Es posible que Jesús Vázquez sea un magnífico presentador de programas tontitos. Pero es seguro que es un peazo actoraco del que podrían aprender muchas cosas Antonio Banderas o Javier Bardem. Es de elemental justicia crear una nueva categoría en los Premios de la Academia de Televisión del próximo año, -Premio al Presentador que Lleva Toda una Vida Disimulando Mejor la Porquería de Programas que le Toca Presentar-, que, obviamente, ganaría el conductor de “Allá tú”, “La guillotina”, “Guerra de sesos” y, ahora, “Uno para ganar”. Recogería el premio con alegría y agradecimiento. Y seguramente en ese momento no estaría interpretando un papel.
6/7/11
PEAZO ACTORACO
¿Y si Jesús Vázquez en verdad eligió equivocadamente la profesión de presentador televisivo cuando en realidad está malgastando un impresionante talento dramático para la interpretación? ¿Vieron ustedes el pasado lunes, durante la primera entrega del nuevo concurso “Uno para ganar”, la extraordinaria actuación que realizó dando vida a un presentador al que realmente le está interesando el programa que presenta? ¿No fue prodigioso? ¿Al Pacino hubiera sido capaz de fingir con tanta credibilidad una explosión de jubilosa alegría al comprobar que la concursante ha sido capaz de llevar una galleta desde su frente hasta su boca moviendo únicamente los músculos de la jeta? ¿Supera en algo la complejidad emocional que despliega Jack Lemmon en “Días de vino y rosas” a la trascendencia solemne aunque íntima con la que Vázquez describía la épica de la situación mientras a su espalda un concursante intentaba enganchar unas llaves en un clip que colgaba de un hilo que sujetaba con la boca? ¿Paul Newman? ¿Quién es ese pringao? ¿Podría Paul Newman haber presentado un concurso tan malísimamente espantosísimo, -la RAE no permite colocar dos superlativos juntos, pero esa norma se creó antes de la existencia de “Uno para ganar”-, y haber dado la impresión al espectador de que le parece un concurso excelente?
Es posible que Jesús Vázquez sea un magnífico presentador de programas tontitos. Pero es seguro que es un peazo actoraco del que podrían aprender muchas cosas Antonio Banderas o Javier Bardem. Es de elemental justicia crear una nueva categoría en los Premios de la Academia de Televisión del próximo año, -Premio al Presentador que Lleva Toda una Vida Disimulando Mejor la Porquería de Programas que le Toca Presentar-, que, obviamente, ganaría el conductor de “Allá tú”, “La guillotina”, “Guerra de sesos” y, ahora, “Uno para ganar”. Recogería el premio con alegría y agradecimiento. Y seguramente en ese momento no estaría interpretando un papel.
Es posible que Jesús Vázquez sea un magnífico presentador de programas tontitos. Pero es seguro que es un peazo actoraco del que podrían aprender muchas cosas Antonio Banderas o Javier Bardem. Es de elemental justicia crear una nueva categoría en los Premios de la Academia de Televisión del próximo año, -Premio al Presentador que Lleva Toda una Vida Disimulando Mejor la Porquería de Programas que le Toca Presentar-, que, obviamente, ganaría el conductor de “Allá tú”, “La guillotina”, “Guerra de sesos” y, ahora, “Uno para ganar”. Recogería el premio con alegría y agradecimiento. Y seguramente en ese momento no estaría interpretando un papel.
