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28/7/15

¡VUELVEN LOS GUIÑOLES!



Mariano Rajoy debería inmiscuirse más en TVE para obligarla a emitir “Las nuevas noticias del guiñol”. Frótense los ojos. Ahora escribo esta frase de relleno para que puedan sacudirse la cabeza leyendo por encima sin perder el hilo. ¿Ya está? Seguimos.

Los guiñoles se  mueren. Aquellos guiñoles que descubrimos en Canal+ en abierto allá por 1995 vivieron trece años entre nosotros hasta que nos dejaron en 2008. Eran nuestra versión de los guiñoles franceses. Habían tocado el cielo del éxito, pero estaban en horas bajas. Desde su desaparición esperábamos que alguno de los creativos que cobran una pasta por innovar en la tele propusiera que su cadena creara unos informativos en los que unos muñecos de látex de diferentes personajes de actualidad hicieran una sátira, a veces amable, pero a veces punzante y cruel, del día a día nacional e internacional. Pero llevamos siete años sin guiñoles y ese día no llega.

Ahora hay noticias preocupantes de Francia, el reservorio del que esperábamos volver a contagiarnos de ese humor paródico de goma tan liberador y necesario. ¿No decían en el PP que les faltaba piel? Pues venga más piel, pero sabiendo que en el “piel con piel” uno puede pillar cualquier cosa y el látex es muy útil para todo tipo de contactos y rozamientos. ¿No desfiló a principios de año Rajoy en París en una multitudinaria manifestación por la libertad con ciertos de pancartas de “Je suis Charlie” tras el atentado contra el semanario satírico? Pues que se note. Algo tan importante no puede abandonarse a los vaivenes del mercado, sino que debe ser protegido por las instituciones.

Canal+ Francia acaba de despedir a los autores de “Los Guiñoles” y anuncia que su emisión pasará a ser codificada, solo para abonados. Rajoy debería hacer una llamadita, por la libertad de expresión y esas cosas que tan bonitas quedan en las manifestaciones multitudinarias, para que TVE contratara a unos guionistas cañeros y los pusiera a trabajar ya en “Las nuevas noticias del guiñol”. Cada noche, diez minutos antes del “Telediario 2”. La bomba.

24/9/12

LOS FANÁTICOS SON LOS OTROS

Qué triste es poner la tele y tropezarse cada dos por tres con el rancio asunto de las blasfemias, los sacrilegios, los sentimientos religiosos heridos que claman venganza. Anteayer vimos otra entrega en “Informe semanal” y estos últimos días en todos los telediarios. Da miedo que haya personas dispuestas a matar por una película, una viñeta o un libro. Podría pensarse que los creyentes deberían conformarse con mantenerse en los límites de sus creencias, ya que estas tienen la ventaja para sus usuarios de incluir su propio sistema de premios y castigos divinos. Pero no. Están empeñados en conseguir que los no creyentes se comporten según sus preceptos religiosos, para lo que están dispuestos a añadir a las penas del infierno en el más allá otras más terrenales dependiendo del poder humano del que dispongan.

Así que da miedo ver que hay musulmanes dispuestos a matar por una película maleja, un libro que no han leído o una viñeta hecha con todo el ingenio que Dios le dio a su autor, que, pecador, en vez de usarlo para el bien prefirió usarlo para el humor, tan dañino él. Y da miedo ver que hay cristianos que parecen envidiar el poder de los mahometanos que se portan de forma tan bestia: cuando sienten “heridos sus sentimientos religiosos” desafían al pecador a que no les busquen las cosquillas a ellos sino a los fanáticos musulmanes que les darán su merecido.

Afortunadamente, los españoles no salimos en ningún telediario del mundo gritando como locos por ninguna película, libro o viñeta. Nosotros somos gente mucho más pacífica y tolerante, menos fanática. Eso sí, si no quieren vérselas con nosotros que se anden con cuidado los franceses y no vuelvan a usar la tele para herir con sus guiñoles sacrílegos nuestros limpios sentimientos religiosos blasfemando contra nuestros idolatrados y sacrosantos deportistas. Amén. 

12/2/12

'MIX' TELEVISIVO

¡Españoles, agrupémonos todos! Quiero decir, ¡Españoles, a las barricadas! Si nos quieren llamar patrioteros, que nos lo llamen. Y si nos quieren acusar de chovinismo, pues que nos acusen. Soportaremos heroicamente ese galicismo tan poco español, tan ajeno al fetén espíritu cañí, tan…, pues lo digo, tan gabacho, qué cojones tanto circunloquio y tanto remilgo. ¡Españoles! A ver si ahora no vamos a poder llamar las cosas por su nombre en la noble lengua de Cervantes y de todos esos tan importantes y tan españoles que explican los profes en clase de literatura española.

A lo que iba. ¡Españoles! Lo ocurrido esta semana con los guiñoles franceses es intolerable. ¡Toda Francia riéndose de nuestros deportistas, acusándolos de doparse, ridiculizando sus gestas deportivas! ¿Vamos a soportar esta afrenta y encima quedarnos callados? ¡No! Hace muy bien en contestar Rubalcaba sin pelos en la lengua. La embajada española en Francia y el Consejo Superior de Deportes supieron ponerse en su sitio defendiéndonos como deben ante esta ofensa. El ministro de Asuntos Exteriores, el de Educación, Cultura y Deporte y el Gobierno entero reaccionaron como lo que son, como españoles. ¡Oh, diosa Mercedes Milá; oh, diosa, incluso tú bajaste del Olimpo “GH” para denunciar el oprobio y no parecer por un instante tan odiosa!

