6/3/12

DESAFÍO HIPOTECA

A Jesús Calleja le gustan los desafíos. Lleva varios años en Cuatro yendo de acá para allá de desafío en desafío. Ya se sometió (y nos sometió a los espectadores) al desafío extremo de “Desafío extremo”, al desafío vertical de “Desafío vertical”, al desafío en Himalaya de “Desafío en Himalaya” y, por si no fuera bastante, desde el domingo por la noche vuelve a estar en Cuatro llevándonos a la mismísima barrera de la muerte del desafío Everest en “Desafío Everest. La barrera de la muerte”.

Pero, no sé si será por efecto de aquellos viejos anuncios de queso en porciones, el caso es que de todo este desafío no me fío. Es que Calleja siempre escoge enfrentarse a desafíos muy determinados, desafíos que conoce, que maneja, que le parecen abordables y de los que, por tanto, sabe que saldrá victorioso. O sea, que a Calleja solo le desafía la situación de la que se fía. Pues menudo aventurero más cobardica.

Lo que de verdad molaría es que Calleja se enfrentara desafíos de los gordos, de los de verdad, de los de no sé si saldré de esta. Y no me refiero a apuntar muy alto pidiéndole que ruede “Desafío vacunar de malaria” o “Desafío acabar con la injusticia”. Bastaría con menos. Asfaltar una carretera en agosto en Castilla. Trabajar bajo los plásticos de un invernadero a 50 grados. Bajar a picar a la mina. Pescar con marejada. Nada de buscar patrocinadores que te paguen un viaje para llevar tu culo a una montaña muy alta que te gusta mucho desde la que decir que eres la repera. Los desafíos cotidianos son los mejores. “Desafío expediente de regulación de empleo”. Sin conocer lugares remotos ni paisajes maravillosos. “Desafío entregar currículum”. Sin patrocinadores, “Desafío llegar a fin de mes”. Sin llevar ningún equipamiento especial para el frío ni para el calor ni para nada de nada. “Desafío hipoteca”. Eso sí es vértigo de verdad, eso sí es caer sin red.

5/3/12

CHAQUE HEURE POUR LA MINORIE



Varios tópicos amontonados te llevan donde quieras ir. Como toda violencia es mala y estamos en contra de todo tipo de violencia y la violencia solo engendra violencia y la unión hace la fuerza y todos para uno y uno para todos, hemos de concluir que “El intermedio” de laSexta debe sumar sus esfuerzos a los de Intereconomía, y aquí paz y después gloria.

Como ha de haber vida más allá de Zapatero, ahora en Intereconomía pescan en otros caladeros. Por ejemplo, últimamente disparan contra el lujo con el que viven los sindicalistas como Cándido Méndez, el de UGT, que exhibe un carísimo reloj Chaque Heure pour la minorie y es un asiduo de un restaurante de postín que está al alcance ‘sólo de unos pocos elegidos que pertenecen de verdad al gran mundo’. Wyoming lanzó a su colaboradora Thais Villas tras esa liebre para reprocharle a Méndez: “¿Te compraste un Chaque Heure? ¡Te pasaste, macho!”.

Qué decepción. Resultó que ni la ‘flor de relós’ era un auténtico Chaque Heure ni Méndez había estado nunca en ese pomposo restaurante. No importa, la idea es buena. Intereconomía debe seguir vigilando. Y Wyoming, comprobando la información. Así los espectadores sabremos con quién nos jugamos los cuartos. Con la que está cayendo, un sindicalista queda desacreditado si hace la más mínima muestra de ostentación, así que a por ellos Intereconomía y “El intermedio” al alimón. Y si el miembro de un gobierno nacional, local o autonómico que defiende y aplica la austeridad a los españoles, vive con el más mínimo lujo y ostentación, que lo descubra Intereconomía con su buen olfato periodístico y lo pruebe “El intermedio” con contundencia. Y si un empresario despide a un trabajador, baja o congela salarios, o empeora las condiciones de trabajo de su empresa, que Intereconomía denuncie cualquier muestra de lujo en su vida cotidiana y que Wyoming lance sus andanadas demoledoras. Se acabó el lujo. Aquí no van a vender ni a Dios un Chaque Heure más en la puta vida.