5/7/11
NUNCA DIGAS QUE NO TE PONDRÁS PELUQUÍN
El título de la película “Nunca digas nunca jamás” (domingo, La Sexta) es un buen chiste. Sean Connery, el mejor agente 007 con licencia para matar, estaba tan harto del personaje que decidió no volver a interpretarlo jamás. Y así fue… hasta que el productor Kevin McClory puso encima de la mesa unos cuantos millones de dólares. Nunca digas que nunca jamás dejarás el Barça por el Madrid (hola, Figo, ¿cómo va eso?). Nunca digas que nunca jamás verás una aburrida carrera de Fórmula 1 (llegó Fernando Alonso y todos aprendimos a decir “pit lane”) o una aburrida competición de golf (llegó Seve Ballesteros y el “swing” pasó a significar otra cosa mucho peor). Nunca digas que nunca jamás volverás a emocionarte con esa chorrada del festival de Eurovisión (Rosa cantó “Europe´s living a celebration” y nadie dudaba de que Massiel y Salomé tendrían compañía). Nunca digas que nunca jamás Telecinco emitirá una película de Ingmar Bergman un sábado por la tarde (ehhh… bueno…). Recordemos a Sean Connery.Si Sean Connery volvió a meterse en el elegante traje de James Bond y se atrevió a ponerse un peluquín después de lucir una calva majestuosa en “El hombre que pudo reinar”, “El viento y el león” y “Robin y Marian”, entonces puede que Buenafuente fiche por Intereconomía, que el Stan de “Padre made in USA” abandone la CIA y se convierta en un peligroso liberal, que Ana Blanco se rice el pelo o que cada capítulo de la serie “Falling Skies” (TNT) no deje en el paladar del espectador un gusto a decepción. Puede que Steven Spielberg, productor de “Falling Skies”, necesite lo contrario de lo que le hizo falta a Sean Connery para que decidiera protagonizar “Nunca digas nunca jamás”. Menos dinero. Decía el gran Ray Harrihausen que la fantasía debía tener la apariencia de un sueño, porque si la fantasía parece real estás matando su esencia. El esfuerzo por dar realismo a las previsibles tribulaciones postapocalípticas de ese profesor de historia metido a guerrillero está matando la esencia de lo que debería ser una fantástica serie de ciencia-ficción. Estoy casi decidido a no ver el capítulo 3 de “Falling Skies”, pero creo que terminaré por ponerme el peluquín.
4/7/11
HOMERO CON TROMPETA
Cuentan que cuando le preguntaron a Temístocles que si preferiría haber sido Homero o Aquiles, el político y general ateniense contestó con otra pregunta: “¿Y tú quién preferirías ser, el vencedor de Olimpia o el trompetero que anuncia las proezas de un atleta en los Juegos?”. Queda claro que Temístocles elegiría ser Aquiles antes que Homero, y vencedor de Olimpia antes que trompetero. Pero Aquiles no habría sido digno de ser interpretado por Brad Pitt si Homero no hubiera cantado sus hazañas, del mismo modo que el gol de Maradona a Inglaterra (aunque no fue en unos Juegos Olímpicos, sino en el Mundial de México de 1986) no habría sido lo mismo sin la narración de Víctor Hugo Morales (“Barrilete cósmico, ¿de qué planeta viniste, para dejar en el camino a tanto inglés?”).No todos podemos ser Aquiles o Maradona, pero tampoco es fácil ser Homero o Víctor Hugo Morales. Angela Merkel, Barack Obama y hasta Silvio Berlusconi son protagonistas de la historia, pero necesitamos las trompetas de un Iñaki Gabilondo o una Ana Pastor para que los espectadores (seguimos siendo una raza de espectadores, como los griegos) nos enteremos de quién juega y quién marca los goles. Aunque es cierto que el Movimiento 15-M nos ha mostrado que, además de escuchar a los trompeteros, es imprescindible salir de casa y tratar de ser pequeños Aquiles ante las murallas de Troya, programas como “Informe Semanal”, trompeteros como Ana Blanco o Buenafuente y reporteras como Almudena Ariza, ganadores de los Premios de la Academia de la Televisión al mejor programa informativo, mejor presentador de programas informativos, mejor presentador de programas de entretenimiento y mejor reportero, son tan necesarios como Víctor Hugo Morales y su “barrilete cósmico”.
Los indignados de Sol o de la plaza Sintagma de Atenas son como Aquiles en zapatillas, y la televisión debe aspirar a ser Homero con trompeta y sin la ayuda de hexámetros dactílicos. Ojalá los ciudadanos podamos meter un gol histórico a estos tiempos de mercado y deuda soberana, y que un Víctor Hugo Morales pueda contarlo como si se tratara del gol de Maradona a Inglaterra.
