12/7/14

"SÁLVAME", PREMIO CONCHA GARCÍA CAMPOY


A Jorge Javier Vázquez debían concederle el primer Premio Concha García Campoy. Es un premio en el que está trabajando la Academia de las Ciencias y las Artes de Televisión para reconocer el trabajo periodístico –en televisión, radio o prensa– destacado por su respeto al rigor, al compromiso y a la ética. No hace falta que se convoque jurado ni nada. Que se merece tal premio es una idea evidente tan clara y distinta que se impone a la razón sin asomo de duda. Cualquiera que piense en televisión y oiga las palabras “rigor”, “compromiso” y “ética” sentirá lo mismo que usted y yo: que se le aparece la imagen de Jorgeja llevando adelante su trabajo con ese rigor, ese compromiso y esa ética que siempre le caracterizaron y por los que todos le reconocemos cuando, por el azar del zapping o la industria de algún dios malvado, nos damos en la pantalla de bruces con él.

El galardón calmaría el cabreo que tiene Mermelada con la Academia de TV porque su “Sálvame” nunca recibió ningún premio de esta institución. Un enfado tan grande que el otro día dijo en directo que la Academia de TV debería morir, y su plana mayor debería dimitir en bloque por ser un cementerio de elefantes que no hacen televisión. Es cierto que darle el premio a este ser también tiene el problema de que el nombre de Concha García Campoy quedaría asociado a él; pero, bueno, ambos fueron compañeros en la misma empresa (Mediaset), ella quedaría encantada con el cariño de su compañero porque formó parte de ese “cementerio de elefantes”, y, cuando en la ceremonia de entrega dijeran “El primer Premio Concha García Campoy al trabajo periodístico destacado por su respeto al rigor, al compromiso y a la ética, es para… ¡Jorge Javier Vázquez!”, todos veríamos si a este señor aún le queda un poco de dignidad profesional, o, por el contrario, tiene el cuajo de salir a escena a recogerlo en su nombre y el de toda su banda.

11/7/14

AMERICANOS EN LOS SANFERMINES


Estos días, por primera vez en la historia, una cadena de televisión norteamericana está emitiendo en directo los encierros de san Fermín. Es una cadena que llega nada menos que a 75 millones de hogares estadounidenses. Muchísimos, pero pocos si los comparamos con los cientos de millones de espectadores de decenas de países que ven “Los Simpson”. En la última temporada, la famosa escena inicial del sofá se transformó en una alocada carrera de la familia amarilla perseguida por una manada de toros-sofá que en EE.UU. pudieron ver en primavera y aquí estrenó Antena 3 el pasado lunes de san Fermín. Los elementos de la fiesta se han reducido a lo esencial: la ropa que la tradición manda para correr el encierro, toros (sofás) sueltos, calles empedradas, ritmo frenético, curvas cerradas y, para que todo el mundo lo pille, un cartel de “Pamplona” en un local que pone “Tapas”.

La promoción de la fiesta va estupendamente. Las retransmisiones en directo de TVE tienen más espectadores que nunca y cada vez más hay más turistas en Pamplona. Incluso tenemos un herido norteamericano en un encierro que cumple tan bien como uno autóctono porque produce informes hospitalarios llenos de esos tecnicismos médicos que tanto mola leer por la tele mientras se repiten una y otra y otra vez las imágenes del encierro del día.

Pues ya está. Que, en lo sucesivo, sean los turistas los que corran, pongan la emoción, el riesgo y los heridos. Que disfruten ellos de la profunda conmoción y la inmensa calidad plástica de las imágenes que proporciona una horda corriendo despavorida. En la España que estamos construyendo, lo que a nosotros nos queda es ser los camareros que servimos las tapas y kalimotxos en las barracas a las peñas de mozos americanos que vienen a España gordos y sanos: americanos, os recibimos con alegría, olé mi madre, olé mi suegra y olé mi tía, ¿qué desean los señores?

10/7/14

BELÉN ESTEBAN, DIOSA MONSTRUOSA


Belén Esteban asciende a los cielos. Si Letizia de princesa pasó a reina, ella de princesa pasó a diosa. Y está encantada.

