31/12/17

CARMEN FRANCO HA MUERTO


Uno de los mayores peligros de que una televisión pública como TVE tenga, sostenga y mantenga en su programación una porquería inmunda como “Corazón” está en que se produzca una porquería inmunda de noticia que lo justifique. Como la muerte de Carmen Franco.

Hombre, en realidad, un buen equipo de periodistas, con un poco de sentido de su oficio, de la historia y de la responsabilidad, trabajando en un buen programa de televisión preocupado por ofrecer lo mejor a sus telespectadores, y al servicio de una cadena de Televisión seria y en condiciones, si es pública mejor que mejor, podría haber hecho algo bueno e incluso memorable con esta noticia. Pero ese no es el caso de los trabajadores de “Corazón” (no sé si son periodistas, lo dudo), del programa “Corazón”, ni de TVE. Así que, en su emisión de anteayer, “Corazón” recogió esta porquería inmunda de noticia como una más de las porquerías inmundas de noticias que constituyen su porquería inmunda de programa, y que dan sentido —paradójico, humillante, desconcertante— al hecho de que TVE tenga, sostenga y mantenga en su programación un espacio así.

“Fallece Carmen Franco, la madre de Carmen Martínez Bordiú” dijeron como apertura y más importante porquería inmunda de noticia del día. El corazón de quienes ven “Corazón” da un vuelco al darse cuenta de que es verdad: qué mejor presentación para quien ha vivido como una reina toda su vida sin dar un palo al agua pero ha regalado a los españoles una hija que concursó (contrato oculto mediante) en otra porquería inmunda de programa de TVE como fue “¡Mira quién baila!”.

Afortunadamente para esta dinastía de artistas y sus seguidores, que los tiene y tienen derecho a ver cómo sus estrellas siguen disfrutando de sus privilegios, la existencia de una porquería inmunda como “Corazón”, ha llenado de luz y de color la porquería inmunda de noticia, evitando algo tan pasado de moda como que fuera un funcionario gris quien saliera por la tele diciendo compungido: “Españoles, Carmen Franco… ha muerto”. Cuánto mejor.

30/12/17

IGNORANTE, IGNORANTE


La periodista Berta Collado (“Amigas y conocidas”, en La 1) debería pedir perdón a sus profesores y a todos los periodistas por la vergüenza que pasaron viéndola anteayer en la gala “Inocente, inocente”. Lo de Ana Obregón es peor. Con pedir perdón no basta. El Ministerio de Educación debería desmentir oficialmente que esta señora sea bióloga para evitar que los biólogos huyan abochornados del país y los estudiantes abandonen unos estudios inútiles.

Son las consecuencias de la última gala “Inocente, inocente”, donde la buena intención no se discute, pero el resultado es cruel. Vale que el patinador Javier Fernández crea que asiste al descubrimiento de un Picasso detrás de un cuadro de una galería de arte; y que el presidente del Atlético de Madrid, Enrique Cerezo, crea que un pastor pretende atravesar su campo con un rebaño de ovejas “chuminas” —mitad churras, mitad merinas—. Entra dentro de lo posible. También se disculpa que El Arrebato (cantautor) y Cecilia Gómez (bailaora) piquen en las mismas bromas que gastaron a Collado y Obregón. Pero nada más.

Por mucha palabrería pseudocientífica que se use, ningún bachiller —y menos un universitario— se puede tragar como Collado que tres científicos trabajan haciendo una máquina del tiempo y en un experimento improvisado se traen a Cervantes al presente sin querer. Y ningún bachiller —y menos un universitario, muchísimo menos si es biólogo— puede reaccionar como Obregón ante la caída de meteorito a su lado.

Obregón no paraba de grabarse con el móvil y chillar incongruencias alrededor de un “cráter” hecho con un volquete de arena que no hubiera recibido el visto bueno ni de Íker Jiménez. Llegó un “científico” vestido de montañero y sobre la marcha tomó de su interior una muestra de “material biológico” que guardó con exquisita asepsia ¡en una bolsa transparente con cierre zip! ¡La primera prueba de vida extraterrestre, la mayor noticia de la historia de la humanidad, y Obregón venga a hacerse vídeos repitiendo lo nerviosa que está porque hubo mucho ruido! Autoridades educativas, rectores, ministro, como ella dijo al ver el “cráter”: “Es espantoso, por favor, ‘hacer’ algo”.

