31/7/12

TELANGIECTASIA TELEVISIVA


Anoten en su agenda: pasado mañana, jueves, dos de agosto, hay que hacer un hueco para ver Antena 3 poco antes de las ocho de la tarde. Va a ser lo nunca visto. ¿Lo nunca visto porque a la hora de los concursos de toda la vida Antena 3 no va a emitir un concurso como toda la vida? No, porque se trata de un concurso. ¿Lo nunca visto porque no emitirán el concurso diario “Atrapa un millón” o no lo presentará Carlos Sobera o no levantará una ceja como hace siempre o no sufrirá uno de sus famosos ataques de risa? No, porque se trata de “Atrapa un millón”, lo presentará Carlos Sobera, levantará su ceja tantas veces y sufrirá tantos ataques de risa como le toquen ese día. Entonces, ¿por qué va a ser lo nunca visto? Porque veremos el primer concurso televisivo de la historia que no será de preguntas y respuestas ni de rocambolescas pruebas de habilidad ni de telerrealidad prefabricada ni de jóvenes recauchutados que buscan pareja. Será el primer concurso televisivo de la historia de concienciación social sobre política científica e I+D. Lo dicho: lo nunca visto.

Tras anunciarlo en alguna entrevista y tras ser invitada al “Asuntos propios” (tarde de Radio Nacional) del recientemente depurado Toni Garrido que facilitó las cosas, la investigadora Luisa Botella pudo concursar y ganar (el programa ya está grabado) 15.000 euros para financiar su proyecto de investigación. Pasado mañana podremos verlo. La participación de una científica (que tiene mejores cosas que hacer) en un show televisivo en que contestó varias preguntas de cultura general permitirá a nuestro poderoso y puntero Consejo Superior de Investigaciones Científicas contratar a un técnico y un ayudante de laboratorio del que carecen desde 2010 para buscar cura para una enfermedad llamada Telangiectasia Hemorrágica Hereditaria (HHT) que afecta a una de cada 5.000 personas. Los afectados de HHT deberían tomar nota de cómo están las cosas. Los 4.999 de cada 5.000 que tuvimos más suerte en la lotería genética, también.

30/7/12

FONENDO VOY, FONENDO VENGO


Joey Tribbiani, el menos tímido y más ligón de la serie “Friends”, lo tuvo fácil para triunfar interpretando al doctor Drake Ramoray gracias a un tímido médico francés que vivió hace 200 años. Como a René Théophile Hyacinthe Laënnec le daba vergüenza acercar el oído al pecho de las pacientes, se le ocurrió interponer un tubo entre su oído y el pecho que mantuviera una distancia prudente durante la auscultación. Así inventó el estetoscopio o fonendo, el chisme que, colgado al cuello, permitía a Joey transformarse en el Dr. Ramoray. Bueno, a Joey y a cualquier actor que tenga que interpretar a un médico: en la tele o el cine basta ver a un personaje con un fonendo al cuello para saber que estamos ante un galeno. No hay atrezo más sencillo, barato y eficaz.

Pues se acaba el chollo. Cada vez se está implantando más el uso de teléfonos inteligentes con aplicaciones que suplen y mejoran las prestaciones del entrañable pero viejito y caduco fonendo. Y a ver cómo se van a hacer ahora las series de médicos si lo que tienen que llevar ahora los doctores es un teléfono móvil como los enfermeros, como los enfermos, como todo el mundo. Y a ver ahora cómo las nos vamos a arreglar los espectadores para entender de un golpe de vista quién es quién es una escena de pasillo en “Hospital Central” si estamos acostumbrados a que los médicos lleven fonendo hasta en la ducha.

Ese es el reto. Cuando seamos capaces de ambientar una película en Egipto sin que salgan pirámides, en París sin la Torre Eiffel, en Grecia sin columnas, en Venecia sin canales y en Nueva York sin Miss Liberty; cuando sepamos hacer películas de Navidad sin nieve, de Semana Santa sin leones devorando cristianos y de verano sin olas, será entonces cuando habremos alcanzado tal sofisticación que estaremos en condiciones de hacer películas y series de médicos en las que los galenos no lleven al cuello ese chisme que inventó un médico tímido hace dos siglos.

