30/9/12

46 MILLONES DE NO ESPECTADORES


Tuvo razón Rajoy esta semana al destacar los multimillones de ciudadanos que no acudieron a las manifestaciones del 25S. No sólo tuvo razón, sino que inauguró una nueva tendencia en sociometría que terminará imponiéndose a poco que la opinión publicada comience a practicar el concepto con el descaro que nos caracteriza: a partir de ahora los fenómenos sociales no se contabilizarán según las personas que los secundan sino en función de las que se mantienen al margen. Fondo y figura. Dialéctica. Movilizaciones del 25S: 46 millones de españoles (no acudieron). Sexta jornada de la Liga de Fútbol BBVA: 46.430.000 aficionados (no fueron a ningún estadio). Ventas del absolutamente maravilloso nuevo disco de Bob Dylan: 47.190.492 ejemplares (no se han vendido; según el último censo, España tiene 47.190.493 habitantes). 

Apliquémoslo a la medición de audiencias. ¿Cómo que el “Sálvame Deluxe” del viernes fue visto por 2.008.000 espectadores? ¿Es que los audienciólogos no han aprendido de Rajoy? En verdad, lo que ocurrió la noche de anteayer es que 45.182.493 televidentes no vieron la secreción de Jorge Javier Vázquez. “Más de 45 millones de españoles rechazan frontalmente la telebasura de Telecinco” podríamos titular la noticia siguiendo el libro de estilo de los ultracentristas, -grande, Wyoming-. ¿Y qué pasó con “Te lo mereces”? Pues casi lo mismo: su audiencia fue de 45.892.493 televidentes (que no lo televieron). No son tan diferentes de los resultados obtenidos por los documentales de La 2: el dato de ese mismo día es de 46.910.493 no espectadores.

De hecho, propongo ir más allá y cambiar el sistema electoral para que los ciudadanos indiquen con su voto el partido por el que no quisieran ser gobernados, tras lo cual se entregaría el gobierno al partido menos votado. Soy un tipo temperamentalmente indeciso y fenotípicamente moderado que frecuentemente duda sobre la formación política a la que apoyar. Sin embargo con este nuevo sistema, y especialmente tras estas declaraciones de Rajoy, tendría mi voto radicalmente decidido.

29/9/12

ESTAMOS LOCOS ESTOS ROMANOS


A los romanos de Antena 3 les iban mucho mejor las cosas en “Hispania” que ahora en “Imperium”. Algo desconcertante si esto se debe al cambio de personajes porque la sola desaparición de Juan José Ballesta en el papel de Paulo (Paulo, Paulo, ¿por qué nos perseguías?) ya supone una mejoría en la plantilla de actores independientemente de quiénes sean todos los demás. Y más desconcertante aún si el motivo no es el cambio de algunos personajes sino el traslado de escenario a Roma. Pero esa es, me temo, la explicación.

Partamos de una anécdota para llegar a la categoría. Cuando este verano la presentadora de “Conexión Asturias” (la versión asturiana del desaparecido “España directo”, tristemente desaparecido si lo comparamos con el cargante “+ Gente” que lo sustituye ahora) dio paso a un corresponsal, dijo “Vaya, veo que te pasaste al enemigo”. Lo que había hecho el corresponsal, que se encontraba en una de esas fiestas en las que se recrea una batalla entre los romanos y los pueblos indígenas, fue “cambiar de bando” al ir a entrevistar a los romanos. Una anécdota que nos avisa de que somos unos románticos ingenuos convencidos de que somos descendientes de los indígenas y que los romanos son nuestros enemigos, que creemos que Viriato era el jefe de los nuestros contra los otros, el antepasado de Curro Jiménez cuando la invasora fue Roma.

Y no. Nosotros somos los romanos. “Imperium” no es un spin-off que nos cuenta (mejor o peor) qué fue de los enemigos cuando nos derrotaron y volvieron a la capital de su país, sino qué fue de nosotros en la capital del imperio del que formábamos parte y sobre cuyas ruinas construimos nuestro mundo, nuestros caminos, nuestras palabras, nuestras vidas. Así son las cosas: el noroeste de la Galia hoy no está habitado por los descendientes de Axtérix y Obélix, sino de los romanos de los campamentos de Babaórum, Acuárium, Láudanum y Petibónum.

