31/5/14

SED DE COCA-COLA


Entre todos, llorando de dolor si hace falta, pagamos impuestos para que el Estado emita “Entre todos” y nos convenza de que los problemas que padecemos entre todos no debe solucionarlos el Estado que pagamos entre todos, sino que debemos costearlos volviendo a pagar, llorando de alegría si es posible, entre todos. Sí, ya, pero ¿todos, “todos”?

Tarde del jueves. Mientras la pizpireta Toñi Moreno despide “Entre todos” en La 1 tras una tarde de rerecaudación (y no es una errata), Mamen Mendizábal habla en “Más vale tarde” (laSexta) de Luis Fraga. Este destacado militante de un destacado partido político fundado por un destacado personaje popular del que Luis Fraga es destacado sobrino, denuncia que la pobre Rosalía Iglesias, mujer de Bárcenas (también destacado, político, personaje, popular y militante, pero no sobrino), no tiene dinero ni para Coca-Cola. ¡Que se nos deshidrata! Iglesias ya había pedido al juez disponer de ¡5.000 euros mensuales! de sus cuentas para los “gastos corrientes de una casa”. Lo normal. También, Diego Torres, exsocio de Urdangarín, pide al juez disponer de 62.000 euros de sus cuentas para “cubrir sus gastos diarios” (calderilla: 44.000 para subsistencia familiar, alimentación y colegio; 18.000 para necesidades físicas, alimentación y vestido). Y en su día, Díaz Ferrán, el encarcelado expresidente de la CEOE dijo hallarse en situación “crítica” y pidió la asignación de una cantidad extra al mes para su “supervivencia” y su “dignidad personal”. ¿Qué hacer?

Puede que nos apetezca darle alegría a nuestro cuerpo, Macarena, y pedir que se las apañen con el salario mínimo interprofesional, esa generosa asignación que los españoles establecemos democráticamente porque nos va la marcha. Pero no lo merecen. Si los servicios sociales de “Entre todos” son buenos y son la solución para nosotros, la plebe, también han de ser buenos para ellos y sus locos cacharros. Que vayan al plató de la Moreno, cuenten una historia lacrimógena y que aguanten el tipo mientras llamamos para darles entre todos lo que, sin duda, se merecen.

30/5/14

IGUALDAD, LIBERTAD Y FLEXIBILIDAD


La flexibilidad nos trae locos. Si hubiera un concurso televisivo que premiara a quien lograra ver en la tele un informativo que no hablara de flexibilidad, quedaría desierto. Es salir en la tele una noticia, conexión en directo o reportaje en la que se da voz a una organización patronal, banco mundial, fondo monetario, agencia de calificación, reunión de empresarios, institución europea, gobierno alemán o español –tanto monta– que el canto a la flexibilidad lo inunda todo con la misma eficacia y capacidad de corrosión que tienen las cagadas de las palomas sobre las estatuas del parque. Permítanme que les repita lo que el “Telediario” dijo hace unos días a propósito de la visita a una fábrica de automóviles del rey (y comprueben qué es eso de reinar sin gobernar): “El rey ha felicitado a los trabajadores por su flexibilidad laboral”. Menos mal que este moderno afán laudatorio ya pilla un poco mayor a Píndaro, que si no también tendríamos odas a la flexibilidad en canto coral.

Y, de tan repetido, acabamos aceptando que la flexibilidad laboral consiste en que, para que haya entendimiento entre trabajador y empresario, quien debe ser flexible y doblar es el trabajador, no el empresario. Avanzando en esta dirección, falta que un informativo dé un paso más y aborde la información diaria sobre esos intentos de entrada de inmigrantes en la fortaleza europea que deberían abochornarnos (Melilla, Lampedusa…) acusándolos de falta de flexibilidad. En efecto, la superación del sistema esclavista libra hoy a las empresas de tener que pagarles el viaje de ida al trabajo como se hacía antes; así que podemos acusarles a ellos de no ser más flexibles y limitarse a venir (por sus medios, claro) a trabajar solo cuando los necesitamos. El avance de la civilización y el progreso ya no nos hace soportable ver desde nuestra mansión a los esclavos recogiendo algodón o comida para nosotros. Somos tan civilizados que preferimos que lo hagan fuera de nuestra vista, que sean flexibles y se mueran en su tierra hasta que los necesitemos y su venida sea rentable.

