6/11/10

UN 6 O UN 7% DE AUDIENCIA

Es muy fácil ponerse estupendo y explicar el bajísimo porcentaje de audiencia de La 2 apelando al escaso nivel cultural de la población. Es más difícil explicar por qué estos niveles de audiencia siguen siendo bajos incluso entre espectadores nada sospechosos de abrevar en los lodazales de "Sálvame" y que dan muestras de disfrutar de programas televisivos en los que se priman los elementos culturales. Éstos son los datos: La 2 ha registrado el mes pasado la peor audiencia de toda su historia, bajando hasta un 2,3%, por debajo incluso de algunos canales infantiles o muy especializados de la TDT. Pero es que incluso entre los espectadores de "Saber y ganar", el programa estrella de La 2, la audiencia de la cadena es baja: tres de cada cuatro espectadores del estupendo concurso de Jordi Hurtado no vuelve a sintonizar La 2 durante el resto del día.

Es grave para Zapatero que el 80% de la población no le quiera como presidente del Gobierno, pero es más grave aun que opine igual el 60% de los votantes del PSOE. Cuando una cadena de clara vocación cultural registra baja aceptación entre los espectadores con intereses culturales es que algo se está haciendo mal. No basta con que un programa se arrope en su carácter "cultural" para quedar justificado y libre de reproches. Un programa "cultural" puede estar completamente desencaminado si, por ejemplo, se deleita con fruición en los afanes elitistas y pedantes, tanto en sus contenidos como en su formato de presentación, que caracterizan buena parte de las Bellas Letras y, por extensión, de las Bellas Artes. A diferencia de la divulgación científica, que posee siempre una clara vocación popular y mayoritaria, la divulgación artística gusta con frecuencia de centrifugar a buena parte de la audiencia buscando un prestigio y un reconocimiento de exclusividad incompatible con una cadena pública de televisión. Huir de la comercialidad no significa alcanzar la marginalidad, y La 2, -nuestra queridísima segunda cadena pública-, debería replantearse su enfoque para alcanzar al menos un 6 o un 7% de audiencia.

5/11/10

EL DOMADOR Y LA PRINCESA AMAESTRADA

Desde el miércoles por la noche, “El burgués gentilhombre” de Molière es más divertido y te ríes más. Antes veías esa escena en la que monsieur Jourdan descubría que hablaba en prosa sin saberlo y te hacía gracia. Ahora ves la misma escena y es que te partes. La mejoría está en que, desde anteayer, el personaje gracioso es el filósofo que enseña a Jourdan lo que es hablar en prosa. El pobre no se da cuenta de que si Jourdan no sabe lo que es hablar en prosa, entonces… ¡no habla en prosa! ¿Cómo iba a hacerlo si no podía tener ninguna intención de hacerlo? ¿Lo pillan? Es como si una persona no supiera qué es la sístole y la diástole: pues entonces no podría tener intención de que su corazón latiera en condiciones, lo que demuestra que sin duda su corazón no late. Qué divertido.

No pongan esa cara. Esta gilipollez de argumento fue el que usaron el jefe de pista Jorge Javier Vázquez y su princesa del pueblo amaestrada para defender el triste oficio del que viven. Belén Esteban decía que ella no quería ser el modelo de conducta para nadie, ¡lo que demostraba que no lo era! Su domador decía que no quería educar niños ni enseñarles cosas feas, ¡lo cual demostraba que no lo hacía! Lo dijeron sin ponerse colorados en “España pregunta, Belén responde”, un programa que se sacaron de la manga para seguir sacando jugo de la misma naranja reseca.

El argumento será malo, pero sirve para lo que pretenden: seguir haciendo lo que quieren sin asumir ninguna responsabilidad sobre la porquería que emiten en abierto a millones de televisores. Es un argumento estupendo para engañarse y vivir tranquilo sin reconocer el daño que se hace. Y vale para todo: “Nunca me he sentido enganchada a nada ni me he sentido una yonki”, dijo la Esteban. Lo que, alehop, demuestra que nunca estuvo enganchada a nada ni fue una yonki. ¿Cómo iba a serlo alguien que ni quería serlo ni lo sentía? Pues eso, que te partes de risa.

