30/9/19

MIENTRAS MARUJA


Mientras Maruja Torres siga disparando a diestro y siniestro sus granadas de lucidez, experiencia y mala hostia, las cosas no estarán perdidas del todo. Navegaremos entre las cadenas televisivas como una pequeña barquita a través de una niebla inexplicablemente densa. Encontraremos sólo confusión, palabras huecas y falta de imaginación. Cada día es un laberinto plagado de neofranquistas, tardotriunfitos y culebrones turcos. Cada noche, un intento vano por esquivar “La Voz Neonatos” o “Esta es mi casa y no la tuya, puto inmigrante”, -venga, Bertín, demuestra que no perteneces a la derechita cobarde y atrévete a hacer uno de tus espacios en la casa de Maruja Torres-. Parecerá que no hay solución, que ya todo se echó a perder. Pero mientras podamos ver a la mejor periodista de la historia de España destilar en directo un hilo luminoso de sensatez nada moderada dos veces al mes en “Late Motiv” (#Cero, Movistar+) ante un encantado Andréu Buenafuente, sabremos que las cosas todavía tienen remedio.

Ahora no es el momento de preguntarse si un país como el nuestro se merece o no a Maruja Torres. Probablemente no merezcamos algo tan bueno. Y con seguridad Maruja no se merece que todos los medios españoles no estén adorando a una de las poquísimas profesionales que jamás se ha plegado a ningún interés que no fuera el de hacer buen periodismo. Sea como fuera, ahora es el momento de aprovecharla todo lo que podamos. Se avecina la sentencia del procés, el brexit, unas nuevas elecciones, una nueva crisis económica, el final de “Gran Hermano VIP”, -venga, Jorge Javier, ¿por qué no metéis a Maruja Torres en uno de vuestros realities para comprobar lo que una mujer sabia y valiente de verdad hace con vuestros programas?-, y vamos a tener que recurrir farmacológicamente a “Late Motiv” si queremos mantener un poco de cordura. Mientras Maruja Torres siga atreviéndose a pensar en voz alta, en libertad y con las luces largas puestas, sabremos que todavía, aunque parezca imposible, hay motivos para la esperanza.

29/9/19

ÍÑIGO, ÍKER, JOSÉ Y AMANDA


Si quedas quieto, no sales en la tele; y si te mueves, no sales en la foto. Qué estrés. Los políticos no se mueven para salir en la foto que retocarán sus asesores de imagen para los carteles electorales. Pero solo un ratito. El resto del tiempo se mueven para salir en la tele. Todo vale, incluidas las carambolas. Íñigo Errejón tuvo una estupenda: en “Al rojo vivo” la cámara lo cazó mordiendo distraído la tapa de un boli que sin querer salió volando. Los memes multiplicaron a coste cero la cara que puso de niño pillado en una trastada. A ver qué hacen ahora sus oponentes para contrarrestar esta involuntaria jugada maestra.

A Íker Jiménez, más acostumbrado a salir en la tele desde hace lustros, lo que le mola es salir en la foto. En “Cuarto Milenio” es un pupas que siempre está quejándose de que no se valora su trabajo, pero aquí se le ve ufano y más estirado que una espindarga. Con él feliz en el centro de la foto y lo que queda de los informativos de Cuatro por los rincones, se retrata él y se retrata la cadena.

Quien no se estuvo quieto para poder salir en la tele fue José Ortega Cano. Hace unos cuantos días se tomó la molestia de ir, ojalá no condujera él, a casa de Bertín Osborne para lavar su imagen. Allí pudo enseñar su pulsera con una bandera de España inconstitucional que no tiene la franja amarilla de doble ancho que las rojas. Además, cabreó a la familia de Carlos Parra y a todos los españoles: otra vez sostuvo, contra sentencia judicial firme, que el choque en el que mató a Parra se debió a un “vahído” y no a la conducción temeraria, el exceso de velocidad y el consumo de alcohol que acreditaron en el juicio los camareros que sirvieron, un rato antes del siniestro, un whisky con cola en copa de balón al diestro siniestro.

Y en la cima, Amanda, la niña que “Audiencia abierta” entrevistó cuando Letizia Ortiz fue a su pueblo a inaugurar el curso escolar. Apenas moviéndose un poquito, salió en la tele y en la foto:
—¿Qué te ha parecido la reina?
—Bien.
—¿Simpática?
—No.
No pasa nada. Cuando tenga edad de votar, ya nadie le preguntará nada.