29/5/14

DE PATRICIA CONDE A BUENAFUENTE


Cuando Patricia Conde aceptó trabajar para Mediaset debería haberse limitado a presentar una birria de programa, fracasar y a otra cosa, mariposa. Pero no: además de presentar la noche de los jueves en Cuatro esa birria de “Ciento y la madre”, aceptó realizar una desagradable promoción de lanzamiento del producto consistente en tirar a la cara de los espectadores las vísceras y colgajos que se esconden en las tripas de la televisión.

Desde semanas antes del estreno, Mediaset fue presentando el fichaje de la ex “Sé lo que hicisteis” con un goteo de noticias en las que insistían en que no pasaba nada por haber criticado, ridiculizado o incluso humillado en su día a Mermelada. Ella es solo una chica mona que lee lo que le mandan y se ríe cuando le indican. Y si le pagaban por darle caña a Mermelada, pues se la daba. Esto es un curro, tíos; hacemos lo que nos manden con tal de mantener abierto el negocio. Sí, vale, todos lo sabemos, pero preferimos que no nos lo restrieguen por la cara. El encuentro de Conde y Jorge Javier Vázquez en el estreno de “Ciento y la madre” fue la guinda perfecta de colgajo intestinal forzado y sobón que preferiríamos no haber visto nunca.

Es más, nos gusta pensar lo contario. Nos gusta creer que en la tele aún queda sitio para la honestidad. Y que, aunque el medio no es nada sin guionistas, los presentadores no son simples bustos parlantes. Cuando Buenafuente dice en “En el aire” de laSexta un chiste y añade cómplice “Este es mío”, este guiño hace de él un tipo cercano con el que podríamos estar charlando en un bar. Y cuando, tras un chiste, no añade “Este es mío”, no importa, porque asume, para bien y para mal, lo que está diciendo y lo hace suyo. Por eso Buenafuente es uno de los nuestros.

Así que no es que Patricia Conde presente una birria de programa que va a durar dos días. Es que ha tirado por la borda su imagen de chica gamberra y alocada que ya no se cree nadie.

28/5/14

CORAZONES Y NARICES


Si hablamos de televisión, somos esclavos del pasado, libertos del presente e ingenuos (así se designaba en la antigua Roma a los hombres nacidos libres) del futuro. Sólo así puede entenderse nuestra tendencia como espectadores a comprender los estragos que causa el paso del tiempo en nuestras series favoritas, la mezcla entre necesidad y libertad con la que contemplamos un estreno, y la libre alegría que nos permite esperar lo mejor con respecto al futuro de la ficción televisiva. Todos los que amamos “Friends” en el pasado vemos la reposición de la serie en Comedy Central y nos esforzamos en perdonar los chistes que ya no funcionan o ese estilismo que a veces se desliza en la pantalla como un tenedor en un plato de porcelana. Todos los que amamos “Big bang” somos libertos que contemplamos el necesario agotamiento de Sheldon y la libre evolución del personaje. Y todos los que amamos la ficción televisiva esperamos las novedades (la segunda temporada de “Banshee”, por ejemplo) con absoluta y alegre libertad, es decir, sin miedo y dispuestos a aceptar los retos que nos plantean los guionistas. Pero hoy querría hablar de la diferencia entre la reposición de una de nuestras series favoritas y la nueva versión de una de nuestras películas favoritas: “Friends” y “Psicosis”.

¿Por qué somos así? ¿Por qué estamos dispuestos a perdonárselo todo a Chandler y compañía, pero no pasamos ni una a la nueva versión de “Psicosis” (Cosmopolitan) que perpetró Gus Van Sant? ¿Por qué vemos con tanto cariño y comprensión la reposición del capítulo de “Friends” en el que Ross y Rachel consiguen que su hija recién nacida se ría cantándole una canción sobre culos gordos, pero odiamos y no comprendemos por qué y para qué demonios Gus Van Sant se empeñó en rodar una adaptación casi plano a plano de “Psicosis”? ¿Por qué una nueva versión capítulo a capítulo de “Friends” nos parecería una abominación, mientras que una reposición de “Psicosis” siempre cuenta con nuestra simpatía y nuestra incondicional suspensión de la incredulidad? ¿Por qué las reposiciones nos tocan el corazón, pero las nuevas versiones nos tocan las narices?

