28/2/18

LA CULPA NO ES DE NESPAMEDU


Tomografía computerizada, lo último en tecnología para diagnóstico con imágenes. Un equipo completo, dirigido por el Jefe de Diagnóstico por Imagen del Hospital Universitario Quirónsalud de Madrid, al servicio del paciente (Quirón, por cierto, es el nombre del centauro que educó a grandes héroes griegos, como Aquiles o Jasón). Todos los protocolos activados al milímetro para minimizar los riesgos. Absoluta responsabilidad por parte de los médicos e investigadores al realizar su trabajo y exquisito respeto por el paciente. El ingenio humano en acción. Pero el paciente no es un hombre vivo, sino una momia egipcia de época ptolemaica. El cuerpo momificado de Nespamedu, sacerdote del templo de Imhotep en Saqqara y médico personal del faraón. La ciencia moderna no puede devolver a la vida a Nespamedu, que según el Libro de los Muertos ya habrá salido a la luz del día y estará disfrutando del Paraíso de los Juncos. ¿Por qué, entonces, tanto despliegue tecnológico y humano? ¿Para qué tanto esfuerzo? ¿Es justo que, en un mundo en el que tantos seres humanos mueren sin asistencia médica, un hospital dedique sus recursos a estudiar la momia de un señor que vivió en el Egipto de los faraones? ¿No es mejor buscar el remedio a tantas enfermedades que causan dolor, sufrimiento y muerte que encontrar quince delicadas plaquitas con divinidades protectoras egipcias escondidas entre la vendas de la momia de Nespamedu? ¿Podríamos decir que el documental “La historia secreta de las momias: la momia dorada” (La 2) es una apología del derroche de dinero, tiempo y talento, y que la sonrisa de Mari Carmen Pérez Die, jefa del Departamento de Antigüedades Egipcias del Museo Arqueológico Nacional, al descubrir los secretos de la momia de Nespamedu es una falta de respeto a todos los que no tienen al alcance de sus cuerpos vivos, y no momificados y envueltos en vendas, un hospital que les atienda y consuele?

Creo que todos los espectadores nos emocionamos con la diadema que los investigadores encontraron en la frente de Nespamedu porque todos necesitamos los nenúfares de Monet, los versos de Neruda, los acordes de “Let it Be”, los goles de Messi y que alguien descubra que los neandertales realizaron en cuevas dibujos de animales y signos geométricos antes que el Homo sapiens. No sólo de pan vive el hombre, y no es inmoral utilizar tomogafía computerizada para saber más de una momia mientras nuestros hermanos de especie mueren en Siria y en tantos otros lugares. La culpa no es de Nespamedu, así que no dispararemos sobre el pianista para vengarnos de un mundo en el que no siempre hay música.

27/2/18

BIG LITTLE TERROR

No crean lo que dice internet acerca de “Big little lies”. Bueno, crean lo que dice acerca de los mil premios que ha recibido la serie este año y la noticia que saltó hace pocos días anunciando el rodaje de su segunda temporada con la incorporación de Meryl Streep. Pero no crean que es un drama o una serie de suspense. No lo es. Esta historia de asesinatillos y rencillas entre cuatro o cinco familias ricas californianas pertenece, sin lugar a dudas, al género de terror. Subgénero: terror horroroso. Subsubgénero: terror horroroso espantoso horripilante pavoroso.

Y esta calificación no es debida a ciertas escenas de violencia que, siendo desagradables, no destacan entre muchas otras que podemos ver en la mayoría de las series. Lo que convierte a la serie de Nicole Kidman y Reese Witherspoon en la ficción más terrorífica de la temporada son precisamente las escenas de cariño que se prodigan maridos a esposas, profesoras a alumnos, hijos a padres, amigas a amigas. Ni una sola frase, ni un gesto, que no esté movido por la envidia, por el rencor, por el egoísmo, por el deseo de hacer daño, bajo la coraza de buenos modales más hipócrita de la historia. Ni una expresión emocional espontánea. Ni un sentimiento que no haya sido retorcido y enredado hasta mezclarse con los demás sentimientos retorcidos y enredados en un ovillo podrido en el que es imposible distinguir ningún cabo suelto. Y un ejército de psicólogos dando coartada ideológica al ejercicio de tanta maldad.

Me da menos miedo el giro de la cabeza de la niña de “El exorcista” que la forma como la maestra trata ante los padres una pelea que han tenido dos niños de cinco años. Sentiría más pánico si me besaran Laura Dern o Zöe Kravitz que si me persiguiera Freddy Krueger tras hacerse la manicura. Mark Twain dijo que el peor invierno de su vida había sido un verano en San Francisco. Tras ver “Big little lies”, le entiendo. Algo intrínsecamente paradójico tiene California. El peor y más aterrador odio que he visto en mi vida es el amor en Monterrey.

