03 julio 2011

SILVESTER STALLONE ES URUGUAYO

No soporto a Sandra Bullock (perdóname, Koothrappali). No me hace gracia Silvester Stallone. No entiendo a Wesley Snipes. Y, sin embargo, me gusta “Demolition man” (viernes, TVE-1). No llego al extremo de decir que “Demolition man” es una actualización de “El dormilón” de Woody Allen, pero reconozco que soporto bien las muecas de Sandra Bullock vestida de policía, me hace gracia la cara de despiste de Stallone cuando despierta en el año 2032, y entiendo el gamberrismo de Snipes en un mundo en el que están prohibidos los besos, hay un Estatuto de Moralidad Verbal y no existe el papel higiénico. Pues sí, me gusta “Demolition man”. ¿Qué pasa? ¿Usted no tiene debilidades irracionales?

También me gusta la selección de Uruguay, así que veré la Copa América (Canal+ Liga) más pendiente de Forlán que de Messi o Neymar. Creo que la selección de Uruguay es el “Demolition man” del fútbol americano. Las aventuras de John Spartan en la ciudad de San Ángeles y del equipo de Óscar Tabárez en la Copa América son algo parecido al descubrimiento de los números irracionales por parte de los pitagóricos, que tenían prohibido revelar su existencia porque introducían un factor de desorden en el orden del cosmos. “Demolition man” y la selección uruguaya son irracionales porque una película que mezcla ciencia-ficción, acción y comedia protagonizada por Stallone y Bullock es tan inconmensurable como la diagonal del cuadrado con los lados, y una selección tan poco glamurosa (pero con tantos títulos de la Copa América como Argentina) de un país pequeñito que hace décadas que no gana un gran título es tan inextensa como el punto geométrico, como consecuencia de la infinita divisibilidad de las magnitudes uruguayas y geométricas. El orden está muy bien. Pero los números irracionales, John Spartan y la selección de Uruguay molan.

Si, tras ser descongelado, John Spartan se despertara vestido de azul celeste y compartiendo delantera con Forlán, Cavani y Suárez, los pitagóricos se darían a la bebida y Messi se echaría a temblar. ¿Ciencia-ficción? Ya veremos.