28/9/12

PONGA UN POBRE EN UNA MESA APARTE


Muy mal por los pobres. Muy mal por los parados. Muy mal por los desahuciados, los cabreados, los excluidos y los indignados. Muy mal por los que se buscan la vida por los contenedores, los que piden limosna, los que necesitan ayuda y los que la aceptan. Así no vamos a ningún sitio. Por su culpa Rajoy tiene que pasar el bochorno de pedir para un país de segunda un puesto de primera en el Consejo de Seguridad de la ONU. Y por su culpa el rey tuvo soportar la incomodidad que supone desayunarse el otro día en EEUU con unas fotos que ponían en muy mal lugar al país que va a dejar en herencia a su hijo varón.

Es lo que nos va quedando claro tras ver en los telediarios la tensa situación de nuestras calles, y, sobre todo, el modo en que recogieron ese triste reportaje gráfico que “The New York Times” dedicó hace unos días a los daños colaterales que causan en los más pobres las medidas que lograrán hacernos ricos a todos un año de estos.

Hace unos días vimos orgullosos que la Federación Española de Bancos de Alimentos fue galardonada con el premio Príncipe de Asturias a la Concordia 2012, pero ahora no queremos saber para quién son esos alimentos y por qué. Es como si quisiéramos entregar un premio a los donantes de sangre pero no quisiéramos saber que hay ciudadanos que sufren hemorragias. Ya no importa si la mano derecha sabe o no lo que hace la izquierda. Lo importante ahora es mostrar la mano que da y ocultar la mano que recibe. Pero cuanto más grande, hermoso y resplandeciente sea el paquete del regalo, más grande, deslucida y triste es la miseria que envuelve. Hemos superado en hipocresía al hipócrita “Ponga un pobre en su mesa” que retrató Berlanga en “Cándido”. Ya no queremos ver al pobre y lo ponemos en una mesa aparte. Preferimos la pobreza vergonzante: la del que, por pudor, se oculta y no nos estropea los telediarios ni la cena.

27/9/12

EL PIPIOLO Y LA MUERTE


Otra reunión a deshoras. Ganar, ganaba una pasta, pero vaya vida de mierda. O lo tomas o lo dejas, y él prefería tomarlo. El dossier que le habían enviado para que fuera leyendo contenía solo un recorte de prensa: una joven que hacía un par de meses había ganado un dinero participando en el programa peruano “El valor de la verdad” había aparecido asesinada. Parece que fue su novio porque no había repartido con él el dinero tal y como habrían acordado.

Era perro viejo en Telecinco así que vio inmediatamente la jugada. La versión española de “El valor de la verdad” se llamaba “El juego de tu vida” y lo presentaba Emma García. Ahora tocaba decidir qué hacer tras la desgracia. Era su oportunidad.

Lo primero que iba a hacer era dejar hablar al nuevo. Cuanto más hablara, mejor. Era un pipiolo. Seguro que llegaba templando gaitas, pidiendo prudencia, alegrándose de que ahora Telecinco no estuviera emitiendo “El juego de tu vida” y proponiendo que dejara de reemitirse en LaSiete mientras pasaba el jaleo. Entonces él iba a atacar subrayando la ventaja que supone disponer de una polémica ya en marcha para conseguir audiencia, lo que evitaría los costes y el desgaste que conlleva generar y alimentar las propias polémicas con las que abastecer la programación. No era el momento de frenar, sino de acelerar emitiendo inmediatamente una nueva temporada de “El juego de tu vida”. Debían empezar trayendo de Perú a algún familiar del acusado de asesinato, lo que de paso daría un respiro al caso Bretón antes de seguir exprimiéndolo. Ya “Crónicas marcianas” obtuvo muy buen resultado cuando trajo de Perú a Laura Bozzo para parasitar su “Laura en América”. Y eso que aquello solo era violencia sin muertes. El caso de Jade Goody, concursante del “Gran hermano” británico que vendió su propia muerte, demostraba que la tele ya está preparada para dar otro paso en la explotación comercial la muerte. Hay mucho dinero esperando a quien quiera cogerlo. Mucho. Pobre novato. Lo iba a machacar.