29/7/12

CIENTÍFICO POR COMPASIÓN


Ángel Rivera y Jacob Petrus son meteorólogos, científicos y divulgadores serios que han ido como invitados al “Cuarto milenio” de Íker Jiménez. También han ido Antonio Rosas, paleobiólogo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, los físicos Miguel BibiloniJuan Ignacio Cirac, los psicólogos Antonio Álvarez y Manuel Martín Loeches, y un montón de médicos, historiadores, antropólogos y profesores de diferentes universidades españolas. ¿Hace esto que “Cuarto milenio” sea un buen programa de televisión? No. El hecho de que fuera de primera calidad el vino de bayas que usaban las tías Brewster en “Arsénico por compasión” para mezclarlo con arsénico, estricnina y cianuro, no hace mejor sino más peligroso y peor el brebaje que preparaban las dulces ancianitas.

Volvemos sobre “Cuarto milenio” porque un lector nos facilita una enorme lista de investigadores solventes que han visitado “Cuarto milenio” para demostrar que se trata de un programa serio y respetable. No es eso. La presencia de estas personas en un revoltijo junto a visionarios y conspiranoicos sirve a Íker para confundir al espectador, para igualar las aportaciones de quienes usan el método científico como herramienta de trabajo a las de quienes recurren a supersticiones y ocurrencias gratuitas para vivir del cuento. No se trata de una mezcla inocente, sino de una coartada para colar la falsa moneda entre la legal de modo que se facilite la estafa y se disponga de una coartada ante las denuncias de fraude. No es una lista de “científicos por compasión”, sino de “científicos por confusión”. La pseudociencia quiere justo eso: disfrazarse y parecer ciencia sin serlo.

¿Hace bien quien acepta la invitación envenenada de “Cuarto milenio”? Al menos acierta en algo: denuncia la escandalosa falta de programas de divulgación científica en televisión, que lleva a quienes quieren exponer sus investigaciones y descubrimientos a programas tan tramposos como “Cuarto milenio”. Ay, mejor nos iría si la tele pública dejara un huequecito a Esteban Sánchez Ocaña.

28/7/12

TOROS EN EL DESCENSO DEL SELLA


Buenas noticias: TVE no tendrá con el Descenso del Sella el mismo problema que tuvo con los encierros de San Fermín. En efecto, recordarán que hace unos días, la retransmisión de los Sanfermines recibió quejas de diferente índole que no hacen sino subrayar lo difícil que es contentar a todo el mundo cuando se trata de conseguir que la televisión plasme en toda su profunda complejidad y hondo significado las fiestas y tradiciones populares españolas. Afortunadamente, TVE ha escarmentado con lo ocurrido y ha tomado todas las medidas necesarias para que la lamentable situación vivida en los Sanfermines no se repita en la retransmisión de la fiesta más multitudinaria de Asturias que se forma alrededor de la mayor competición deportiva del Principado, que es, a la vez, la cita más importante del piragüismo mundial: el Descenso del río Sella.

Justo dentro de una semana, el sábado cuatro de agosto, cientos de miles de personas se congregarán a lo largo de los casi veinte kilómetros de río que separan los puentes de Arriondas y Ribadesella para ver con alegría y jolgorio cómo cientos de deportistas venidos de todo el mundo compiten por un triunfo que siempre tuvo más valor deportivo, popular y personal que económico. La Unión de Criadores de Toros de Lidia no volverá a quejarse a TVE por dar una “deficiente información taurina”, porque en el Sella no se matan toros. Tampoco volverá a quejarse a TVE la Asociación de Corredores, Aficionados y Recortadores de Toros de España “por la escasa preparación taurina y taurófila de los informadores y reporteros”, porque en el Sella no hay taurofilia ni taurofobia. Tampoco se quejará ningún ciudadano por hacer apología del riesgo, por recrearse en las imágenes más peligrosas en las que hay golpes, pisoteos y empitonamientos, porque el Sella no va de eso. Ni siquiera va a recibir queja alguna por lo costoso de la retransmisión porque hace un puñado de años que TVE ha decidido que difundir, proteger y potenciar la fiesta del Sella no tiene ningún interés. Y punto.

