31/10/08

CURAR Y COMPENSAR

El doctor Benito Ruiz habla sobre enfermedades reumáticas en "Saber vivir". Se acerca a una mujer del público, le examina las manos y concluye que esa persona padece de artrosis. "¿Y esto tiene cura?", pregunta la señora. Respuesta: "En medicina sólo tienen cura las enfermedades infecciosas, en donde hay un germen, das un antibiótico y lo matas. Todo lo demás lo compensamos. Compensamos la hipertensión, el colesterol, también el reumatismo y los dolores a base de tratamientos. Curar es un concepto exageradamente ambicioso."

Curar es un concepto extraordinariamente ambicioso. Como en televisión, en donde también es imposible curar casi nada. Al término de "El diario de Patricia" todos sentimos un profundo alivio y algunos nos dejamos llevar por la ilusión de que nos habíamos curado de la maloliente Patricia Gaztañaga. Pero no, Gaztañaga demostró ser un trastorno crónico y recidivó a comienzos de otoño con un brote particularmente virulento llamado "No es programa para viejos". El fracasazo de audiencia de Patri acabó con el proceso, pero ya nadie duda de que reaparecerá en cuanto la fábrica de las ideas de Antena 3 encuentre otro vertedero del que nutrirse. Gaztañaga es el reumatismo, "Física o química" es la hipertensión, "Mujeres y hombres y viceversa" es el colesterol. No podemos curarlos, pero podemos compensarlos.

Y esa es labor para la televisión pública: compensar las enfermedades de las cadenas privadas. Yo no soy médico, pero entiendo que algún magnífico programa de altísima audiencia podría hacerse en el que se contrarrestre esa identificación de la juventud con la falta de corteza cerebral en la que parecen obstinados Antena 3 y Telecinco. Compensemos con la televisión de todos la televisión miserable de unos pocos y aceptemos que sólo podremos curar de raíz, -con denuncias por atentado contra la salud pública, por supuesto-, el programa de Txumari Alfaro en La Sexta en cuanto se atreva a cruzar esa línea roja a la que tanto le gusta acercarse.

30/10/08

ESPÉRATE, WILSON


Espérate, Wilson, ho, ¿qué vas a hacer? No te vayas, tío, ¿cómo vas a dejar el Princeton-Plainsboro sólo por un calentón con House? ¿Estás bobo? Te curras durante años un puestaco de oncólogo del copón en un pedazo hospital que, tal y como se ve en los planos aéreos de exteriores, parece más grande que la Junta General del Principado, ¿y te vas a pirar a ejercer la medicina primaria en un pueblo con nombre sioux sólo por que el gilipollas de House tuvo algo que medio ver en una medio historia que influyó en media parte en la muerte de una media novieta que tenías? Coime, piénsatelo un poco. No lo digo por tus pacientes, que al fin y al cabo son personajes de ficción y por tanto importan al que esto escribe menos que las caretas de Halloween de John McCain. Lo digo por nosotros, los espectadores, mujeres y hombres de carne y hueso, con nombres y apellidos, ojos y orejas, que llevan cuatro años soportando al matasanos cojo gracias en buena medida a tu pausada labor de psicoterapeuta.

El pasado martes por la noche estábamos todos como un sólo hombre delante de Fox dispuestos a disfrutar como marranos del primer capítulo de la quinta temporada de "House". Y vas y lo primero que nos dices es que te piras. No vale. Es cierto que Gregory House es nuestro personaje favorito, pero ya en la temporada pasada descubrimos que buenísima parte del encanto de la serie se basaba en las atormentadas relaciones con su equipo. Foreman, Chase y Cameron (Cameron, cariño, ¿quién se sigue empeñando en teñirte el pelo de rubio, el estilista de Sarah Palin?) pasaron a ser personajes secundarios, y la serie sufrió una bajada de tensión que requirió los hipertensivos dos últimos capítulos de la cuarta temporada. Si ahora te vas tú, Wilson, majete, tontolculo, ¿con quién va mantener House sus delirantes diálogos de psicología-ficción? ¿Alguien recuerda el nombre de alguno de los nuevos miembros de su equipo? ¿Qué más nos queda, que se pire también Cuddy porque House un día le mire el escote?

