24 septiembre 2012

LOS FANÁTICOS SON LOS OTROS

Qué triste es poner la tele y tropezarse cada dos por tres con el rancio asunto de las blasfemias, los sacrilegios, los sentimientos religiosos heridos que claman venganza. Anteayer vimos otra entrega en “Informe semanal” y estos últimos días en todos los telediarios. Da miedo que haya personas dispuestas a matar por una película, una viñeta o un libro. Podría pensarse que los creyentes deberían conformarse con mantenerse en los límites de sus creencias, ya que estas tienen la ventaja para sus usuarios de incluir su propio sistema de premios y castigos divinos. Pero no. Están empeñados en conseguir que los no creyentes se comporten según sus preceptos religiosos, para lo que están dispuestos a añadir a las penas del infierno en el más allá otras más terrenales dependiendo del poder humano del que dispongan.

Así que da miedo ver que hay musulmanes dispuestos a matar por una película maleja, un libro que no han leído o una viñeta hecha con todo el ingenio que Dios le dio a su autor, que, pecador, en vez de usarlo para el bien prefirió usarlo para el humor, tan dañino él. Y da miedo ver que hay cristianos que parecen envidiar el poder de los mahometanos que se portan de forma tan bestia: cuando sienten “heridos sus sentimientos religiosos” desafían al pecador a que no les busquen las cosquillas a ellos sino a los fanáticos musulmanes que les darán su merecido.

Afortunadamente, los españoles no salimos en ningún telediario del mundo gritando como locos por ninguna película, libro o viñeta. Nosotros somos gente mucho más pacífica y tolerante, menos fanática. Eso sí, si no quieren vérselas con nosotros que se anden con cuidado los franceses y no vuelvan a usar la tele para herir con sus guiñoles sacrílegos nuestros limpios sentimientos religiosos blasfemando contra nuestros idolatrados y sacrosantos deportistas. Amén.