -Rusia, Italia, España, Reino Unido, ahora EE.UU., el año que viene, Francia- o seguiremos apijotados y apijotadas perdidos y perdidas? Cuando nos gana hasta el peor candidato que ha existido desde Cimón de Atenas, ¿no habrá que hacer una reflexión sobre nosotros que vaya un poco más allá de despreciar a los votantes? No sé… Estoy aturdido. No me hagan mucho caso. Sólo he dormido cinco horas.

3. Durante los próximos cuatro (u ocho) años cada vez que nos despertemos Donald Trump todavía estará ahí. Quizá no sea buena idea que todos los que no supieron verlo y balbucean ahora explicaciones a posteriori sean los que nos predigan las cosas que van a empezar a pasar.

KEATING SALVA A SÓCRATES


La serie “Cómo defender a un asesino” (Cuatro) es antifilosófica, en general, y particularmente antisocrática, y la profesora y abogada Annalise Keating es el reverso tenebroso del muy socrático profesor John Keating interpretado por Robin Williams en “El club de los poetas muertos”. Tanto Sócrates como el profesor Keating fueron acusados de corromper a la juventud (esta acusación, junto con la de impiedad, le costó la vida al filósofo griego, y el puesto al profesor británico), pero la profesora Keating nunca será acusada de corromper a la juventud a pesar de que su función en la universidad, en su bufete y en la vida es exactamente esa. Primera intervención de la profesora Keating en la Facultad de Derecho en un aula repleta de alumnos expectantes: “Introducción al Derecho Penal o, como a mí me gusta llamarlo, cómo defender a un asesino”. Las clases de la profesora Keating van de eso, de enseñar a ganar juicios sea como sea. Por eso la Facultad de Derecho de “Cómo defender a un asesino” se parece a “una pelea de perros las veinticuatro horas del día”. Por eso cuando la profesora Keating dice en voz alta el nombre del alumno más destacado de la clase apostilla, con oportuno cinismo, que es en ese alumno en quien los demás alumnos deberían centrarse en destruir. Y por eso un miembro especialmente repugnante del bufete de la profesora Keating dice a los estudiantes en prácticas que si quieren caer bien tienen que procurar traer respuestas, no preguntas. Todo eso es corrupción de la juventud.

Quizás la utilidad de la filosofía esté en que nos ayuda a destripar a profesoras como Annalise Keating y profesores como John Keating, en que nos obliga a reflexionar acerca de las diferencias entre educar y corromper, en que nos empuja a plantearnos si hacerse un puñado de buenas preguntas es mejor (o no) que darse por satisfecho con una mochila de útiles respuestas. “Cómo defender a un asesino” tiene más ingredientes, pero el fundamental, la sal de la serie, es la profesora Keating, a quien me gustaría haber visto en el juicio de Sócrates. Quién sabe. A lo mejor la profesora Keating habría conseguido salvar la vida del viejo filósofo preguntón, y entonces la profesora se presentaría ante sus alumnos con cara de “así se defiende a un corruptor de la juventud”. Sócrates, perplejo, se retiraría a su casa a aprender a tocar con la flauta una melodía especialmente difícil y, después, pediría una ración de cicuta.

8/11/16

MARÍA DEL MONTE, CELEBRITY


Noche del domingo, vuelve “Masterchef” a La 1. Esta vez no cocinan adultos desconocidos que TVE saca del anonimato mediante una sutil estrategia de metérnolos por los ojos hasta que acabamos de ellos hasta el gorro. Tampoco cocinan niños desconocidos que TVE saca del anonimato mediante una sutil estrategia de metérnolos por los ojos hasta que acabamos de ellos hasta el gorro. Porque ya no hablamos simplemente de “MasterChef” ni de “MasterChef Junior”. Ahora se trata de “MasterChef Celebrity”. Ahora cocinan adultos famosos a los que TVE aplicará una sutil estrategia de metérnolos por los ojos hasta que acabemos de ellos hasta el gorro si no lo estábamos ya antes. Respecto a que el siguiente paso hacia el abismo esté dedicado a niños famosos a una sartén pegados vamos a callar la boca que estos programas los carga el diablo.

