31/5/15

FRUSKY ERES TÚ


Propongo un cambio. Propongo que las nuevas plataformas de vídeo bajo demanda empiecen a llamarse como los nuevos partidos políticos emergentes, y los nuevos partidos políticos emergentes empiecen a llamarse como las nuevas plataformas de vídeo bajo demanda. Cáceres Eres Tú, Wuaki TV, Nubeox, Valladolid Toma La Palabra, Movistar Series, Compostela Abierta. No cabe ninguna duda de que estas nuevas formas de ver la televisión mediante videoclubs on line constituirán la televisión del futuro, pero lo que más me llama la atención hoy son sus nombres: onomatopeyas de difícil recuerdo que nada tienen que ver con los nombres de los canales clásicos. ¿Era Frusky Tv o Wuaki Tv? ¿Yomvi o Priski? ¿La plataforma propiedad de Atresmedia era Videoglú o Nubeox? Tampoco cabe duda de que los nuevos movimientos políticos surgidos del 15M y de la crisis de los partidos tradicionales constituirán la política del futuro, pero ahora, de nuevo, sólo quiero comentar sus nombres: eslóganes vacíos de referencias ideológicas y copiados de la publicidad comercial más rancia. ¿L’Oreal Eres Tú o Cáceres Eres Tú? ¿Somos Movistar o Somos Albacete? ¿Contigo Gran Canaria o ING Direct Contigo?

Es por eso que propongo que ambas iniciativas -las plataformas de vídeo y los movimientos políticos- se intercambien los estilos de nombres. La plataforma de Canal+ podría pasar a llamarse Las Series Eres Tú, mientras que la candidatura vinculada a Podemos en Murcia podría presentarse bajo el nombre de Chiskifrús. Dos amigos salen de votar a Ponching y uno le comenta al otro que se ha abonado a Películas Contigo opción Ahora Series. Ficciones Para Los Ciudadanos ha comprado todo el catálogo de la Warner. La división interna en Wa-Wa hace que el sector crítico se independice y forme Bip-Bip. Es el fin de Telecinco, del Partido Socialista Obrero Español, de Izquierda Unida, de Antena 3. Salvo que se cambien el nombre y pasen a llamarse Teleunida, Izquierda Cinco, Antena Socialista Obrera Española o Partido 3.

30/5/15

LA CONTUMACIA DE LOS DINOSAURIOS

Cuando desperté, Buruaga todavía estaba allí. No recordaba en qué momento de “Así de claro” me había dormido. No importaba si había cerrado los ojos durante dos minutos, dos meses o dos siglos. Buruaga iba a estar igual en ese traje almidonado que le viene grande o en ese cuerpo de suflé fallido que le viene pequeño. Cretácico. Inverosímil. Triste. Buruaga y los siete u ocho buruagas que le acompañaban. Moviéndose por el ridículo plató con el envaramiento y la desgana de los edificios que están a punto de derrumbarse. Hablando con la apatía con la que se pudre la fruta. Distribuyendo los turnos de palabra como el director de una orquesta en la que sólo hubiera trombones. Yo estaba seguro de que esta vez iba a ser diferente. De que, al menos como un lavado de cara de cara a las próximas elecciones, TVE iba a emitir un programa de debate político medianamente digno, medianamente plural. A sabiendas de que iban a ser mirados por todo el mundo, iban a tomar las precauciones para no hacer el ridículo una vez más. Para tener algo en el haber cuya actualidad compensase el enorme debe acumulado.

Pero no. Los dinosaurios son incapaces de sonrojarse, y más aun que su voracidad destaca su contumacia como estrategia de supervivencia. La tienen ellos y las cucarachas. Al despertar Ernesto Sáenz de Buruaga una mañana tras un sueño intranquilo se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto. Al despertar Ernesto Sáenz de Buruaga yo me quedé dormido, y cuando desperté Buruaga todavía estaba allí. Después vinieron los comunicados de los trabajadores de Televisión Española indignándose ante semejante aburridísimo bodrio, exigiendo la cancelación del espacio, destacando la escasez de espectadores que rompe el suelo de audiencia que tienen los programas de debate. Una nueva vergüenza protagonizada por nuestra televisión pública el lunes 25 de mayo. La víspera, el 24, había caído un enorme meteorito en nuestro país.

