04 julio 2011

HOMERO CON TROMPETA

Cuentan que cuando le preguntaron a Temístocles que si preferiría haber sido Homero o Aquiles, el político y general ateniense contestó con otra pregunta: “¿Y tú quién preferirías ser, el vencedor de Olimpia o el trompetero que anuncia las proezas de un atleta en los Juegos?”. Queda claro que Temístocles elegiría ser Aquiles antes que Homero, y vencedor de Olimpia antes que trompetero. Pero Aquiles no habría sido digno de ser interpretado por Brad Pitt si Homero no hubiera cantado sus hazañas, del mismo modo que el gol de Maradona a Inglaterra (aunque no fue en unos Juegos Olímpicos, sino en el Mundial de México de 1986) no habría sido lo mismo sin la narración de Víctor Hugo Morales (“Barrilete cósmico, ¿de qué planeta viniste, para dejar en el camino a tanto inglés?”).

No todos podemos ser Aquiles o Maradona, pero tampoco es fácil ser Homero o Víctor Hugo Morales. Angela Merkel, Barack Obama y hasta Silvio Berlusconi son protagonistas de la historia, pero necesitamos las trompetas de un Iñaki Gabilondo o una Ana Pastor para que los espectadores (seguimos siendo una raza de espectadores, como los griegos) nos enteremos de quién juega y quién marca los goles. Aunque es cierto que el Movimiento 15-M nos ha mostrado que, además de escuchar a los trompeteros, es imprescindible salir de casa y tratar de ser pequeños Aquiles ante las murallas de Troya, programas como “Informe Semanal”, trompeteros como Ana Blanco o Buenafuente y reporteras como Almudena Ariza, ganadores de los Premios de la Academia de la Televisión al mejor programa informativo, mejor presentador de programas informativos, mejor presentador de programas de entretenimiento y mejor reportero, son tan necesarios como Víctor Hugo Morales y su “barrilete cósmico”.

Los indignados de Sol o de la plaza Sintagma de Atenas son como Aquiles en zapatillas, y la televisión debe aspirar a ser Homero con trompeta y sin la ayuda de hexámetros dactílicos. Ojalá los ciudadanos podamos meter un gol histórico a estos tiempos de mercado y deuda soberana, y que un Víctor Hugo Morales pueda contarlo como si se tratara del gol de Maradona a Inglaterra.