27/5/14

HITOS HISTÓRICOS EN LOS DERECHOS DE LA MUJER



1. Derecho al voto: el primer Estado europeo en reconocer el voto femenino fue Finlandia en 1907. Poco a poco, los demás países occidentales fueron incluyendo en sus legislaciones la participación de la mujer en las elecciones. Estados Unidos lo hizo en 1920. En España las mujeres no pudieron votar hasta 1933. Por último, hubo que esperar a 1954 para que la Asamblea General de las Naciones Unidas dictase una Convención sobre los Derechos Políticos de la Mujer en la que se reconocía expresamente que “las mujeres tendrán derecho a votar en todas las elecciones en igualdad de condiciones con los hombres, sin discriminación alguna”.

2. Derecho al trabajo: es difícil poner una fecha exacta a la consecución de los derechos laborales femeninos, pero suele tomarse como referencia las fechas de 1910 -en donde la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas proclamó el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer Trabajadora- y de 1911 -con el incendio de una fábrica de camisas en Nueva York en donde fallecieron casi 150 mujeres que trabajaban en condiciones inhumanas-. A partir de aquí, y estando todavía muy lejos de la igualdad, los derechos laborales femeninos han ido avanzando lentamente en los países occidentales.

3. Derecho a una piel ideal: se trata de la última gran batalla por los derechos de la mujer, que libró el laboratorio de cosmética Vichy en 2014, con la creación del serum Idealia. En el anuncio televisivo de dicho producto se proclama: “todas las mujeres tienen derecho a una piel ideal sea cual sea su edad o su tipo de piel”, convirtiéndose en portavoz de una reivindicación histórica de las mujeres de nuestra sociedad. A fecha de hoy la Asamblea General de las Naciones Unidas no ha promulgado todavía ningún Acta en donde se reconozca tal derecho, aunque se está valorando la creación de una comisión que estudie la reivindicación de los laboratorios Vichy.

26/5/14

REAL POPULAR VS ATLÉTICO SOCIALISTA


Si el electorado no se acerca a las urnas, habrá que acercar las urnas al electorado. Si los telespectadores muestran desafección por la política, habrá que conseguir que la política vuelva a ser afectiva. Los datos de audiencias y participación no dejan lugar a dudas: vieron la final de la Liga de Campeones más españoles de los que fueron a votar en las elecciones europeas -conviene no olvidar que las estimaciones de audiencias televisivas de los partidos de fútbol están claramente sesgadas a la baja, al computar únicamente a los espectadores que vieron el partido en sus domicilios particulares y no a los otros millones que lo vieron en bares o prisiones-. Luego la conclusión es igualmente inequívoca: un sistema verdaderamente democrático debe resolver sus comicios electorales a través de partidos de fútbol. Convirtamos los partidos políticos en clubes de fútbol, y a los presidentes y secretarios de mesas electorales en árbitros y linieres.

Sólo hubo un día de separación entre el encuentro de Lisboa y el encuentro de Bruselas. Aun así, todos los periódicos del domingo destacaron mucho más el evento futbolístico que el electoral. La sola idea de una posible coincidencia entre ambos sucesos es aterradora: si a las nueve de la noche de ayer se fueran a conocer los resultados de las elecciones europeas y a la vez se celebrase el Real Madrid - Atlético de Madrid, no estaría atento al reparto de escaños ni Rubalcaba.

Por tanto, dejémonos de milongas y permitamos que, por una vez, sea el pueblo el que gobierne. Las elecciones se reconvierten en torneos de fútbol, copas en las que se van enfrentando en diferentes partidos los diferentes partidos hasta que se llega por último a una gran final, probablemente Real Popular contra el Atlético Socialista. Once tíos con una camiseta azul con gaviotas contra once tíos con una camiseta roja con una rosa. Veríais cómo desaparecía la desafección de la ciudadanía por la política. Y en vez de que Florentino Pérez fuera a saludar a Aznar cuando marcó el Madrid, Aznar iría a saludar a Florentino Pérez cuando marcara el PP.