29/12/17

EL CEREBRO REPTILIANO DE #0

No se dejen engañar por su brillante realización. “Otros mundos” -el nuevo programa de #0 que, según su página web, supone… intentaré escribirlo sin reír… un paso más en la apuesta de #0 por la investigación histór… ¡juajuajuajua! nada, no he podido- es la misma basura para anormales de siempre. Contra lo que se afirmó durante el estreno, no es buena cosa llegar a la edad adulta con las categorías mentales de un niño; enorgullecerse de ello cambia el pronóstico de “reservado” a “gravísimo”. #0 debería replantearse su apuesta por la investigación histór… -¡juajuajua! otra vez-, si ofrece un programa a alguien que cree que una leyenda del siglo XII sobre unas luces que vio Alfonso VIII al tomar Cuenca o un cráneo neolítico con un agujero –“de bala” lo añades tú, Javier Sierra, ¡incluso después de que un antropólogo forense te diga que no! ¡vaya jeta!- son grandes enigmas de la Historia.

La parapsicología, siempre chusca, facha y con olor como a no ducharse, chirría especialmente cuando es ofrecida por una plataforma sofisticada y vanguardista como Movistar+. Descos de última generación, mandos a distancia futuristas, multiplataformas, para que al final se nos time con espíritus y extraterrestres del tío Belarmino. Por eso, no hay que olvidar que en la evolución las estructuras nuevas no sustituyen a las viejas, sino que las envuelven. El neocórtex envuelve al cerebro mamífero, y éste envuelve al cerebro reptiliano. En #0 “Late Motiv” envuelve a “Dame veneno”, y éste envuelve a “Otros mundos”. El programa de Javier Sierra es el cerebro reptiliano de #0, sede de ensimismamientos y motivaciones muy elementales, antítesis de todo lo que signifique inteligencia, progreso y principio de la realidad. Podrá manifestarse de formas visualmente elaboradas, pero el aliento profundo que da vida a “Otros mundos” no es el del niño Javier Sierra, sino el de un cocodrilo. Lo que sin duda puede tener serias repercusiones en la apuesta de #0 por la investigación histór…-¡juajuajuajua! nada, no hay manera-.

28/12/17

"INSPIRADORA DE LA SERIE THE CROWN"

Cada temporada de “The Crown” le cuesta a Netflix unos 130 millones de dólares. La monarquía británica le cuesta al Tesoro británico unos 110 millones de dólares al año. Podemos afirmar por tanto que hemos encontrado por fin un mapa que es mayor que el territorio que describe, una biografía que es más importante que su protagonista, un retratado que intenta parecerse a su retrato. ¿Debió dimitir en el pasado la reina de Inglaterra y dar paso a la República Unida de Gran Bretaña e Irlanda del Norte? No diré yo que no, pero tengamos en cuenta que la empresa que más habría acusado en sus cuentas tal eventualidad no habría sido la corona británica, sino una productora de series de televisión llamada Netflix.

“The Crown” es definitiva, prodigiosa. En su delicadísima cinematografía, en sus interpretaciones de hielo moldeable, en sus diálogos de creíble solemnidad -V.O., of course!-. Los nuevos diez capítulos de la segunda temporada que nos ha ofrecido Netflix recientemente confirman que esta producción comercial compite en una liga extraña del mercado audiovisual en donde sólo hay dos reglas del juego: primar la calidad sin permitir la menor concesión a la comercialidad y no preguntarse nunca cuánto va a costar el plano que estamos rodando. No se trata tanto de que vaya venciendo a sus rivales en esa liga; es que simplemente no los tiene.

El papa Inocencio X ya es ante todo el modelo del retrato que pintó Velázquez. La entrada de Wikipedia dedicada a “Ciudadano Kane” triplica en extensión la que está dedicada a William Randolph Hearts. Netflix planea producir seis temporadas de “The Crown”, cambiando todos los actores cada dos temporadas para ir cubriendo diferentes momentos del reinado de Isabel II de Inglaterra. No necesita incluir el rótulo de “basada en hechos reales”. Quizá al término de la serie, Netflix comience a cobrar derechos de ficción a la casa real británica y sea ésta la que deberá incluir en su sello la leyenda “inspiradora de la serie de televisión ‘The Crown’”.

