26 septiembre 2012

FRANK Y LA PUTA VÍBORA


Joder, Frank, que no te parezca mal, tú. Que ya sabemos que eres la hostia, que tiene que ser lo que tú digas, que haces lo que te salga de los huevos porque para chulo tú y los demás a callar, ¿vale? Pero es que resulta insoportable tanta chulería, chaval, tanto ir de sobrao por la vida, tanto afán de protagonismo, tanto dar órdenes en plan borde a los currantes que te acompañan, tanto hablar con una suficiencia irritante, tanto enfoca esto, tú, tanto cállate y no hagas ruido, chaval, tanto llamar a los demás “chaval” y “tú”, tú, chaval.

Cuando Cuatro te sacaba una vez a la semana hablando de animales ya era pelín cargante verte chupar cámara y robar protagonismo a todas horas para que en cada entrega hubiera doble ración de Frank y solo media de jungla, pero es que llevamos varias semanas viéndote a diario en la sobremesa y es horrible. Mira tío no esperamos que seas como Lisa Simpson y digas al ver una ardilla: “Hola, señora ardilla. ¿Sabes que eres una ardilla reticulada del norte? Que sí, que sí, que eres muy reticulada”; pero, joder, tú, si no te va el rollo redicho puedes evitar el otro extremo y no decir que estás viendo una puta víbora, cagon su madre, o que si aquellos están echando un casquete, o que acabas de darte una hostia, o que estás hasta los cojones, o que te están dando el coñazo porque no quieren que digas tacos, cáspita, recórcholis.

Hubo días, chaval, que tu programa coincidió con la reemisión de los programas de Félix Rodríguez de la Fuente en La 2 y aquello clamaba al cielo. Él enseñándonos con pasión qué es un ecosistema y tú hablando con desdén de animales que andan por ahí piruleando, flop, flop, y contando que los peces de los acuarios se mueren porque tienen memoria de 24 segundos y, como se les olvida que ya comieron, siguen comiendo hasta morir. Hay que joderse, tío, chaval, tú, chulo, Frank.