29/5/15

INFILTRADOS EN CUATRO



Ostras, Pedrín, ni lo entiendo ni mucho menos sé qué opinar. Y fíjense hasta qué punto ni lo entiendo ni mucho menos sé qué opinar, que me veo obligado a empezar un artículo de opinión en el que tengo que opinar sobre aquello que se supone que entiendo diciendo que ni lo entiendo ni mucho menos sé qué opinar.

Es que ya van dos semanas que enciendes la tele la noche de los miércoles, pones Cuatro, y ves cosas muy raras. Emiten un programa que se llama “Infiltrados” y se parece a otros espacios ya conocidos, pero no sé cómo decirlo, esta vez es diferente. No es como todas esas otras miles de veces en que vimos cómo una cadena copiaba, fotocopiaba o directamente fusilaba otros programas emitidos con éxito en otras cadenas. Porque esta vez no se trata de un concurso con una dinámica parecida, un magacín con un planteamiento similar o un reality con una dinámica calcada. Esta vez se trata de un reportaje de investigación. Qué digo un reportaje de investigación: ¡¡¡un reportaje de investigación periodística y reporterismo de producción propia emitido por la noche que es cuando la gente ve más la tele en una cadena generalista privada que pertenece al grupo Mediaset, capital Telecinco, que emite en abierto para recuperar su inversión e incluso ganar dinero vendiendo inserciones publicitarias durante las pausas a empresas que las compran porque consideran que hay suficiente cantidad de espectadores viendo el programa como para que resulte rentable hacerlo!!!

“Infiltrados” se pareció en su estreno de la semana pasada sobre la guerra en Siria contra el Estado Islámico a los estupendos reportajes de “En tierra hostil” que emitió hace unos meses laSexta. Anteayer pareció más un “En portada” o una parte de “La noche temática” (de La 2) sobre Venezuela. Tele de la buena en la cadena de “Adán y Eva”. Tele de la buena en el grupo de “Supervivientes”. ¿Qué está pasando? ¿Hay infiltrados en Cuatro emitiendo “Infiltrados”? ¿Alguien entiende algo?

28/5/15

SORPASSO EN LASEXTA



Lo ocurrido el día de las elecciones fue realmente trascendental, fantabuloso, colosal. Marca un cambio tan profundo en la realidad española que establece un antes y un después del que deberíamos ser conscientes por su profundo calado histórico. Bueno, y social, económico y político, claro. Si el sábado 23 de mayo fue la jornada de reflexión, el domingo 24 de mayo de 2015 debe ser recordado como la jornada de inflexión que cambió España. Reflexión, inflexión: ¡qué arte! Dicen por ahí que Mariano Rajoy parece no haberse enterado de lo ocurrido. Eso no es nada, los hay que están peor.

Y, sin embargo, el recuento de los datos realizado al terminar la jornada es clarísimo: los audímetros han hablado y dicen que los españoles hemos preferido informarnos sobre las elecciones municipales y autonómicas en laSexta. En laSexta, y no en TVE, la cadena a la que históricamente acudíamos los ciudadanos cuando se trataba de seguir un acontecimiento de esta naturaleza, ya fuera una noche electoral, una boda real o unas campanadas de fin de año. En laSexta, y no en una de las grandes cadenas privadas que disponen de unos servicios informativos con una larga y consolidada trayectoria como Antena 3 y Telecinco (¡que, hace falta valor, emitió “Supervivientes” y dejó esa tontería de las elecciones en manos de Cuatro!).

Los resultados de la noche electoral del domingo suponen una auténtica conmoción: La 1, que tuvo solo la mitad de seguimiento del que había obtenido en las Elecciones generales del 2011, fue doblada por laSexta, que multiplicó sus resultados de 2011 ¡en seis veces! Pues bien, José Antonio Sánchez, presidente de RTVE, se declaró en el Congreso orgulloso y satisfecho con el trabajo de TVE e incluso criticó a laSexta: “TVE nunca lo hubiera hecho así, estamos más en el mundo de las generalistas normales”. ¡“Normales”, dice! Menudo cuajo tiene este señor. ¿Ven cómo los hay que están peor que Rajoy?