Para celebrar el quinto aniversario de “Sálvame”, el programa encargó una foto de sus colaboradores a Ouka Leele, quien, inspirándose en Bollywood y la inconografía hindú, decidió presentar a la Esteban como una diosa de seis brazos. Tantos brazos desconcertaron a la de San Blas, pero quedó encantada cuando le dijeron que era una diosa.

En “Los dioses de la ruta del incienso”, el filósofo Vicente Domínguez estudia la figura de Evémero de Mesene, quien hace más de dos mil años pretendía hacer creer que determinados hombres no son hombres sino dioses de paso por la Tierra. Pero no lo hacía como un ejercicio erudición, ni siquiera para divertir, sorprender o epatar al personal que se aburría por las tardes, sino con una finalidad política inmediata: fundamentar la divinidad de la dinastía de los Ptolomeos, faraones de Egipto.

Ouka Leele no pretenderá fundamentar la divinidad de una nueva dinastía, pero juega con fuego. Como explica Dominguez magistralmente, Platón dejó claro que los dioses no pueden ser monstruos malvados como lo son los colaboradores de “Sálvame” o los terribles dioses olímpicos griegos que describe Homero. Los hombres divinizados no deben comportarse como monstruos, sus hazañas no deben desarrollarse por gusto de los guionistas o capricho de los protagonistas, sino con sentido y estructura. Han de moverse como los eternos dioses celestes, como los astros y el cielo, como benefactores y salvadores dioses de nuevo cuño, de imagen pulida y espléndida. Si no fuera así, solo serían hombres.

No hay salvadores en el naufragio diario de “Sálvame”. La Esteban debería reconciliarse con su humanidad y no alegrarse por ese espejismo que la destruye un poco más transformándola ahora en una diosa monstruosa y deforme. 

9/7/14

MONTAÑEZ, OSBORNE... Y RAFA LOMANA


Lo más sorprendente de “Hable con ellas” es que nadie esté hablando (ni con ellas ni con nadie) de la visita de Rafa Lomana al programa. El tío esperó pacientemente durante una hora a que se resolviera el asunto ese de la apuesta de Beatriz Montañez con Bertín Osborne, que a él ni le va ni le viene, para que le hicieran una entrevista. Pero una entrevista de nivel, que para eso él es la hostia. A Lomana le interesaba que “Hable con ellas” volviera a discurrir por los derroteros habituales del espacio: entrevistas a famosos, entrevistas a famosos vinculados a Mediaset y entrevistas a famosos vinculados a Mediaset promocionando sus programas. Así que no estaba dispuesto a desanimarse por aburridas discusiones de política con hondas implicaciones sociales de ámbito nacional e internacional que afectan a millones de personas. Iba allí a lo que iba y lo conseguiría porque para él nada es imposible y nunca hay que rendirse y ni un paso atrás y hay que ser valientes y siempre adelante y soy el mejor.

En efecto, el tío aguantó como un campeón una hora en la que “ellas” intercambiaban palmaditas en la espalda con Osborne y en la que Montañez se retractó públicamente incluyendo una desaprovechada imitación del rey Juan Carlos (“Lo siento mucho, me he equivocado, no volverá a ocurrir”. ¿Soy el único que ha notado que a la chica le salió fatal el acento y encima se comió una de las únicas once palabras que pronunció jamás el rey para disculparse por todo lo que haya podido hacer en un reinado y “principado” previo –tras jurar los principios del Movimiento Nacional­– de 45 años?). Al fin la hora pasó y a las tantas Lomana tuvo el premio que esperaba: le hicieron una entrevista ¡colgado boca abajo!

Lomana no perdió el tiempo: habló de sí mismo y su egocentrismo antes, durante y después de colgarse boca abajo. Del enfado con su hermana Carmen Lomana, que es por lo que le llamaron, apenas dijo nada porque nada hay que decir. Mediaset podría sacar más partido a un fantasma así dedicándole un especial en “Cuarto milenio”.

8/7/14

TELEMONARQUÍA


TVE debería abrir canales en vez de cerrarlos. Está hablando estos días de cerrar Teledeporte y llevar sus contenidos a La 2, cuando lo que necesita urgentemente es abrir canales nuevos. Telemonarquía, por ejemplo.