28/9/19

PARAGUAYO


Corremos el peligro de que lo que acabe con el heteropatriarcado sea el autopatriarcado. No sé en qué consistirá, pero sí que tendrá que ver con el tiránico yo, yo, yo y yo. Nos podemos hacer una idea viendo otros “autos” que circulan por ahí y van como locos: autorrespeto, autodignidad, autosuperación, autovaloración, autorrealización, autoreconocimiento, autoaceptación y, sobre todo y por encima de todo, autoestima. En realidad da igual de qué auto se trate, y da igual qué palabra le pongamos en el remolque, lo importante es que auto y remolque sirvan para transportar el ego.

“First dates”, en Cuatro, es un buen ejemplo. Nos dicen que es un programa de citas porque los participantes cenan en pareja, pero solo se trata de un yo frente a otro yo. Los comensales no van a buscar a otra persona porque la única persona que les importa son ellos mismos. No buscan un tú, exhiben un yo encantado de conocerse y de que lo conozcan. “Yo soy un narcisista redomado, vivo encantado de conocerme y enamorado de mí mismo”, dijo Yeray para impresionar a Nerea. “Me considero un chico atractivo. Yo saldría conmigo mismo”, dijo Daniel para deslumbrar a Nacho. A veces el yo está a flor de piel: este es mi tatuaje con la cara de Íker Jiménez y este es el mío con la de Frank de la Jungla, lucían Óscar y Leonel con orgullo de ser quienes son. Si esa es la medida del yo, Eliezer lo tiene más grande: “Tengo 426 tatuajes, tengo una Hello Kitty tatuada en mis partes íntimas y un pene con alas y turbopropulsores en la cabeza”. A veces el yo es algo más íntimo: “Mi espiritualidad viene de mi abuela que ha estudiado y ve cosas. A mí me encanta averiguar lo que hay más allá y he tenido bastantes experiencias con seres y con cosas astrales”, exhibía Lara. O, siendo algo íntimo, lo es de otra manera: “Yo riego mis plantas con mi menstruación”, epataba Almudena.

La autoestima es el lastre de “First dates”. Nunca veremos en él a un pretendiente tan generoso y desprendido como aquel que contaban Tip y Coll:
—Soy paraguayo y vengo a pedir la mano de su hija para hacerla feliz.
—¿Para qué?
—Paraguayo.

27/9/19

EL VALLE DE LOS CAÍDOS Y LAS CAÍDAS


¿Y si convertimos el Valle de los Caídos en un santuario animalista? Puede parecer una insensatez, pero imaginen la vidilla que podría dar a los programas de variedades políticas que sobreviven exprimiendo el frikerío ideológico. “Espejo público”, “Cuatro al día”, “Todo es mentira”. Podríamos poner cara a cara a Pilar Gutiérrez, esa mujer levemente trastornada titular del record Guiness de franquismo, con Fanny, esa mujer trastornada levemente que ve personas en las lagartijas, los percebes y los mosquitos. Susanna Griso moderaría el debate. Llevamos unos días en los que nos topamos a una u otra ciudadana en todas las cadenas privadas con una frecuencia por encima de nuestras posibilidades. Multipliquemos ambos delirios entre sí y acabemos con todo.

El amor que el sistema tiene por los antisistema sólo es comparable con el amor que los antisistema tienen por el sistema. Anímate a defender una postura extremadamente extrema, que implique que toda la historia de la humanidad ha sido hasta hoy prehistoria del cambio radical que se avecina en el que la estructura económica actual saltará por los aires, y verás cómo las cadenas de televisión privadas, es decir, las grandes corporaciones mediáticas, es decir, el gran capital puro y duro, corren a ponerte un micrófono y a invitarte a sus programas estrella. A corto plazo supone una simbiosis mutuamente beneficiosa. A largo plazo… un momento… “a largo plazo”, jajaja, “a largo plazo”, ¡qué risa!

Así que adelante, el Movimiento por España y Almas Veganas pueden llegar a acuerdos. Franco permanecería en Cuelgamuros, pero a cambio el Valle de los Caídos pasaría a llamarse el Valle de los Caídos y las Caídas, y la tumba se convertiría en un santuario, un espacio seguro protegido para las personas gusanos que llevan cuarenta años alimentándose de un dictador convertido en compost. No, no me refiero a Vox. O no sólo. ¿Ven cómo el diálogo es el camino para que todo el mundo quede contento, especialmente Susanna Griso?