27/5/15

LORCA, HOMERO Y LA VESPA

Hacía mucho tiempo que no veía “Caro diario” (TCM), la película de Nanni Moretti que, en tres deliciosos episodios, habla de Roma, de la televisión y de los médicos. Mi episodio favorito es el primero, titulado “En mi Vespa”. Lo siento, pero se lo voy a destripar. En “En mi Vespa”, el propio Moretti pasea en Vespa por Roma en el mes de agosto y, mientras va de acá para allá, reflexiona sobre la ciudad, se ríe de la crítica cinematográfica, busca a Jennifer Beals y pretende hacer una comedia musical con un pastelero trotskista. Al final del episodio, Moretti viaja en su Vespa hasta el lugar donde fue asesinado Pier Paolo Pasolini. Me quedo con la frase con la que Moretti inicia su viaje iniciático y catártico de poco más de cinco minutos: “No sé por qué nunca he estado en el sitio en el que mataron a Pasolini”.

Propongo a Canal Viajar una idea para una serie documental basada en el viaje en Vespa de Nanni Moretti hasta el lugar en el que mataron a Pasolini. Se podría titular “No sé por qué nunca he estado ahí”, y cada episodio de cinco minutos llevaría a los espectadores en Vespa hasta el lugar donde murió, o dicen que murió, uno de los nuestros. No hablo de Napoléon, ni de Isabel la Católica, ni de Kennedy, ni de Alejando Magno, ni de Cleopatra, ni de Pedro el Grande, ni de Hitler, ni del archiduque Francisco Fernando de Austria. Hablo, por ejemplo, de Federico García Lorca. No sé por qué muchos de nosotros no hemos estado nunca en el sitio en que mataron a Lorca, así que un paseo en Vespa por el camino que va de Víznar a Alfacar puede ayudarnos a entender mejor cómo somos, cómo podríamos ser mejores personas y cómo fue posible tanto horror. Hablo de Homero, como contrapunto a Lorca. Siendo Homero uno de los nuestros, no sabemos dónde nació ni dónde murió, y ni siquiera estamos seguros de que hubo un poeta llamado Homero que escribió los inmortales versos de la “Ilíada” y la “Odisea”; pero por qué no disfrutar de un paseo en Vespa por la isla de Quíos, o por la bella Esmirna, o por la minúscula y mágica Ítaca, o por cualquiera de los lugares que afirman ser la patria de Homero. No sé por qué nunca he estado en el lugar en el que mataron a Lorca, y no sé por qué nunca he estado en el sitio en que murió Homero, pero me gustaría que me llevaran hasta allí en Vespa.

26/5/15

GENGHIS KAHN EN BROADWAY

No es broma: dos tercios de todos los habitantes varones de Europa descienden lejanamente de tres varones concretos que vivieron en la Edad de Bronce. Tres fuckers, para entendernos. Tres líderes colosales que hace cosa de cinco mil años encabezaban las primeras tribus que entraron en el continente y cuya prolífica descendencia colonizó todo lo que viene siendo de los Urales para el oeste. Lo acaban de descubrir genetistas de la Universidad de Leicester, dando la razón a esos flamenquitos que llaman “primo” a todo el mundo. Ya se había demostrado hace unos años que dieciséis millones de asiáticos son descendientes de Genghis Khan, lo cual dio al fin una excusa a la gente que tiene problemas para distinguir a las personas de dicha etnia. Pero ahora lo podemos afirmar también de nosotros: ni Carlomagno, ni Erasmo, ni Mayor Oreja; los verdaderos padres de la Unión Europea son tres pichalocas anónimos a cuyo lado Varoufakis parecería Sheldon Cooper y que dejaron miles de retoños en una época en donde hasta la Costa Azul tenía la densidad de población que en la actualidad tiene el norte de Finlandia.

Pues lo mismo pasa con la televisión. No hace falta ser ni genetista ni de la Universidad de Leicester para darse cuenta de que una mayoría de los programas de entretenimiento catódico que pueblan nuestras pantallas provienen de dos, tres, cuatro como mucho, espacios seminales cuyo ADN se reprodujo panespérmicamente por doquier. Y si hubiera que elegir a uno, sólo a un Genghis Kahn del que desciendan dieciséis millones de títulos, ése sería el grandísimo David Letterman, ascendente de todos los talk shows que en el mundo existen, y que la pasada semana se despidió tras treinta y tres años fecundando urbi et orbi las pantallas desde Broadway entre la calle 53 y la 54. Dos tercios de todos los buenos ratos que los habitantes de España pasan delante del televisor descienden lejanamente de David Letterman. Es por él por lo que el Gran Wyoming y Pablo Motos deberían llamarse “primos” cuando se cruzan por los pasillos de Atresmedia.