26/2/18

MIRA LO QUE VAS A HACER

Berto, mira lo que has hecho haciendo “Mira lo que has hecho” (Movistar+). Ahora todos los cómicos van a querer convertir sus experiencias en una serie. El que haya pasado por una enfermedad rara querrá hacer una comedia sobre las enfermedades raras. El que haya estado en el paro propondrá hacer una sitcom sobre el paro. Joaquín Reyes ofrecerá a El Terrat un proyecto sobre un cómico que fracasa en la presentación de una entrega de premios y al mes le confunden con un presidente huido de la justicia. La grandeza de los creadores pasa por su capacidad para convertir el sufrimiento en arte; es obvio que conoces el formativo trance de la crianza temprana de un bebé, y en vez de dejar que la experiencia te amargue a ti, la has elaborado hasta conseguir que nos endulce a los demás. No hay felicidad más sólida que la que nace de recordar con satisfacción etapas de la vida que en su momento vivimos con dificultades.

Y eso que en principio tu serie no ofrecía razones para el optimismo. Reconozcámoslo: magníficos intérpretes, magnífica productora, magníficos guionistas, es decir, los ingredientes exactos de una serie fallida. Y sin embargo “Mira lo que has hecho” funciona como un cañón desde el primer minuto: los guiones se recrean en los cánones del género, pero también los desbordan cuando conviene; es difícil creer que Eva Ugarte no es tu verdadera pareja; a veces asoma el espíritu del mejor Berlanga, a veces, el del mejor Larry David; se juega con inteligencia con los montajes y la línea temporal; hay dos o tres secundarios que están pidiendo a gritos un spin off

… y el final es tan redondo que es inevitable creer que lo que haces con Eva en la última escena lo vas a hacer con Movistar+ en cuanto comprobéis el éxito de la primera temporada. Mira lo que vas a hacer con “Mira lo que has hecho”, Berto. Piénsatelo bien. Y recuerda que nunca, nunca, por mucho que los eduques igual, los demás hijos te salen igual que el primero.

25/2/18

SECUESTROS, DENUNCIAS, JUZGADOS Y POLICÍAS


Envidia. Ni asombro, ni indignación, ni desconcierto. Lo que producen los problemas de Atresmedia con la justicia y la policía es envidia. ¡Quién tuviese esa suerte!

Primero, lo de “Fariña”. Antena 3 está rodando una serie basada en el libro de igual nombre que acaba de ser secuestrado cautelarmente por una jueza. Alegría. No les queda otra, a los pobres, que aprovechar la campaña de publicidad gratuita obteniendo un gran beneficio a cambio de un pequeño esfuerzo, el de arrimar el ascua a su sardina. Notición del secuestro difundido en informativos. Entrevista en directo en “Más vale tarde” al exalcalde de O Grove que denunció al libro, un personaje que dio las habituales respuestas surrealistas que los políticos ofrecen cuando son investigados o han sido condenados por algún asunto turbio: una mezcla de victimismo, respuestas en zigzag y chulería. Y, de remate, apresurado montaje de Antena 3 del primer capítulo de la serie para hacer un preestreno por todo lo alto el próximo miércoles. En la recámara queda guardada la certeza de que la serie triunfará cuando se emita el curso que viene igual que el que triunfa el libro con su secuestro.

Después, lo de Joaquín Reyes. Seis polis abordan el rodaje de un ‘sketch’ de “El intermedio” para que Reyes caracterizado como el zanguango Puigdemont se identifique. Esta vez ni hubo que arrimar el ascua a la sardina porque la sardina se cocinó sola. El lunes se emitirá el ‘sketch’ y todos esperamos verlo, pero ya el día de autos Reyes no daba abasto en “Al rojo vivo”, en “Más vale tarde”, en “El hormiguero”, en “El intermedio”. Con gran éxito: “Venían andando normal, o no tenían entusiasmo por detener al expresident o se olían la tostada”, “pensé que venían por lo de los Goya, que también podía ser”, “poneos en el lugar de estos agentes, caminan con paso firme a la operación más importante de sus vidas y se encuentran con esto”, “les he dicho que esta no iba a ser su tarde de gloria”, “le diría a ese héroe anónimo que llamó a la poli que ha hecho muy bien: si ve a un hombre con bufanda amarilla y abrigo paseando solo y sin mucho que hacer, denuncie”.

Ya quisiera la competencia tener los mismos problemas con la justicia y la policía.

24/2/18

¡CHUNDA, CHUNDA; TACHUNDA, CHUNDA, CHUNDA!


