26 mayo 2009

¡¿COMORR?!

¿Cómo que Manel Fuentes ya no es un imitador? ¿Quién ha dicho eso? Lo único que ha cambiado durante estos años es el tipo de fenómenos que imita. Al principio, cuando lo descubrimos en "Crónicas marcianas", Manel Fuentes imitaba al rey, a Jordi Pujol, ¡incluso a Bruce Springsteen!. Lo hacía a ratos bien, a ratos soso y repetitivo. En ocasiones tenía gracia, en otras ocasiones te dejaba completamente indiferente. Y el domingo, a través del estreno de su programa "Malas compañías" en La Sexta, continuó su sólida carrera de imitador: ahora ya no imita personajes, sino programas de televisión. Programas de televisión enteros. "Malas compañías" imita a CQC, a "Salvados", ¡incluso a "El intermedio"! Lo hizo a ratos bien, a ratos soso y repetitivo. En ocasiones tuvo gracia, en otras ocasiones te dejó completamente indiferente.

Por algún extraño motivo que nadie alcanza a comprender, los humoristas están convencidos de que la imitación es un género menor de cuya práctica deben avergonzarse. Excelentes imitadores arruinan sus carreras cuando alguien les convence de que su trabajo debe extenderse a rangos más amplios del humor y el entretenimiento. Fuentes ya demostró con "La noche..." y "Caiga quien caiga" que fuera de las imitaciones no pasa de ser un showman televisivo discreto, capaz de llevar a delante un espacio con corrección, pero incapaz de ser recordado diez minutos después de su término. Así que ha tenido el buen juicio de volver al campo que domina y en el que se puede sentir más seguro: la imitación. Pero ha fallado al elegir el objeto que imitar: en 2009 un espacio que se limite a igualarse a los otros mil que se dedican a gastar bromas incómodas a políticos, hacer cámaras ocultas y sondeos frikis a pie de calle no puede tener más éxito que el que hace quince años tenían los imitadores de Chiquito de la Calzada. Yo, de hecho, después de "Malas compañías" sólo pude exclamar: ¡¿Comorr?!

1 comentario:

Theo dijo...

Un comentario muy atinado! Efectivamente, los programas de Fuentes son imitaciones de otros, imitaciones malas, ni siquiera paródicas. Y su CQC fue una gaseosa, nada más.

Saludos!