Es cierto que tiene problemas de financiación la Corporación RTVE (ay, cuánto perdimos cuando se abandonó aquella metafísica denominación de “El Ente” y se sustituyó por esta tan pedestre de “Corporación”. Si mandara Juan Cueto, no pasarían estas cosas). Pero también tiene problemas para dar salida a tanto contenido y tanto recado como quieren emitir sus responsables. Un ejemplo: en la última del programa “RTVE responde”, un espectador se interesó por la continuación de la estupenda serie detectivesca “Los misterios de Laura”; a lo que el director de ficción respondió sin acento tejano: “Estamos trabajando en ello”, y añadió: “Estamos intentando que tenga un hueco en la parrilla”. Ese es la pega, que “Masterchef” no deja sitio en la parrilla para la buena televisión.

¿Y por qué Telemonarquía? Porque resulta que el otro día Canal 24H estaba emitiendo en directo el primer discurso de Letizia Ortiz como reina y lo cortó sin miramientos para emitir la rueda de prensa de Soraya Sáenz de Santamaría tras el último Consejo de Ministros. Un problema así de gordo, en el que entra en conflicto la función de TVE como caja de resonancia de la política gubernamental con el intenso proceso de monarquización, felipización y letización a dolor al que están sometiéndonos a todos, solo se puede resolver satisfactoriamente reconociendo que un espacio semanal de media hora como es el publirreportaje “Audiencia abierta”, se queda pequeño. Se le dan de sí las costuras y desparrama todos sus contenidos por el resto de la programación axfisiándola. Es como la suegra de Gila, que llega a casa, se quita la faja y, hala, todos contra la pared. Por eso, puede que un canal Telemonarquía parezca algo excesivo, pero a lo mejor así los telediarios vuelven a ser transitables.

6/7/14

"¿QUÉ TENGO?". "¡DEMANDA!"


La pizpireta telepredicadora Toñi Moreno oficia en “Entre todos” su alegre ceremonia petitoria. Sabe mover al público y darle lo que más le gusta.
        “¿Qué tengo?”
         “¡Demanda!”
Estallan los aplausos. La felicidad de Moreno es tal que la sonrisa no le cabe en la cara, en el plató, en el mundo entero. Desde que comenzó su labor de caridad audiovisual había tenido que soportar muchas críticas. Quienes cuestionaron que estaba reventando la labor seria y profesional de los trabajadores sociales, que el coste del programa era vergonzosamente mayor que el dinero recaudado, que debía dar ejemplo repartiendo con quien lo necesita su elevadísimo sueldo, que estaba poniendo parches que sustituían la equidad por la limosna, tendrían ahora que envainársela y reconocer la importante labor que desarrolla “Entre todos” ayudando a los más necesitados gracias a que la Justicia hacía, al fin, justicia.

En efecto, el Ministerio Fiscal acaba de presentar una demanda contra el programa, contra su productora y contra RTVE que va a tapar muchas bocas. La Fiscalía ha dado a Moreno la inmensa alegría de pedir para un menor discapacitado una indemnización de 15.000 euros por daños y perjuicios; un dinero que, si hay suerte y la demanda prospera, se sumará a las insuficientes y humillantes limosnas que el programa recaudó para él en su día. Y todo gracias a que, según la Fiscalía, “Entre todos” aludió a datos sensibles de la vida personal y familiar del niño, enfatizó su discapacidad “con fines conmiserativos” y mendicantes, resultando, además, fácil su identificación. Para rematar, no mostró la discapacidad de forma integradora, sino que cayó “de lleno en la óptica caritativo/paternalista de la desgracia familiar, enfatizando negativamente la discapacidad”.

Solo hace falta ya que “Entre todos” siga haciendo así de bien su trabajo, que la demanda sea la primera de un montón que vendrán después, y que, en adelante, cuando Moreno pregunte ilusionada “¿Qué tengo?” la respuesta deje de ser “¡Llamada!” –limosna–, y empiece a ser “¡Demanda!” –justicia–.