31/5/09

TODO DEPENDE DE JAY LENO

Probablemente muchos de ustedes no se hayan enterado, pero el otro día se anunció la revolución más importante que va a sufrir la televisión en las últimas (muchas) décadas. Abróchense los cinturones y prepárense para la sacudida: Jay Leno iniciará un programa de entretenimiento en la NBC norteamericana después del verano a partir de las diez de la noche.

¡Booooom! Créanme: esto lo cambia todo. Jay Leno, -el Buenafuente de allá, para entendernos-, llevaba casi veinte años a cargo del "Tonight Show", un late night que, como el término indica, se emitía en la noche avanzada. El otro día terminó esa etapa, cedió el relevo al también brillante Conan O’Brien, y anunció que la NBC rediseñará su parrila nocturna tras el verano colocando un talk show suyo en la hora de máxima audiencia, la hora en la que todas las demás cadenas están emitiendo "House", "The Closer", "Lost", "Mad Men". Sus estudios de mercado les indican que la audiencia podría responder bien a la oferta de escuchar monólogos demoledores y entrevistas eléctricas en prime time, y, sobre todo, han descubierto que con la pasta que palma cualquier productora en la realización de un capítulo de "Perdidos" se puede financiar la futura temporada entera de "The Jay Leno Show".


¿Que qué tiene esto que ver con nosotros? Todo. Como finalmente triunfe el nuevo programa de Leno va a ir reubicándose el resto de la programación como fichas de dominó y va a ir reubicándose el resto de la programación del resto de los países del resto del planeta como ondas en un estanque. Dogmas de fe catódica inmutables desde el comienzo de los tiempos pueden venirse a abajo, hasta el punto de encontrarnos dentro de dos o tres años con que "Águila Roja" se emite a las doce y media de la noche, y "Buenafuente", -el "Tonight Show" de acá, para entendernos-, empieza a las diez menos cuarto, nada más terminar las noticias de la cena. La hora y el lugar en el que usted cena pueden cambiar en los próximos años y todo depende de los divertidos que sean los monólogos de un cómico norteamericano llamado Jay Leno.

30/5/09

FÓMITES

Al final lo de la gripe rara ésta va a contribuir, al menos, a aumentar nuestro léxico. El otro día, en el "Cara a cara" de CNN+, Antonio San José entrevistaba a un importante virólogo que pronunció la palabra "fómites". "Fómites", esdrújula. Corriendo al DRAE: nada. Corriendo a Google: "Fómite", objeto de la vida cotidiana en donde se pueden posar y sobrevivir durante un tiempo agentes infecciosos. Ropa. Utensilios de cocina. Utensilios de baño. Si el usuario no conoce el estado de limpieza y los usos previos que han tenido estos objetos puede utilizarlos de forma descuidada y resultar contaminado por sus gérmenes.

Es decir, que conviene que todo el mobiliario, toda la ropa, los folios y el material de peluquería y maquillaje de "La tribu" sea inmediatamente destruido o, al menos, esterilizado, si no queremos que futuros programas de Telecinco los utilicen alegremente y de pronto comiencen a notar que pierden audiencia, que a sus presentadores se les seca el talento que pudieran tener, que dos horas de sus guiones contienen menos frases brillantes que una sílaba de Berto. La cadena de Vasile ha levantado oficialmente el cadáver de "La tribu" estos días, los forenses se hallan en estos momentos analizando las causas del óbito, pero todo apunta a que Sardá se encuentra televisivamente muy enfermo y ha podido contaminar con bichitos patógenos todos los fómites que haya utilizado en el plató. Izaguirre y Latre deben ser puestos en cuarentena. Los gérmenes de las enfermedades infecciosas corporales pueden sobrevivir algunos minutos o varias horas en los fómites, pero nada impide que los gérmenes de las enfermedades televisivas puedan resistir semanas o incluso meses en los recovecos del plató. ¿Nadie se ha planteado que los fracasos sucesivos que Telecinco experimentó en la sobremesa durante estos meses atrás pudieran ser debidos a que todos los programas compartían los mismos fómites?