4/3/12

BATERÍA


Lo juro: en las páginas finales del manual de instrucciones de mi nuevo movilaco se advierte en letra negrita de que es peligroso chupar la batería. Seguramente esta indicación salvó mi vida, ya que la leí justo cuando me la estaba metiendo en la boca para pasar un buen rato moviéndola con la lengua de un lado a otro del paladar. Si me hubiera entretenido un minuto más intentando entender cómo sincronizar el GPS con el Bluetooh Android mediante conectividad GingerBread 3x todo hubiera sido diferente. Alertados por el olor que saldría de mi casa, la policía científica hubiera encontrado mi cadáver de color verde palo tirado en el suelo de mi salita con el índice marcando una página del manual de instrucciones anterior a aquélla en la que se avisa del peligro que acecha en el interior del móvil. “¿Se sabe ya cuál ha sido la causa de la muerte, detective?”, preguntaría el comisario ante mi cuerpo inerte y rodeado de una silueta de tiza blanca. “Habrá que esperar a la autopsia, señor, pero todo parece indicar que estamos ante otro caso de muerte por chupar la batería del móvil”, contestaría el funcionario mientras abría indiferente mi boca y la orientaba para que su superior viera la batería que se alojaba dentro de ella. “Oh, no, ¿cómo podríamos parar esta lenta y silenciosa masacre? Estamos perdiendo a toda una generación...”.

El párrafo anterior no es más que un largo rodeo para pedirle al Alto Comisionado para Recortes en RadioTelevisión Española que no termine con “Saber y ganar”, posibilidad que se ha publicado estos días en la prensa. Quite usted “Corazón, corazón”, sáquenos de Eurovisión o suspenda la emisión del culebrón “Cielo rojo”, pero no nos prive de uno de los pocos programas que transcurren en un universo en el que no hay que advertir a la gente de que no chupe la batería del móvil. No sé... en algún momento, sin darnos cuenta, nos hemos vuelto todos imbéciles, y “Saber y ganar” es un pequeño recordatorio de que otra televisión, otro mundo y otros manuales de instrucciones de los móviles son posibles. Que no se termine esa batería.

3/3/12

ESQUIMALES EN EUROVISIÓN



Nada me gustaría más que votar hoy en la Gala de elección de la canción que nos representará en Eurovisión 2012, -hombre, la frase anterior ha de ser entendida como una figura retórica; alguna cosa me gustaría más que votar hoy en la Gala de elección de la canción que nos representará en Eurovisión 2012, como por ejemplo, ver hoy en TVE cualquier otro programa que no fuera la Gala de elección de la canción que nos representará en Eurovisión 2012-. Pero me he encontrado con un grave problema: soy incapaz de distinguir los tres temas candidatos que presenta Pastora Soler. Me gustaría poder afirmar que, por ejemplo, “Tu vida es tu vida” es claramente mejor que “Ahora o nunca”, o que “Quédate conmigo” tiene un claro perfil eurovisivo al margen de su status ontológico como canción. Pero no puedo: “Tu vida es tu vida” me es indistinguible de “Ahora o nunca”; “Ahora o nunca” me es indistinguible de “Quédate conmigo”, y, como en el grupo abeliano de las canciones de Pastora Soler se da la relación transitiva, no puedo sino concluir que “Tu vida es tu vida” me es indistinguible de “Quédate conmigo”.



Se dice que los esquimales tienen treinta palabras diferentes para distinguir treinta diferentes tipos de nieve. Los habitantes de tierras cálidas sólo tenemos una: “nieve”. Probablemente los esquimales, -o los amantes de la canción melódica española, subconjunto de la población con el que mantengo relaciones en mi vida cotidiana tan distales como las que establezco con los esquimales-, tengan treinta palabras diferentes que apliquen discriminativamente a “Tu vida es tu vida”, “Ahora o nunca” y “Quédate conmigo”. Pero los que cada año tenemos la sensación de que el Festival de Eurovisión tiene lugar siempre en las tierras árticas en donde vive Papa Noel sólo tenemos una palabra para referirnos a las tres canciones a la vez: “coñazo”. Quizá deberían desaconsejar el voto en la Gala de hoy a los que no somos esquimales. O ampliar en ediciones futuras el rango meteorológico de las canciones que aspiran a representar a España en Eurovisión.