3/7/11
SILVESTER STALLONE ES URUGUAYO
También me gusta la selección de Uruguay, así que veré la Copa América (Canal+ Liga) más pendiente de Forlán que de Messi o Neymar. Creo que la selección de Uruguay es el “Demolition man” del fútbol americano. Las aventuras de John Spartan en la ciudad de San Ángeles y del equipo de Óscar Tabárez en la Copa América son algo parecido al descubrimiento de los números irracionales por parte de los pitagóricos, que tenían prohibido revelar su existencia porque introducían un factor de desorden en el orden del cosmos. “Demolition man” y la selección uruguaya son irracionales porque una película que mezcla ciencia-ficción, acción y comedia protagonizada por Stallone y Bullock es tan inconmensurable como la diagonal del cuadrado con los lados, y una selección tan poco glamurosa (pero con tantos títulos de la Copa América como Argentina) de un país pequeñito que hace décadas que no gana un gran título es tan inextensa como el punto geométrico, como consecuencia de la infinita divisibilidad de las magnitudes uruguayas y geométricas. El orden está muy bien. Pero los números irracionales, John Spartan y la selección de Uruguay molan.
Si, tras ser descongelado, John Spartan se despertara vestido de azul celeste y compartiendo delantera con Forlán, Cavani y Suárez, los pitagóricos se darían a la bebida y Messi se echaría a temblar. ¿Ciencia-ficción? Ya veremos.
2/7/11
NADAL, CAMERON Y SABINA
En los Juegos Olímpicos de Atenas de 1896, los primeros de la era moderna, cualquier deportista (eso sí, de sexo masculino) se podía inscribir y participar a título personal, puesto que todavía no funcionaba el sistema de equipos por países. John Boland, un estudiante irlandés que estaba de turismo en Atenas, se enteró de que iba a celebrarse en la capital ateniense un gran espectáculo deportivo y, como tenía una raqueta de tenis, se inscribió. Hasta ahí, todo casi normal. Lo asombroso, probablemente hasta para el mismo Boland, es que el estudiante irlandés ganó una medalla olímpica.
El campeonato de tenis de Wimbledon (Canal +), el más antiguo del mundo, se juega en hierba, los jugadores (y jugadoras) visten completamente de blanco y un nuevo John Boland tendría las mismas oportunidades de jugar en la pista central que Obélix de sentarse en el senado de Roma junto a Julio César. Qué lastima. Sería estupendo ver a Obélix pisando el mármol del Senado y a John Boland ganarle un set a Nadal. Y lo que ocurre en Wimbledon vale también para programas como “El hormiguero” (Cuatro, hasta antesdeayer). El programa de Pablo Motos no se juega en hierba, pero sólo está abierto a grandes “tenistas” como Cameron Díaz. ¿Alguien se imagina a Juan José Millás entrevistando a un turista irlandés que en ese momento pasaba unos días en Madrid? Pues no. Millás entrevista a Joaquín Sabina, Iñaki Gabilondo entrevista a Mario Vargas Llosa y Wimbledon se rinde a Nadal.
Nadal puede aparecer en un programa como “El hormiguero” o ser entrevistado por Millás, pero ni Cameron Díaz ni Joaquín Sabina pueden jugar un partido en Wimbledon. ¿Por qué? Porque parece más difícil ser el mejor tenista del mundo que una actriz guapísima o un tipo capaz de escribir canciones exactas. John Boland no podrá ganar una medalla en los Juegos Olímpicos de Londres ni jugar en Wimbledon, pero puede intentar protagonizar una peliculilla que necesite un poco de promoción o escribir “Así estoy yo sin ti”. Y el caso es que cuando uno se pierde en los ojos de Cameron Díaz y en los versos de Sabina, hasta ganar un partido a Nadal en la pista central de Wimbledon parece fácil.