¡Españoles! ¡Los franceses se ríen con sus guiñoles del deporte español! ¿Es eso justo? ¡No! ¡Nosotros somos los que deberíamos reírnos de nuestro deporte con nuestros propios guiñoles! ¡Pero no podemos porque no tenemos guiñoles! Pues ya está bien: que vuelvan inmediatamente los guiñoles a nuestra tele. Igual que España necesita conservar el carbón en su mix energético con una finalidad estratégica, también necesita a los guiñoles en el mix televisivo. Estar sin guiñoles nos deja indefensos ante los guiñoles extranjeros. En situaciones de crisis podríamos contestar a los guiñoles franceses sin recurrir a personajes de carne y hueso de medio pelo, ¡lo haríamos por todo lo alto con nuestros propios guiñoles! ¡A las armas! ¡Por España! ¡Resucitemos nuestros guiñoles! ¡Antes de que en Francia hagan un guiñol de Urdangarín!

18/1/10

HAITÍ Y EL GUIÑOL DE LLAMAZARES

En alguna estantería perdida, el guiñol de Gaspar Llamazares está nervioso. Su máxima aspiración, incluso antes de nacer, era salir por la tele, ser tan conocido como los demás guiñoles. O sea, existir. Ahora, por fin, gracias a su sorprendente parecido con Osama Bin Laden y con su emisario en Irán, Atiyah Abd al-Rahman, podría interpretar tres personajes y chupar más cámara que Lina Morgan en “Vaya par de gemelas”, pero es demasiado tarde. Los guiñoles han pasado de moda y acumulan polvo en alguna estantería de Cuatro. El guiñol de Llamazares está nervioso para nada.

También hay personas nerviosas desde hace días porque el “Telediario” de TVE emitió imágenes apócrifas del terremoto de Haití y una riada en Ciudad Real. En el caso de la riada tendrán razón, no digo yo que no, pero en el de Haití los nervios deberían haber comenzado mucho antes. Haití vive en un estado de devastación permanente que los informativos deberían denunciar sin necesidad de catástrofes sobrevenidas. Y si para ello se utilizaran imágenes apócrifas, los haitianos lo perdonarían. Lo importante no es que las imágenes sean verdaderas o falsas, sino que cacen ratones. Los informativos necesitan imágenes porque un mapa señalando el epicentro del desastre es poco televisivo, y nosotros necesitamos imágenes para activar esas neuronas espejo que, según cuenta Eduardo Punset, hacen posible la empatía y el deseo de ayudar. Un cormorán bretón ayudó a ganar la primera guerra del Golfo. Las imágenes falsas de TVE pusieron en marcha la ayuda humanitaria con la que pretendemos que Haití recupere la normalidad, o sea, que siga siendo un lugar miserable en el que viven peor de lo que viviría un país rico al día siguiente de sufrir un terremoto como el suyo. Entonces, Haití dejará de salir en la tele, volverá a acumular polvo en una estantería y nadie se pondrá nervioso porque la normalidad no necesita imágenes. Ni verdaderas ni falsas.

7/7/08

GUIÑOLES, NO OS VAYÁIS

Guiñoles, amigos, no os vayáis, por favor. Os prometemos que empezaremos a volver a veros. No os lo toméis así. Es verdad que la audiencia y los críticos habíamos dejado de seguiros con atención. Es cierto. Pero fue por... por... por estas fases de apatía que atraviesan incluso las historias de amor más hermosas. La primera sensación que tuve cuando lei acerca de vuestra retirada definitiva de la programación fue la sorpresa al descubrir que todavía seguíais saliendo, pero la segunda sensación fue una tristeza muy grande, un sentimiento de pérdida como el que se sufre al enterarse de la muerte de un amigo al que no se veía casi nunca pero que sabíamos que vivía cerca y estaba ahí para lo que hiciera falta.

Dadnos una segunda oportunidad. Hemos escarmentado. Reconoceréis que la hora a la que aparecíais estos años era muy poco amable y brutalmente competitiva; es cierto que a los amigotes se les suele ver de noche, pero con frecuencia "Noche Hache" era en realidad "Madrugada Hache". Reconoceréis que la propia realidad política ha sufrido un grave proceso de guiñolización en los últimos años que no pocas veces provocó que vuestras parodias parecieran versiones atenuadas de las noticias; ¿se puede hacer un guiñol del Aznar actual, acaso el látex no tiene una resistencia limitada a las dosis galácticas de patetismo?

Pero todo esto puede cambiar en septiembre. Podemos volver a empezar, ¿por qué no? Montones de vecinos me comentan que harán todo lo posible por veros. Yo mismo me comprometo a citaros con más frecuencia, al menos una vez cada mes o mes y medio. Tened confianza en que podremos superar esta crisis en nuestra relación que os ha hecho pensar en abandonar. Basta con que encontréis un huequito alrededor de las nueve y todo volverá a ser como al principio, con DVDs vuestros vendiéndose como churros en los quioskos y Gaspar Llamazares -sí, hombre, Gaspar Llamazares, uno de barba, ¿no os acordáis?-, quejándose porque sale poco.