02 marzo 2012

ALARMA TV

En la tele pasan tantas cosas alarmantes que no da tiempo a alarmarse por todas. En las últimas semanas, por ejemplo, aquí ni nos inmutamos cuando un tipo se pagó 70.000 euros para participar en “Gran hermano” y duró en la casa solo una semana. Hicimos bien. No fue el hospedaje más caro de la historia como decían algunos, sino una inversión para encontrar trabajo en ese extraño nicho laboral que ocupa la fauna que en su currículum luce como principal cualificación laboral el título de ser “Eldegranhermano”. Más cornás da el anonimato.

Tampoco nos alarmamos porque se va descubriendo que varios participantes de “¿Quién quiere casarse con mi hijo?” fueron actores porno. Una minucia. Bastante más porno y ‘más peor’ es participar en ese engendro televisivo del que aún nos deben explicar por qué no se llama “¿Quién quiere tener por suegra a mi madre?”. Ni nos preocupamos porque la Federación de Campings se quejara porque la serie de Antena 3 “Con el culo al aire” les perjudica al transmitir una imagen cutre del mundo del camping que les perjudica. Ni porque el Colegio de Odontólogos denunciara un anuncio de Vitaldent por mostrar dentistas “de dudosa profesionalidad” que provocan “el miedo en los usuarios”. Más raro sería que los campings se quejaran de Vitaldent y los dentistas de “Con el culo al aire”.

Eso sí, lo que está pasando con “Hermano mayor” (noche de los viernes en Cuatro) merece consideración aparte. Pero no porque anden los de laSexta y Cuatro enzarzados discutiendo si el hermano mayor, Pedro Aguado, dejó Mediaset para irse a laSexta a cambio de un pastizal desorbitado (según unos) o por cuestiones profesionales (según otros). Lo inquietante es que, gracias a las crecientes barbaridades que cada viernes hacen los jóvenes asilvestrados de “Hermano mayor”, se está forjando un nuevo concepto de normalidad que cada vez exige más a los canis y chonis poligoneros para demostrar ante sus amigos que son los más chulos y que a ellos no se les pone nada por delante.