2/3/12

ALARMA TV

En la tele pasan tantas cosas alarmantes que no da tiempo a alarmarse por todas. En las últimas semanas, por ejemplo, aquí ni nos inmutamos cuando un tipo se pagó 70.000 euros para participar en “Gran hermano” y duró en la casa solo una semana. Hicimos bien. No fue el hospedaje más caro de la historia como decían algunos, sino una inversión para encontrar trabajo en ese extraño nicho laboral que ocupa la fauna que en su currículum luce como principal cualificación laboral el título de ser “Eldegranhermano”. Más cornás da el anonimato.

Tampoco nos alarmamos porque se va descubriendo que varios participantes de “¿Quién quiere casarse con mi hijo?” fueron actores porno. Una minucia. Bastante más porno y ‘más peor’ es participar en ese engendro televisivo del que aún nos deben explicar por qué no se llama “¿Quién quiere tener por suegra a mi madre?”. Ni nos preocupamos porque la Federación de Campings se quejara porque la serie de Antena 3 “Con el culo al aire” les perjudica al transmitir una imagen cutre del mundo del camping que les perjudica. Ni porque el Colegio de Odontólogos denunciara un anuncio de Vitaldent por mostrar dentistas “de dudosa profesionalidad” que provocan “el miedo en los usuarios”. Más raro sería que los campings se quejaran de Vitaldent y los dentistas de “Con el culo al aire”.

Eso sí, lo que está pasando con “Hermano mayor” (noche de los viernes en Cuatro) merece consideración aparte. Pero no porque anden los de laSexta y Cuatro enzarzados discutiendo si el hermano mayor, Pedro Aguado, dejó Mediaset para irse a laSexta a cambio de un pastizal desorbitado (según unos) o por cuestiones profesionales (según otros). Lo inquietante es que, gracias a las crecientes barbaridades que cada viernes hacen los jóvenes asilvestrados de “Hermano mayor”, se está forjando un nuevo concepto de normalidad que cada vez exige más a los canis y chonis poligoneros para demostrar ante sus amigos que son los más chulos y que a ellos no se les pone nada por delante.

1/3/12

BELÉN ESTEBAN SOCIEDAD LIMITADA

Belén Esteban se desinfla. Es lógico. Los culebrones y series de larga duración necesitan una renovación constante de personajes y situaciones que mantengan el interés. Ahí están “Amar en tiempos revueltos”, “Cuéntame cómo pasó”, “Aída” o “Águila roja” para demostrarlo. Pero el culebrón “Belén Esteban” no tiene esa capacidad para tirar de banquillo, para incorporar caras nuevas. Su entorno desestructurado da para lo que da, que bastante es. Puede aparecer un novio que se convierte en marido, pero poco más. Así que Esteban debe llevar ella solita sobre sus espaldas el peso del guión de su propia vida, protagonizándolo todo, sufriendo en primera persona situaciones que en cualquier culebrón se repartirían entre diez o quince personajes.

A Andreíta aún le faltan unos añitos más antes de saltar a la arena. Paciencia. Su actual marido para siempre hasta que una exclusiva los separe tampoco hace gran cosa. Como Andreíta, se mantiene en la sombra dando que hablar a los belenestebanólogos habituales. Apenas abandonó el segundo plano llamando a Telecinco en directo para alimentar alguna de las trifulcas en marcha. Así que los guionistas tienen que hacer que a Esteban le pase de todo. Y el show empieza a dar muestras de agotamiento.

El otro día anunció en exclusiva que debía operarse porque las prótesis de silicona que se puso para otra exclusiva son PIP. Pues ni hubo revuelo ni nada. Este lunes anunció tan fresca que dos días antes estuvo en parada cardiorrespiratoria al borde de la muerte y sin ambulancia disponible. Pues tampoco pasó nada a pesar de tan milagrosa recuperación. Su nuevo papel de enferma-coraje que reivindica ambulancias para España y los españoles no cuaja. Si Belén Esteban S.L. quiere que el culebrón continúe, la señora tendrá que dar un paso más quitándose las prótesis en el plató. Y quiera Dios que no haya que recurrir a una parada cardiorrespiratoria en directo porque esta mujer, con lo que trabaja con tal de no trabajar, es capaz de todo.