29 mayo 2014

DE PATRICIA CONDE A BUENAFUENTE


Cuando Patricia Conde aceptó trabajar para Mediaset debería haberse limitado a presentar una birria de programa, fracasar y a otra cosa, mariposa. Pero no: además de presentar la noche de los jueves en Cuatro esa birria de “Ciento y la madre”, aceptó realizar una desagradable promoción de lanzamiento del producto consistente en tirar a la cara de los espectadores las vísceras y colgajos que se esconden en las tripas de la televisión.

Desde semanas antes del estreno, Mediaset fue presentando el fichaje de la ex “Sé lo que hicisteis” con un goteo de noticias en las que insistían en que no pasaba nada por haber criticado, ridiculizado o incluso humillado en su día a Mermelada. Ella es solo una chica mona que lee lo que le mandan y se ríe cuando le indican. Y si le pagaban por darle caña a Mermelada, pues se la daba. Esto es un curro, tíos; hacemos lo que nos manden con tal de mantener abierto el negocio. Sí, vale, todos lo sabemos, pero preferimos que no nos lo restrieguen por la cara. El encuentro de Conde y Jorge Javier Vázquez en el estreno de “Ciento y la madre” fue la guinda perfecta de colgajo intestinal forzado y sobón que preferiríamos no haber visto nunca.

Es más, nos gusta pensar lo contario. Nos gusta creer que en la tele aún queda sitio para la honestidad. Y que, aunque el medio no es nada sin guionistas, los presentadores no son simples bustos parlantes. Cuando Buenafuente dice en “En el aire” de laSexta un chiste y añade cómplice “Este es mío”, este guiño hace de él un tipo cercano con el que podríamos estar charlando en un bar. Y cuando, tras un chiste, no añade “Este es mío”, no importa, porque asume, para bien y para mal, lo que está diciendo y lo hace suyo. Por eso Buenafuente es uno de los nuestros.

Así que no es que Patricia Conde presente una birria de programa que va a durar dos días. Es que ha tirado por la borda su imagen de chica gamberra y alocada que ya no se cree nadie.