Pretendiendo ser divertido, “El hormiguero” no siempre acaba siendo infantil. Invitado, Jordi Évole: “Hoy, que era un día como para felicitar a esos pensionistas que nos han vuelto a dar una lección (porque ya salieron a la calle en los años 70 y 80 permitiendo a nuestra generación tener un bienestar que ahora vemos cómo va hacia atrás), no he visto en todo el día ni un ‘tuit’ de Rivera ni de Rajoy, y el día de Marta Sánchez perdían el culo por decir "qué bonito, el himno". Que me parece muy bien que se ponga letra al himno, y que la ponga Marta Sánchez, todo mi respeto a Marta Sánchez, pero, hombre, lecciones de patriotismo cuando estás viviendo en Miami, no”.

Évole se queda corto. No estamos de acuerdo en si hay que ponerle letra al himno, como para consensuar el contenido. Pero si de “himnovar” se trata, inspirémonos en las “Añoralgias” que Les Luthiers sienten por su pueblito: “Los hambrientos lobos aullando estremecen cuando son mordidos por fieros mosquitos, no se puede dormir por los gritos de miles de buitres que el cielo oscurecen; siempre algún terremoto aparece, y al atardecer llueven meteoritos”. O formemos una Comisión de Mantenimiento y Actualización Permanente de la Canción Patria (la CMAPCP) que encargue al Maestro Mangiacaprini lindas estrofas patrióticas como esta: “Hoy es futuro y es pasado, hoy es el antes y el después; hoy es libre nuestra patria, hoy es... hoy es... ¡Oh, yes!”. ¿Queda? ¡Queda!

Es arbitrario nombrar letrista a Marta Sánchez porque sí sin recordar a Leonardo Dantés en “El intermedio” (“Viva, viva, el buen rollo entre la gente, que es algo genial, debemos procurar”) o sin oír a María Lapiedra en “Cazamariposas” (que va de “Tengo un sueño, vivir en paz sin miedo y con libertad de hablar y de pensar” a “y la corrupción directa a prisión”).

Sospecho que los sanchistas aspiran a la idiocia de la hipnopedia de “Un mundo feliz” a través de la himnopedia. No lo digo por falta de patriotismo: es que nuestra patria descansa sobre los cimientos críticos de los abuelitos griegos, que nos dejaron muy pequeñas tragaderas. Un himno debe incluir a todos no excluyendo a nadie. Quienes quieren letra en el himno que dejen que la pongamos los que no la queremos. Si no, sigamos con “Chunda, chunda; tachunda, chunda, chunda”, la letra que, de hecho, alcanza mayor consenso.

23/2/18

EL IMPRESCINDIDO FORGES


Más que pena -muchísima-, más que sorpresa -también, ya que muchos no sabíamos de su enfermedad-, la muerte de Forges nos ha dejado a todos en un estado de estupor casi existencial, casi lógico, como si de pronto nos hubieran retirado una de las patas sobre las que se apoya el mundo y tardáramos un rato en entender qué está pasando y en encontrar una nueva forma de equilibrar la vida. A todas sus virtudes que se están comentando estos días habría que añadir una más, la de la permanencia: Forges ha sido un elemento constante, rutinario, en la vida de los españoles desde que tenemos memoria. Cualquier autor que tuviera una décima parte de su obra -que sólo hubiera hecho “Historia de Aquí”, “Los forrenta años”, o su viñeta diaria- ya sería considerado un genio. Antonio Fraguas fue más allá: fue un ingrediente esencial de nuestra vida cotidiana. Pasaban las estaciones, los gobiernos y los mundiales de fútbol. Forges no pasaba. Hasta ayer.

De ahí que la serie “Los imprescindibles” -cuya entrega dedicada a Forges se apresuró a reemitir La 2 con buen criterio- debería haberse cambiado el nombre en esta ocasión por el de “Los imprescindidos”. “Imprescindible” se dice de aquello de lo que no se debe o se puede prescindir. “Imprescindido” se dice de aquello de lo que, de hecho, jamás se ha prescindido. Desde Asturias a Andalucía. Desde Juan Carlos Ortega hasta Los Morancos. A lo largo de todas las etapas de nuestra democracia. Sería difícil encontrar otro ejemplo, en cualquier área de la creación cultural, de un autor que haya conseguido conectar emocionalmente miles, decenas de miles de veces con millones, decenas de millones de personas, cuajando un mundo de personajes absolutamente personales, absolutamente universales.

Era una certeza intemporal. Le éramos fieles con sencillez y constancia, como Blasillo a la puesta del sol. Y lo queríamos más -aun- de lo que nos dábamos cuenta. El estupor, que siempre tiene algo de anestésico, va pasando y la pena -muchísima- se nota cada vez más.