4/11/10

BORIS IZAGUIRRE CONTRA MR. SPOCK

No funciona. El intento de Boris Izaguirre de convertirse en un gentleman es un fiasco. Leonard Nimoy tuvo que seguir siendo el medio vulcaniano Mr. Spock más allá de “Star Trek”, Peter Falk tuvo que seguir siendo el teniente Colombo más allá de “Colombo”, y parece que Izaguirre tendrá que seguir siendo el bufón de “Crónicas marcianos” años después de que Marte se alejara definitivamente de la órbita televisiva terrestre.

“Humanos y divinos”, el programa que no se explica cómo puede seguir emitiendo La 1 los lunes por la noche, está en caída libre. No lo ve ni el apuntador. Desde que se emite -hace poco más de un mes- Telecinco ya estrenó y retiró programas de la parrilla que tenían más audiencia que él (como “Mujeres y hombres oro”, la horrorosa versión Imserso del mucho más horroroso “Mujeres y hombres y viceversa”). Precisamente en Telecinco ya había presentado Izaguirre “El anfitrión”. Era algo parecido pero con menos medios, tampoco funcionó y lo retiraron sin contemplaciones. La 1 mantiene el primer puesto de cadena más vista, pero Telecinco se acerca peligrosamente. Los porcentajes que obtiene “Humanos y divinos” no sólo están por debajo de la media de La 1: están por debajo de la media de Telecinco, de Antena 3, de las autonómicas, de Cuatro, de las temáticas de pago, de laSexta. Si nos descuidamos, hay más niños viendo a Bob Esponja en Clan TV que adultos viendo a Izaguirre.

“Humanos y divinos” es un programa amable de entrevistas e intercambio de opiniones presentado por un Izaguirre contenido y discreto. Así que no gusta. Durante años sirvió en “Crónicas marcianas” comida salada y formó un público integrado por un montón de espectadores hipertensos a los que todo enseguida les parece soso, aburrido y sin gracia. De aquellos gritos viene este silencio ensordecedor. El público que creó no entiende por qué ahora su chico terrible no se sube en la mesa y se baja los pantalones entre gritos y aspavientos.

3/11/10

SÓCRATES JUEGA EN TNT


La serie “The Event” (lunes, TNT) se presenta como la heredera de “Perdidos”. Pues no. Pero de la misma manera que hay que dejar de buscar el heredero de Pelé o de Maradona en cada joven promesa surgida de la cantera de Boca o del Santos, debemos ver series como “The Event” no como la reencarnación de Pelé, sino como un buen futbolista. “The Event” es un buen futbolista, pero no es Pelé. Ni Maradona. Ni siquiera Ibrahimovic. Pero sí es un buen futbolista al que no podemos pedir que corte el balón en defensa, regatee a medio equipo contrario, haga un buen centro y, después, lo remate él mismo de chilena (eso fue exactamente lo que hizo “Perdidos”). “The Event” defiende bien, organiza el juego aceptablemente y remata regularcillo. Y no es una serie oscura, sino socrática.

El filósofo Heráclito de Éfeso era conocido como “el Oscuro”, debido al carácter a menudo enigmático de su estilo. Podría parecer que Heráclito se ha reencarnado en guionista televisivo con el nombre de Nick Wauters, y por eso la trama de “The Event” está llena de conspiraciones globales difíciles de entender y extraños personajes imposibles de clasificar. Sin embargo, “The Event” no es una serie tan oscura como parece, del mismo modo que Heráclito no era tan oscuro como pensaban sus vecinos de Éfeso. La gracia de esa serie que quieren que sean la heredera de “Perdidos” está en su habilidad para plantear buenas preguntas, es decir, en su buen nivel defensivo (en televisión, no hay mejor defensa que una buena pregunta). Por eso, las aventuras de Sean Walker en busca de su prometida y de unas cuantas respuestas son más socráticas que oscuras. Algunos dicen que Sócrates fue colaborador de Eurípides, a quien habría ayudado a componer algunas de sus tragedias, así que podemos pensar que el espíritu del viejo preguntón griego ha decidido darse una vuelta por las series de ciencia-ficción.

Como Sócrates no era tan bueno dando respuestas como planteando preguntas, “The Event” es mejor defendiendo que atacando. Pero nunca nos aburriremos ni con Sócrates ni con “The Event”. Eso sí, Maradona, Pelé y “Perdidos” pueden dormir tranquilos.