27/12/17

NO HAY GOLES EN LUXOR


En caso de duda, el Nilo. Una canción de los Beatles, un libro de Julio Verne, un vestido negro, una cita de Mafalda, un vermú el domingo por la mañana, una película iluminada por la media sonrisa de Humphrey Bogart o los ojos de Gene Tierney, un capítulo de “Doctor en Alaska”, un sofá delante de una chimenea, la lluvia en el cristal. Todo eso nunca falla. Pero el Nilo está a otro nivel. Ponga un documental sobre el Nilo en su vida y los límites del mundo se ensancharán hasta convertir al desafío belga-catalán o los necios tuits escritos por el Hombre Naranja en algo tan insignificante como una pregunta de Pablo Motos a Jared Leto o a cualquiera de los invitados de “El hormiguero”. ¿Lleva diez minutos tocando los botones del mando a distancia con la esperanza de no toparse con un documental sobre los extraterrestres, anuncios, una película de Steven Seagal, anuncios, la remisión de un capítulo de “Aquí no hay quien viva”, anuncios, Puigdemont imitando a Tip hablando francés, anuncios, concursantes de “Gran Hermano”, concursantes de “First Dates”, concursantes de “MasterChef”, concursantes de “Operación Triunfo” o concursantes de las tertulias de Trece? No pierda más el tiempo. El Nilo.

El capítulo de la serie documental “Barcos extremos” (La 2) dedicado al descenso del Nilo nos propone acompañar a Holly Morris en un viaje desde Asuán a Luxor pasando por Kom Ombo y la tumba de Tutankamón en el Valle de los Reyes, pero el auténtico protagonista es el Nilo y, con el río que parió a Egipto, una faluca y un  barco de los años 20 que se mueven por el agua con la delicadeza con la que Iniesta se desplaza por un campo de fútbol. Sin embargo, les sugiero que presten atención a la ensordecedora ausencia de turistas en los grandes monumentos egipcios (Holly Morris pasea sola por el templo de Luxor), la desoladora imagen del restaurante semivacío del barco “Sudán” (sólo tres viajeros) y los rostros desconcertados de los egipcios que no tienen turistas a los que trasportar. Sin entrar en consideraciones políticas, la cuestión es que el templo de Luxor sin turistas es más feo. A los viajeros les gusta disfrutar de las maravillas de Egipto en soledad o, como mucho, en compañía de unos pocos, como Poirot cuando visita Luxor en “Muerte en el Nilo”. Pero los turistas sabemos que el templo de Luxor vacío, un restaurante sin clientes, un conductor de carro aburrido o una tumba maravillosa visitada sólo por los restauradores y arqueólogos no son más bellos, sino tan tristes como un futbolero cuando grita “¡gol!” en una grada desierta o en un bar vacío. No me imagino a Poirot celebrando un gol, pero me habría gustado ver a Holly Morris abrazando a otros turistas tras la victoria de su equipo en Luxor.

26/12/17

LOS ENIGMAS SECRETOS OCULTOS DE JESÚS


Los telespectadores raros dicen que en la tele ven documentales. Los muy raros, además de decirlo, los ven. Podrían ser felices con los canales temáticos, pero no es tan fácil. Todo lo emiten con la misma etiqueta: “documental”, y así es imposible aclararse.

Por ejemplo, un raruno típico (sí, raruno y típico a la vez, qué pasa) se atornilla anteayer al sofá de dos a diez y sintoniza National Geographic dispuesto a darse un atracón, pero no es de series, así que no se lo puede contar a nadie. Primero, “Los enigmas de la Biblia”. ¿Enigmas? ¿Biblia?, vaya por Dios. Después, “Los secretos de la Biblia” en tres capítulos. Qué peligro, los “secretos” sustituyen a los “enigmas”. Luego, “Los secretos de la tumba de Jesús”, que no suena mejor. Y, de guinda, “Jesús, el ascenso del Cristianismo” (bueno, tres guindas, porque son otros tres capítulos).

¿Se enfrenta nuestro héroe a casi diez horas de divulgación más o menos compleja, pero siempre seria y honesta, sobre un asunto con el que podrá dar la chapa en las comidas navideñas —como a él le gusta—, o no son más que chifladuras en las que la arqueología, la historia de las religiones, la filología, la sociología, la filosofía y la historia son sustituidas por suposiciones gratuitas, afirmaciones sin contrastar y locuras pseudocientíficas? Imposible saberlo. Todo es lo mismo: “Documental”. Habría que verlo para saber si valdría la pena haberse puesto a verlo, lo que es un problema lógico peor que esa tontería de ser raro y típico a la vez.

Un cinéfilo tiene a su alcance miles de herramientas fiables que valoran diferentes parámetros para saber a qué se expone si elige ver una peli. Un consumidor de series, como cualquier televidente en general, dispone de referencias para saber fácilmente dónde se mete. A no ser que vea documentales. Entonces tiene que abrir melones como único modo de saber si vale la pena abrirlos.

Ah, y vea si puede los documentales nombrados antes. Son serios, algunos realmente buenos, y no se andan con pamplinas. Lo sé porque, eh, me lo dijo el típico amigo raro que tenemos todos.