27/7/12

ANTIBOICOT, O COMO SE DIGA


He aquí un problema. Existe la palabra “boicot”, pero no existe, que yo sepa, una palabra que signifique lo contrario. Es un fastidio, porque quiero proponerles que hagamos lo contrario a un boicot, pero no sé cómo decirlo. En el s. XIX vivió el capitán Charles Cunningham Boycott, quien dio lugar a la palabra “boicot” porque sufrió esa medida de presión para que cediera en una negociación. Pero no tengo noticia de ningún capitán que disfrutara de una medida de apoyo opuesta al boicot para que venciera en ninguna negociación. Así que el antónimo de “boicot” no existe. Y llamarlo “desboicot” queda horrible.

Lo que quiero es hacer lo contrario a lo que propone la asociación norteamericana “One Million Moms”, defensora de "los valores e intereses de las madres y de las familias”. Ella quiere boicotear la serie de la NBC “The New Normal”, aún sin estrenar, porque “somete a las familias a la decadencia de la moral, los valores y la santidad del matrimonio en un intento de redefinir el matrimonio. Estas cosas son dañinas para nuestra sociedad y esta serie provoca daño a nuestra cultura”. Tanta alarma se debe a que en la serie una pareja gay recurre a un vientre de alquiler para formar una familia.

La cosa no pasaría de ahí si no fuera por la respuesta de su productor Ryan Murphy (“American Horror Story”, “Glee”): “Si vieran la serie, les gustaría”. Ostras, esto lo cambia todo. Si realmente la serie consiguiera eso, deberíamos lograr que todo el mundo la viese porque, sin duda, haría que viviésemos en un mundo más tolerante, más abierto y mejor. Así que vamos allá: en defensa de los valores e intereses de las madres, las familias y la especie humana, antiboicoteemos (o como se diga) “The New Normal”, ya que brinda a las familias la mejora de la moral, los valores y la humanidad del matrimonio en un intento de democratizarlo. Estas cosas son beneficiosas para nuestra sociedad y esta serie provoca mejoras a nuestra cultura.

26/7/12

AÍDA «LAENGREÍDA» NÍZAR


Soledad Becerril debe quedarse sin vacaciones. Acaba de tomar posesión del cargo de Defensora del Pueblo y el compromiso adquirido con todos los españoles y las instituciones que nos representan así lo exige. Tendrá reclamaciones urgentes que pueden esperar, vale; denuncias escandalosas que pueden posponerse, de acuerdo; abusos inmorales que pueden archivarse un tiempo, está bien; pero la situación lamentable en la que se encuentra Aída «Laengreída» Nízar reclama una solución inmediata que no admite dilación.

Todos creíamos saber la razón por la que «Laengreída», estudiante fracasada de Derecho, había conseguido hace unos meses un trabajo en “Sálvame” (presentado por un señor que la había llamado “hija de puta” menos de un año antes y que cuenta con la presencia de enemigos declarados de esta saltimbanqui de la telebasura). Se había dicho que “La fábrica de la tele”, productora del programa, la había contratado a cambio de que retirara las demandas que ella y su clan familiar habían puesto contra la productora y su clan económico. Pues resulta que no fue por eso.

Pero «Laengreída» acaba de contar que no, que estuvo “declinando suculentas ofertas” hasta que “La fábrica de la tele” le propuso explotar su “gran potencial televisivo”. Y a qué precio: “He renunciado a mi vida personal y amorosa para dedicarme de manera incondicional a comunicar”. Becerril tiene que abordar e impedir esta cruel situación de explotación, renuncia y abnegación. Además, corre peligro de ser suplantada en su función de Defensora del Pueblo por «Laengreída», que empezó autonombrándose “la voz del espectador”, siguió autotitulándose “el micrófono de la sociedad más olvidada”, y, si la dejamos, esta emuladora de Robin Hood continúa como Defensora del Pueblo, desplaza al presidente del Banco Central Europeo y acaba de Reina Chupiguay de la ONU.

Por favor, Becerril, renuncie a sus vacaciones. Hágalo por ella. Hágalo por usted. Hágalo por nosotros.