29/5/09

LA CRUDA REALIDAD

La cruda realidad es que la cruda realidad no existe. La realidad está siempre cocinada. Otra cosa es que la receta no nos guste y que, en vez de estar adornada por una ramita de perejil como recomienda Arguiñano, lleve unas hojas de cicuta, que se le parece pero puede matarte. Es por eso que la cruda realidad es amarga y hace pupa en la barriguita: porque está mal cocinada.

La receta nunca fue buena así que la cruda realidad nunca fue un plato de gusto. Por ejemplo, “Tarzán de los monos”, la primera película protagonizada por Johnny Weissmüller, nos muestra que la vida puede ser una gran aventura pero rezuma racismo por los cuatro costados. Ese desagradable ingrediente se nota en cada cucharada, pero es escandaloso en las escenas en las que salen porteadores. Los porteadores son azuzados con látigos, cuando caen rendidos se les azota para que se levanten (después se desploma un blanco, entonces sí paran a descansar). Para vengar la muerte de su amigo simio, Tarzán mata a dos porteadores en un extraño “ojo por ojo”. Los porteadores no son rescatados cuando son despedazados por un gorila en un pozo (sí lo será después Jane).Y, sobre todo, son utilizados para mostrar al espectador lo peligrosa que es la aventura: uno es devorado por un cocodrilo cuando su balsa vuelca al cruzar un río, otro cae por un precipicio y los “bwanas” lamentan perder las medicinas y alimentos que portaba (Jane pasa protegida con una cuerda amarrada a la cintura).

Hoy no es el cine, sino telediario, quien nos enseña la cruda realidad que se está cocinando. Cientos de porteadores se agolpan cada día en el paso fronterizo de Ceuta y ocurrió lo que todos sabíamos que iba a ocurrir: conocemos el guión. Ya no hay látigos, gorilas, cocodrilos, ni acantilados, pero la receta se sigue pareciendo mucho a la de siempre. Le sigue sobrando cicuta y faltando perejil. Menos mal que nosotros tenemos una cuerda amarrada a la cintura.

28/5/09

¿A FAVOR O EN CONTRA?

Cuenta el gran Javier Krahe que de los empleos que tuvo a lo largo de su vida, el que más le gustó fue en una librería. Vivía entonces en Canadá y allí pudo descubrir sus portentosas dotes como vendedor de libros. Recuerda que una chica le pidió un libro sobre China. “¿A favor o en contra?”, le preguntó. “No sé, es para regalarle a mi novio”, contestó ella. Acabó llevándose nueve libros sobre China.

¿A favor o en contra?, se pregunta uno cuando se tropieza en la tele con un programa sobre asuntos paranormales y misterios misteriosos. Como si fuera a comprar un libro sobre China. Los programas a favor pueden esquivarse porque siempre cuentan las mismas trolas. Los que son en contra habría que verlos porque escasean y es difícil llegar a juntar nueve, pero no siempre están bien hechos. La otra tarde, Cristina Lasvignes denunció en “Tal cual lo contamos” los engaños de un curandero y cerró con el siguiente comentario: “Que esto sirva para que las personas no se dejen estafar por los curanderos”. Moraleja desconcertante: es la pobre gente desesperada la responsable de la estafa por “permitirla”, por “dejarse engañar”. Muy mal, Cristina.

La noche del domingo en La Sexta, Manel Fuentes imitó un famoso “experimento” de James Randi, el desenmascarador de embaucadores más famoso del mundo. Quería mostrar cómo las cartas astrales funcionan sólo porque quien las lee amolda datos generales a su caso concreto (es lo que se denomina “lectura fría”). Así que repartió a varias personas su carta astral para que valoraran si estaba bien hecha y reflejaba su personalidad. La gran mayoría dijo que eran sorprendentemente exactas. Pero luego quiso rematar revelando que había entregado a todos el mismo texto: la carta astral de George Bush. Moraleja desconcertante: la carta astral es fiable (al parecer la de Bush lo es), sólo hay que poner cuidado en que no te den el cambiazo. Muy mal, Manel. Así no hay manera de saber si lo que nos venden es a favor o en contra