26/9/12

FRANK Y LA PUTA VÍBORA


Joder, Frank, que no te parezca mal, tú. Que ya sabemos que eres la hostia, que tiene que ser lo que tú digas, que haces lo que te salga de los huevos porque para chulo tú y los demás a callar, ¿vale? Pero es que resulta insoportable tanta chulería, chaval, tanto ir de sobrao por la vida, tanto afán de protagonismo, tanto dar órdenes en plan borde a los currantes que te acompañan, tanto hablar con una suficiencia irritante, tanto enfoca esto, tú, tanto cállate y no hagas ruido, chaval, tanto llamar a los demás “chaval” y “tú”, tú, chaval.

Cuando Cuatro te sacaba una vez a la semana hablando de animales ya era pelín cargante verte chupar cámara y robar protagonismo a todas horas para que en cada entrega hubiera doble ración de Frank y solo media de jungla, pero es que llevamos varias semanas viéndote a diario en la sobremesa y es horrible. Mira tío no esperamos que seas como Lisa Simpson y digas al ver una ardilla: “Hola, señora ardilla. ¿Sabes que eres una ardilla reticulada del norte? Que sí, que sí, que eres muy reticulada”; pero, joder, tú, si no te va el rollo redicho puedes evitar el otro extremo y no decir que estás viendo una puta víbora, cagon su madre, o que si aquellos están echando un casquete, o que acabas de darte una hostia, o que estás hasta los cojones, o que te están dando el coñazo porque no quieren que digas tacos, cáspita, recórcholis.

Hubo días, chaval, que tu programa coincidió con la reemisión de los programas de Félix Rodríguez de la Fuente en La 2 y aquello clamaba al cielo. Él enseñándonos con pasión qué es un ecosistema y tú hablando con desdén de animales que andan por ahí piruleando, flop, flop, y contando que los peces de los acuarios se mueren porque tienen memoria de 24 segundos y, como se les olvida que ya comieron, siguen comiendo hasta morir. Hay que joderse, tío, chaval, tú, chulo, Frank.

25/9/12

VIVIR PARA CONTARLO



Manuel Díaz Benítez sí que sabe. El torero. “El Cordobés”, vamos. Como él tuvo que criarse con aquello que le pasó con su padre, que ni lo reconocía, ni le quería, ni quería saber nada con él, pues sabe lo que es eso de que vayan mal las cosas entre padres e hijos. Y sabe lo importante que es. Porque lo vivió. Así que Cuatro no pudo hacer nada mejor que ponerle a presentar los domingos por la noche “Padres lejanos”, un programa de esos en los que cogen a unos cuantos chavales conflictivos y les hacen cosas especiales para ellos con psicólogos buenos y asesores y todo eso y así los chavales van entrando en razón. Cuatro acertó porque “Padres lejanos” se dedica a los chavales que tienen problemas con sus padres y Manuel Díaz es el mejor para eso.

Las otras cosas que echaban en la tele a esa hora no estaban hechas por gente con su preparación. Empezando por “El Follonero” ese de laSexta. Dedicó el programa a la burbuja inmobiliaria y resulta que él ni fue constructor ni concejal de urbanismo ni especulador del ladrillo. Así que seguro que el programa fue una birria porque él no lo vivió. Igual que el “Documentos TV” de La 2. Había unos que querían ayudar a los enfermos de alzheimer usando la música pero ellos no habían tenido nunca esa enfermedad, así no darían pie con bola. Y en “Aída”, de Telecinco, el que hace de Luisma nunca fue yonki ni el que hace de Mauricio Colmenero fue facha. Y todo es así. Hasta los presentadores de los telediarios no están preparados para presentar telediarios porque no vivieron las noticias que dan. Pero el presentador de “Padres lejanos” sí que tuvo a su padre lejano. Ya solo hace falta que, además, confirmen que Manuel Díaz era hija para poder tratar con hijas, madre para tratar con madres y espectador de programas como el suyo para ver si me animo a ver en la tele un programa con un planteamiento tan bobalicón como el suyo.