18 enero 2010

HAITÍ Y EL GUIÑOL DE LLAMAZARES

En alguna estantería perdida, el guiñol de Gaspar Llamazares está nervioso. Su máxima aspiración, incluso antes de nacer, era salir por la tele, ser tan conocido como los demás guiñoles. O sea, existir. Ahora, por fin, gracias a su sorprendente parecido con Osama Bin Laden y con su emisario en Irán, Atiyah Abd al-Rahman, podría interpretar tres personajes y chupar más cámara que Lina Morgan en “Vaya par de gemelas”, pero es demasiado tarde. Los guiñoles han pasado de moda y acumulan polvo en alguna estantería de Cuatro. El guiñol de Llamazares está nervioso para nada.

También hay personas nerviosas desde hace días porque el “Telediario” de TVE emitió imágenes apócrifas del terremoto de Haití y una riada en Ciudad Real. En el caso de la riada tendrán razón, no digo yo que no, pero en el de Haití los nervios deberían haber comenzado mucho antes. Haití vive en un estado de devastación permanente que los informativos deberían denunciar sin necesidad de catástrofes sobrevenidas. Y si para ello se utilizaran imágenes apócrifas, los haitianos lo perdonarían. Lo importante no es que las imágenes sean verdaderas o falsas, sino que cacen ratones. Los informativos necesitan imágenes porque un mapa señalando el epicentro del desastre es poco televisivo, y nosotros necesitamos imágenes para activar esas neuronas espejo que, según cuenta Eduardo Punset, hacen posible la empatía y el deseo de ayudar. Un cormorán bretón ayudó a ganar la primera guerra del Golfo. Las imágenes falsas de TVE pusieron en marcha la ayuda humanitaria con la que pretendemos que Haití recupere la normalidad, o sea, que siga siendo un lugar miserable en el que viven peor de lo que viviría un país rico al día siguiente de sufrir un terremoto como el suyo. Entonces, Haití dejará de salir en la tele, volverá a acumular polvo en una estantería y nadie se pondrá nervioso porque la normalidad no necesita imágenes. Ni verdaderas ni falsas.

2 comentarios:

Amarok dijo...

Es cierto, las televisiones (y por tanto la mayoría de nosotros) sólo se acuerdan de Haití (y otros países) cuando sucede una catástrofe de este tipo, pero rápidamente se olvidan de que la situación normal de estas regiones es una catástrofe en sí misma, pero como es lo común no es noticia y a nadie le importa.
Me imagino que nadie vería un telediario que dijese día tras días que todo sigue igual que la jornada anterior, es aburrido. Además, las personas sólo pueden cargar con una cantidad de culpa finita, las televisiones no pueden estar continuamente haciéndonos sentir mal por lo poco que podemos hacer para ayudar.

pecadorimpecable dijo...

¿Llamazares? ¿Quién es Llamazares?