27/5/09

ZUMOS PSOE



Según yo lo recuerdo, los primeros que lo hicieron fueron Zumos Don Simón. Emitían un anuncio en el que se decía algo así como "en el expositor de su supermercado usted puede encontrar Zumos Manolito, que tienen un nosécuántos por cien de zumo natural, y Zumos Don Simón, que tienen un nosécuántosmás". Al principio todos nos escandalizamos. Estábamos acostumbrados a que la publicidad ensalzara las virtudes de un producto sin nombrar ni presentar imágenes de los productos de la competencia y no entendíamos bien eso que los listos empezaban a llamar "publicidad comparativa". Además, alguien avisó de que ese tipo de anuncios podían estar bordeando la ley por el lado equivocado, de forma que los creativos publicitarios se las ingeniaron para referirse inequívocamente a las empresas de la competencia sin nombrarlas. Se trataba de provocar atracción hacia el propio producto provocando rechazo hacia el producto contrario. Un ejemplo es el último spot de la cadena de electrodomésticos Tien21, en donde se ven a dependientes de otra cadena rival vestidos con sus identificativos uniformes rojos llorando desconsoladamente porque todos los clientes se han marchado a las franquicias de la primera cadena. Y ahora de nuevo el PSOE nos ofrece otro ejemplo de publicidad comparativa en los videoclips que podemos ver con frecuencia durante los Espacios de Propaganda Electoral de las Elecciones Europeas 2009. No se nombra directamente a la competencia, pero se alude a ella de forma inequívoca y se la ridiculiza exagerando sus prototipos para provocar en el espectador una respuesta emocional de rechazo y, por contraste, de cercanía hacia el producto anunciado.

Zumos Don Simón, Tien21 y Partido Socialista Obrero Español. Tres marcas de referencia en los sectores de las frutas exprimidas, las lavadoras y las ideologías progresistas, compartiendo estrategia publicitaria para consolidar sus posiciones en el mercado.

26/5/09

¡¿COMORR?!

¿Cómo que Manel Fuentes ya no es un imitador? ¿Quién ha dicho eso? Lo único que ha cambiado durante estos años es el tipo de fenómenos que imita. Al principio, cuando lo descubrimos en "Crónicas marcianas", Manel Fuentes imitaba al rey, a Jordi Pujol, ¡incluso a Bruce Springsteen!. Lo hacía a ratos bien, a ratos soso y repetitivo. En ocasiones tenía gracia, en otras ocasiones te dejaba completamente indiferente. Y el domingo, a través del estreno de su programa "Malas compañías" en La Sexta, continuó su sólida carrera de imitador: ahora ya no imita personajes, sino programas de televisión. Programas de televisión enteros. "Malas compañías" imita a CQC, a "Salvados", ¡incluso a "El intermedio"! Lo hizo a ratos bien, a ratos soso y repetitivo. En ocasiones tuvo gracia, en otras ocasiones te dejó completamente indiferente.

Por algún extraño motivo que nadie alcanza a comprender, los humoristas están convencidos de que la imitación es un género menor de cuya práctica deben avergonzarse. Excelentes imitadores arruinan sus carreras cuando alguien les convence de que su trabajo debe extenderse a rangos más amplios del humor y el entretenimiento. Fuentes ya demostró con "La noche..." y "Caiga quien caiga" que fuera de las imitaciones no pasa de ser un showman televisivo discreto, capaz de llevar a delante un espacio con corrección, pero incapaz de ser recordado diez minutos después de su término. Así que ha tenido el buen juicio de volver al campo que domina y en el que se puede sentir más seguro: la imitación. Pero ha fallado al elegir el objeto que imitar: en 2009 un espacio que se limite a igualarse a los otros mil que se dedican a gastar bromas incómodas a políticos, hacer cámaras ocultas y sondeos frikis a pie de calle no puede tener más éxito que el que hace quince años tenían los imitadores de Chiquito de la Calzada. Yo, de hecho, después de "Malas compañías" sólo pude exclamar: ¡¿Comorr?!