29/10/08

ANATOMÍA Y FISIOLOGÍA


Me gustó más el libro. Quiero decir, que me gustan más las tiras cómicas de la dibujante argentina Maitena que la serie de televisión inspirada en esas tiras protagonizada por María Adánez. O sea, que me divierto más con las “Mujeres alteradas” de Maitena que con los “Estados alterados” de La Sexta. En fin, que sí, que me quedo con el libro. Pero sería un error confundir una filiación con una explicación: “Estados alterados” es una serie de televisión que se lo debe todo a Maitena y al auge de las comedias de episodios cortos como “Camera café” o “Escenas de matrimonio” y, sin embargo, esa filiación no explica su fisiología.

La anatomía y la fisiología televisivas son cosas absolutamente diferentes. “Física o química” (Antena 3), por ejemplo, tiene una anatomía interesante, pero su fisiología es lamentable. La anatomía de “Buenafuente”, en cambio, es muy inferior a su fisiología. En el caso de “Estados alterados”, la anatomía tomada de Maitena y de “Escenas de matrimonio” no sirve para entender la complicada fisiología de una serie que funciona con capítulos de cinco minutos y se emite a partir de las cinco de la tarde. Dicho de otra forma, analizar la filiación anatómica de “Escenas de matrimonio” y concluir que las tiras de Maitena son más graciosas que las aventuras que viven los personajes de “Estados alterados” es como decir que la anatomía del Barça de Guardiola es inferior a la del Barça de Johan Cruyff. Vale. ¿Y qué? La fisiología del actual Barça funciona de maravilla, y acordarse ahora del “Drean team” es confundir una filiación con una explicación. El Barça de Xavi e Iniesta es perfecto para este momento futbolístico, y me parece que los episodios de cinco minutos de “Estados alterados” son perfectos para esa hora tonta del día en la que es fácil caer en la mala anatomía y peor fisiología del resumen de “Gran hermano”.

Buena fisiología televisiva para una buena post-digestión. Eso es todo. Y no hay por qué pedirle mucho más a una serie de televisión que no pretende descubrir el Mediterráneo ni llevar al ser humano a Marte, sino contar cuatro historias diferentes en la estrecha anatomía de veinte minutos vespertinos.

28/10/08

ATAQUE AL CORAZÓN

Estoy más nervioso que Homer el día que encontró perchas y una caja de medicamentos en la basura, más nervioso que Marco en “Sorpresa, ¡sorpresa!”, más nervioso que Íker Jiménez ante un detector de mentiras. La tele rosa se bate en retirada: desaparece el canal Telecorazón de ONO y la Audiencia de Madrid ha condenado a “Aquí hay tomate”, “TNT” y “Salsa rosa” por emitir imágenes de noviazgos de famosos grabadas en la calle. Como para no estar nervioso.

Primero ONO, la empresa de cable más importante de España, anuncia para el próximo viernes la supresión de ”Telecorazón”, un canal enterito teñido de rosa que lleva cinco años en antena y emite programas como “La vida en rosa”, “La dolce vita”, “No sólo corazón”, “Noticias del corazón”, “Directo al corazón”, “Demasiado corazón”, “Mazedonia TV” (programa de zapping sobre espacios del corazón) y “Las Supernenas” (no, no son dibujos animados, son cotilleos, famoseo y corazón). Pobre Carlos Ferrando y pobres especialistas en vidas ajenas que se quedan sin púlpito.

Después la Audiencia de Madrid le para los pies a Telecinco, a la productora de “Salsa rosa” y a la agencia de noticias Atlas. Tienen que pagarle a Gonzalo Miró 54.000 euros por perseguirle a todas partes para mostrar en la tele su relación con Eugenia Martínez de Irujo. Una relación que sólo era asunto suyo, como entenderá cualquiera que tenga dos dedos de frente y no mantenga intereses en la industria rosa. Ahora hace falta que los que se dedican a vender exclusivas dejen de hacerlo y se den cuenta de que se puede sacar más pasta a esta gente con sentencias judiciales. Sólo queda un problema: las abejas, con sus pequeños ganglios nerviosos, pueden contar hasta cuatro; la industria rosa con sus enormes intereses, puede contar hasta mil veces mil millones, así que las multas deberían ajustarse a sus enormes ganancias para que realmente fueran disuasorias.