2/11/10

ASCENSIÓN Y CAÍDA DE "PASAPALABRA"

Lamento ser portador de malas noticias, pero puedo demostrar matemáticamente que a "Pasapalabra" le quedan cuatro telediarios, -cuatro telediarios de Pedro Piqueras, para ser más exactos-. Pasemos al argumento: "Pasapalabra" celebró la semana pasada sus primeros 1.000 programas, lo cual es un logro muy destacado dentro de un género como el de los concursos menores de media tarde, que se caracteriza por su fugacidad y su carácter efímero en una amplia mayoría de los casos. Hasta aquí todo estupendo. Muchas felicitaciones al equipo y un sobresaliente a Christian Gálvez, que lo hace francamente bien.

Pero, ay, amigo, 1.000 programas son 2.000 roscos finales. A 25 palabras por rosco, nos salen... -me siento como una azafata del "Un, dos, tres"-... 50.000 palabras ya utilizadas en el concurso. ¿Cuántas palabras posee la lengua española? Nobody knows, pero la última edición del Diccionario de la Real Academia recoge 88.431 entradas, -juro que todos estos datos son reales y se pueden encontrar en rae.es-. A las 88.431 entradas deberíamos restarles los 9.039 arcaísmos y los 28.171 americanismos. Esto nos deja sólo 51.221 palabras disponibles para los roscos de "Pasapalabra". Si ya han sido usadas 50.000, a los guionistas del concurso sólo les quedan 1.221 palabras. 1.221 palabras entre 50 palabras -2 roscos- por programa son... chan, chan... ¡24'42! ¡tan sólo faltan 24 programas para que "Pasapalabra" haya agotado el Diccionario y por tanto tenga que terminar!. Quod erat demonstrandum. Impepinable.

Así que enhorabuena para el programa y, al mismo tiempo, nuestro más sincero pésame. Sólo me queda dar un sencillo consejo a los próximos concursantes: empollaos las palabras que aún no hayan salido. Son pocas y cada vez serán menos. En el último "Pasapalabra" tan sólo quedarán 71 palabras entre las que preguntar las 25 de cada rosco. Jamás se habrá ganado un bote tan fácilmente. Quizá sea entonces el momento de volver a empezar.

1/11/10

"HISPANIA", TEMPORADA 2.200

Venga, tíos, Viriato, Galba, no peleéis. Ya sé que si no peleáis la serie "Hispania" pierde como... no sé... como interés, como garra, pero por otro lado vuestras peleas son bastantes inútiles. Si al final van a venir los Borbones... ¿No lo visteis el otro día en "Felipe y Letizia"? Ah, no, claro, que a la hora que Telecinco emitía esa serie vosotros os estabais dando de hostias en Antena 3. Pues yo os lo cuento: podéis hacer lo que os dé la gana, arrasar aldeas, tender emboscadas, pasar por la espada a cuantos enemigos se crucen en vuestro camino, pero hagáis lo que hagáis dentro de dos mil años o así aquí va a estar gobernando un paisanín muy campechano llamado Juan Carlos que se parece un montón a un actor llamado Juanjo Puigcorbé y que no tiene nada que ver ni con el Imperio Romano ni con los simpáticos lusitanos.

Hacedme caso, "Felipe y Letizia" es algo así como la temporada 2.200 de "Hispania". Y claro, si has visto la temporada 2.200 de una serie gozas de una cierta perspectiva que te permite ver la temporada 1 con otros ojos. Mataos todo lo que os apetezca, pero vuestros tataratataranietos estarán agitando una banderita roja y gualda, -ya sé que no conocéis esa bandera... es un poco largo de explicar-, para celebrar que Felipe se casa con Letizia y se convierten en los príncipes de España, -"España" es como "Hispania" pero en español, que es una lengua que... bueno, ya os lo cuento otro día-. Y eso sin hablar de los visigodos, de los árabes, de los Reyes Católicos, de los Austrias, de las Repúblicas y de algún dictadorzuelo hijoputilla que hubo por ahí en medio.

Así que, de verdad, Viriato, Galba, creedme. Tomadme como si yo viniera enviado desde el futuro. Si hubierais visto la serie de Telecinco os daríais cuenta de que sois un poco panolis. En vez de zurraros, haced el amor, emborrachaos juntos, organizad Jornadas de Amistad Luso-Romanas. Lo que queráis. Pero antes de volver a entrar en batalla echad un vistazo a "Felipe y Letizia". ¿De verdad merece la pena que os matéis a lo bestia para acabar así dos mil años después?