26/9/19

CASI CASI SERES DE LUZ

La escena más aterradora de lo que llevamos de año se encuentra en la serie “Years and years”. La acción transcurre a mediados de la década que viene. Una adolescente confiesa a sus padres que lleva tiempo incómoda en su cuerpo, y que está convencida de que es una persona trans. Los padres reaccionan de forma cariñosa, diciendo que no tiene importancia y que la apoyarán sea cual sea el género al que pertenezca. La chica se extraña: ella no está hablando de género. No se siente transexual, se siente transhumana. Lo que le molesta es tener cuerpo y hay una clínica en Suiza en donde descargan los cerebros en la nube informática y se puede vivir eternamente sin materia, como información pura. Ser un ser de datos. Casi casi un ser de luz.

A mí me da más miedo esa escena que todas las temporadas de “American Horror Story” juntas. Saciados de todo, inmersos en una vida donde los filtros de Instagram son más la norma que la excepción en nuestras miradas, incapaces de un pensamiento que ocupe más de un tuit, cada vez tendemos más a una actitud vital estúpida, pseudobuscando ciertas pseudoesencias a las que suponemos completamente independientes de cualquier materialidad, tanto de tipo biológico, como económico o incluso físico. Es el triunfo del pensamiento cándido, el que cree que las cosas son como son porque sí y pueden cambiar con un mero ejercicio de la voluntad. Algunos feminismos, todas las religiones, algunos progresismos, todos los nacionalismos.

Y el último ejemplo es “Undone”, la nueva serie bombazo de Amazon por la que aúlla de flipe el colectivo teen. No existe el tiempo, no existe el espacio, todo es una catarata de sensaciones inmediatas que no necesitan tener lógica, un guion por cuyos agujeros sopla el viento gélido, en donde la única certeza es la fascinación visual. Y con una textura de imagen a medio camino entre la realidad y la animación que recuerda al mundo en donde vivirá la adolescente de “Years and years”. Colores planos, proyectos vitales levísimos, casi casi seres de luz.

25/9/19

PENA Y ENVIDIA


En “El corazón de Sergio Ramos” (Amazon Prime Video), la serie documental construida a mayor gloria del defensa del Real Madrid, el papel de Pilar Rubio se limita al de “señora de”; pero me pregunto si  en una teórica serie documental que podríamos llamar “El cerebelo de Pilar Rubio”, Sergio Ramos aceptaría el papel de “señor de”. Lo dudo, lo dudo, lo dudo. Y lo peor de “El corazón de Sergio Ramos” no es que Pilar Rubio esté sin ser, sino que lo que dice Pilar Rubio consigue distraernos de para lo que está. Según Rubio, en esta vida o das pena o das envidia, y cada uno elige lo que quiere dar. Podemos deducir que tanto Rubio como su marido han decido dar envidia, aunque la serie documental sobre el pequeño mundo de Sergio Ramos da pena y la pobreza moral de Pilar Rubio da muchísima pena.

La filosofía de Sergio Ramos (“sin un sueño no eres nadie”, y todo eso) está ya muy vista, pero la filosofía de Pilar Rubio tiene posibilidades. No hace falta que una mujer famosa estudie filosofía en La Sorbona y se tome en serio el estudio filosófico, como hace Carlota Casiraghi, para escribir libros de filosofía e intervenir en congresos. Pilar Rubio, aunque no sea hija de Carolina de Mónaco y nieta de Grace Kelly, podría escribir un libro de texto para la signatura de Valores Éticos que se imparte en la ESO. Un libro con pocas páginas y perlas de sabiduría como la que Rubio comunica al mundo desde el documental sobre su marido: en esta vida, queridos niños y niñas, o dais pena o dais envidia. Y cada uno debéis elegir lo que queréis dar. Así que ya lo sabéis. Si seguís esta máxima, estaréis preparados para vivir y morir en el mundo capitalista. Si sois unos fracasados que no tenéis pasta para comprar un casoplón con jardín, será culpa vuestra y solo daréis pena. Pero si conseguís ser unas personas con éxito y Amazon os elige para protagonizar una serie documental, daréis envidia a todos esos pringados que ni llegan a ser futbolistas de élite, ni consortes de futbolistas de élite, ni nada de nada. La vida es así, no la he inventado yo, dirá Pilar Rubio inspirándose en “El jardín prohibido” de Sandro Giacobbe. Pues vale. Pongamos “El corazón de Sergio Ramos” en las escuelas, que los niños y niñas se empapen de la filosofía de Pilar Rubio y, eso sí, dejemos que falten a clase algún que otro viernes en defensa de este penoso planeta que una vez fue la envidia del sistema solar.