27/10/08

GRISSOM Y EL PELO LISO

Conocerse a uno mismo, aunque ayude la tele, no es fácil. Según el naturalista Carl von Linneo, los asturianos somos de piel clara, sanguíneos, musculosos, nos cubrimos con ropas ceñidas y estamos regidos por leyes. Linneo nunca estuvo en Asturias ni sintonizó la Televisión del Principado de Asturias (TPA), pero decía que éstos son los rasgos que diferencian al homo sapiens europeus del asiaticus (pelo negro, melancólico, rígido, viste ropas amplias y se rige por las opiniones) o del africanus (piel negra, flemático, relajado, se unta el cuerpo con grasa y se rige por el capricho). Semejante mezcla de rasgos físicos, psicológicos y culturales batida con una buena dosis de prejuicios racistas es desconcertante y, sobre todo, muy peligrosa. Hay quienes añaden que, además, los europeos somos heliótricos (de pelo ondulado), los asiáticos leiótricos (pelo liso) y los africanos ulótricos (pelo rizado). Esto es una tontería encima de la anterior, vale, pero, ¿no extrae Grissom de un solo pelo conclusiones más sorprendentes?

El francés Jean Baptiste Masson estudió que el pelo liso se enreda el doble que el pelo rizado. Uno pensaría que debía ser al contrario, pero cuando los cabellos lisos interactúan lo hacen con mayor ángulo relativo que los rizados, enredándose más. ¿Nos enredamos menos los asturianos de pelo ondulado que los japoneses de pelo liso?

Hace un mes que la TPA emite los lunes por la noche “Sección de homicidios”, investigación periodística sobre crímenes ocurridos en Asturias. Lo que comienza siendo una ficha policial con apenas un nombre y una fecha va completándose con testimonios, pistas, sospechosos, denuncias, pruebas, detenidos, periodistas, armas, intereses, policías, recortes de prensa, imputados, abogados y reconstrucciones de los hechos. Tal vez los asturianos no seamos tan musculosos, vistamos con ropas ceñidas o nos rijamos por las leyes, pero la tele nos enseña que formamos enredos como si tuviéramos el pelo liso.

26/10/08

ACCIÓN INMÓVIL


HBO, -recuerden "it’s not television, it’s HBO"-, se ha atrevido por fin a producir una serie de acción trepidante, violencia, ataques y huidas encadenadas que ocupan el 100% de los 25 minutos de cada capítulo. Se llama "En terapia" y en España la emite diariamente la Fox desde el 20 de octubre. Narra la actividad profesional de Paul Weston, que no es policía, ni miembro de una brigada especializada de lucha antiterrorista, ni abogado forense, sino un psicoterapeuta que se enfrenta a cinco casos: los lunes, Laura; los martes, Alex; los miércoles, Sophie; los jueves, Jake y Amy; y los viernes, el mismo Paul acudiendo a su propia consejera. Cada noche una sesión psicoterapéutica, dos personas hablando cubriendo un guión en el que no hay exteriores.

Pura acción, insisto. No lo digo irónicamente. Hay más tensión en las pausadas conversaciones del doctor Weston con Alex que en todas las junglas de cristal. Se hieren más Jake y Amy en cada sesión de terapia de parejas que Batman y el Joker en "El caballero oscuro". "En terapia" es una de las series más violentas jamás rodadas aunque sus protagonistas no corran, ni sangren, ni salten por los aires. Ahora te chantajeo emocionalmente con este sentimiento de inferioridad. Ahora te sacudo yo haciendo que no me he enterado. Pues ahora te lanzo contra la pared poniéndome a llorar. ¿Ah, sí? Pues toma este reproche miserable disfrazado de alabanza. Pues voy a dejar caer alguna indirecta que sugiera que estoy pensando en suicidarme. Y toda esta pelea entre terapeuta y paciente sin levantarse del sofá, sin perder la educación, pagando 150 dólares tras cada asalto en medio de la crueldad extrema que siempre supone la amabilidad fingida.

Sabemos desde Freud que el trabajo de psicoterapeuta es el más arriesgado que se puede ejercer en una sociedad en donde el conflicto es el eje de las relaciones personales. "En terapia", aunque sus personajes permanezcan casi inmóviles, es la serie de acción de la temporada. Tras cada capítulo uno siente la necesidad de relajarse viendo algo ligerito como... no sé... "Generation Kill".