El campeonato de tenis de Wimbledon (Canal +), el más antiguo del mundo, se juega en hierba, los jugadores (y jugadoras) visten completamente de blanco y un nuevo John Boland tendría las mismas oportunidades de jugar en la pista central que Obélix de sentarse en el senado de Roma junto a Julio César. Qué lastima. Sería estupendo ver a Obélix pisando el mármol del Senado y a John Boland ganarle un set a Nadal. Y lo que ocurre en Wimbledon vale también para programas como “El hormiguero” (Cuatro, hasta antesdeayer). El programa de Pablo Motos no se juega en hierba, pero sólo está abierto a grandes “tenistas” como Cameron Díaz. ¿Alguien se imagina a Juan José Millás entrevistando a un turista irlandés que en ese momento pasaba unos días en Madrid? Pues no. Millás entrevista a Joaquín Sabina, Iñaki Gabilondo entrevista a Mario Vargas Llosa y Wimbledon se rinde a Nadal.Nadal puede aparecer en un programa como “El hormiguero” o ser entrevistado por Millás, pero ni Cameron Díaz ni Joaquín Sabina pueden jugar un partido en Wimbledon. ¿Por qué? Porque parece más difícil ser el mejor tenista del mundo que una actriz guapísima o un tipo capaz de escribir canciones exactas. John Boland no podrá ganar una medalla en los Juegos Olímpicos de Londres ni jugar en Wimbledon, pero puede intentar protagonizar una peliculilla que necesite un poco de promoción o escribir “Así estoy yo sin ti”. Y el caso es que cuando uno se pierde en los ojos de Cameron Díaz y en los versos de Sabina, hasta ganar un partido a Nadal en la pista central de Wimbledon parece fácil.
1/7/11
GAVILANES Y EVALUNAS
Las telenovelas están agazapadas. Fingen ser inofensivas y hacen poco ruido. Se pasean humildemente entre los demás programas y han conseguido dar la sensación de que nunca supondrán ningún peligro para ellos. Pero no es así. De madrugada, cuando nadie está atento, se reúnen y planean meticulosamente su asalto a la programación de la televisión española. Forman comisiones, se reparten los papeles y acuerdan cómo van a ir infiltrándose sutilmente por todas partes. Ayer terminaron de golpe “El hormiguero”, “El intermedio”, “Tonterías las justas”, “España directo” y “Buenafuente”. Algunos de esos programas volverán en otras cadenas después del verano, otros volverán en sus cadenas de origen, otros no volverán. Pero todos dejan un hueco por el que van a empezar a colarse los culebrones latinoamericanos. Disimuladamente. Sin llamar la atención. Insidiosamente. Como siempre son las invasiones y las enfermedades más difíciles de combatir.
Han sabido mutar y adaptarse a los nuevos tiempos. Ya no tienen esa estética uveacheésica que se aprecia en los registros fósiles de “Cristal” o “La dama de rosa”. Los galanes no llevan hombreras. Las cándidas chicas inocentes y las malvadas arpías robahombres no se cardan el pelo. Ahora están todos buenísimos y sus cuerpos tienen calidad blue-ray. Pero son la misma especie parásita. TVE anunció hace pocos días que el espacio que ocupaba “España directo” pasará a estar cubierto por telenovelas. Nadie le dio importancia. La marcha de “Buenafuente” dinamita toda la parrila de laSexta 2, se lleva por delante el debate diario “Al rojo vivo” y hace que la cadena cambie por completo su perfil. Ahora se llama “laSexta 2 Todo Novelas”. Nadie le da importancia.
Pero ellas se sonríen con disimulo. Comprueban que nadie las está viendo y celebran con euforia el cumplimiento exacto de sus planes de dominación. Saben que hoy es una hora de la televisión pública. Manaña una cadena entera de la TDT. Y después... ¡la televisión española entera puesta a los pies de gavilanes y evalunas!
Han sabido mutar y adaptarse a los nuevos tiempos. Ya no tienen esa estética uveacheésica que se aprecia en los registros fósiles de “Cristal” o “La dama de rosa”. Los galanes no llevan hombreras. Las cándidas chicas inocentes y las malvadas arpías robahombres no se cardan el pelo. Ahora están todos buenísimos y sus cuerpos tienen calidad blue-ray. Pero son la misma especie parásita. TVE anunció hace pocos días que el espacio que ocupaba “España directo” pasará a estar cubierto por telenovelas. Nadie le dio importancia. La marcha de “Buenafuente” dinamita toda la parrila de laSexta 2, se lleva por delante el debate diario “Al rojo vivo” y hace que la cadena cambie por completo su perfil. Ahora se llama “laSexta 2 Todo Novelas”. Nadie le da importancia.Pero ellas se sonríen con disimulo. Comprueban que nadie las está viendo y celebran con euforia el cumplimiento exacto de sus planes de dominación. Saben que hoy es una hora de la televisión pública. Manaña una cadena entera de la TDT. Y después... ¡la televisión española entera puesta a los pies de gavilanes y evalunas!
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