Es reconfortante ver famosos cocinando. Son como Bertín Osborne: saben de todo, hacen de todo, se enfrentan a todo. Si es que hasta cuando oyen a algún papanatas decir “celebrity” entienden que se está hablando de ellos porque no se les escapa una. Un ejemplo es María del Monte, una famosa celebrity que no le tiene miedo a nada.

Mujer de actitud renacentista y múltiples intereses que se resiste a quedar atrapada en una sola categoría artística, cuando en los concursos de la tele se trataba de cantar, lo hizo. En 1982 fue a “Gente joven”; llegó, cantó y venció. Luego la tele le dio más importancia a bailar, así que bailó. En 2005 se arremangó en “Mira quién baila” y quedó la segunda. Más tarde la tele descubrió que lo importante era disfrazarse para cantar y bailar imitando a cantantes famosos. Allá fue nuestra poliédrica heroína y quedó la cuarta en “Tu cara me suena”. Ahora la tele dice que no eres nadie si no cocinas para un jurado de bocachanclas. Pues ahí la tenemos, cocinando y aguantando comentarios cargantes, presuntuosos y tontorrones. Ni Leonardo da Vinci podría con ella. Quiera Dios que a la tele no le dé por decir que es imprescindible patinar sobre hielo, subir ochomiles o hacer parapente que esta mujer se nos mata.

7/11/16

TVE CONTRA www.rtve.es


“Investigar en España es llorar”, decía Santiago Ramón y Cajal. Pobre de él que vivió en la España que vivió, y pobre de él si viviera en la España actual. Si al llegar a casa hoy tras haber investigado y llorado en su laboratorio, pusiera La 2 y quisiera saber qué documentales tiene programados, a qué hora los emite y qué otras veces podrá volver a verlos aprovechando que suele repetirlos a diferentes horas en días diferentes, el bueno de Santiago tendría que volver a su rutina habitual: investigar y llorar.

Por tres veces, estos días atrás me encontré haciendo zapping con que La 2 estaba emitiendo el documental “Los secretos del Coliseo”. Chulísimo todo: el documental, el Coliseo y esos secretos que van dejando de serlo. Vi tres trozos y ninguna vez pude ver el programa completo. Seguir La 2 y averiguar qué documental se esconde tras esa indicación de su programación que solo dice “Documental” es una constante labor de investigación primero y berrinche después. ¿Cómo saber qué esconden los programas-contenedores de documentales de La 2? ¿Qué y cuándo emite y qué y cuándo reemite “Documenta2”, “Documaster”, “Documentos TV”, “Crónicas”, “Teleobjetivo”, “En portada”, “Imprescindibles”, “La noche temática” o “Grandes documentales”? ¿Cuándo aparecen, se esconden y vuelven a reaparecer “Pueblos de Europa”, “Diario de un nómada”, “Pacífico”, “Las islas griegas”, “La mejor dieta del mundo” o “Héroes invisibles”? Investigarlo es llorar.

TVE se bate en retirada, pero rtve.es es el mejor portal de televisión que hay en España. Hasta ahora rtve.es estuvo al servicio de los canales de TVE, pero tal vez ya ha llegado el momento en el que sea TVE quien esté al servicio de rtve.es. O, al menos, en igualdad de condiciones. TVE debería dejar de promocionarse a sí misma y, en su lugar, emitir solo promos de rtve.es. Por ejemplo, de la excelente sección “Somos documentales”. Y rtve.es debería ser más eficaz explicando de forma clara, rápida y completa la programación de TVE. Por ejemplo, de los documentales de La 2. Conste que no lo digo por mí, lo digo por Ramón y Cajal; para que no se nos disguste.