26 julio 2012

AÍDA «LAENGREÍDA» NÍZAR


Soledad Becerril debe quedarse sin vacaciones. Acaba de tomar posesión del cargo de Defensora del Pueblo y el compromiso adquirido con todos los españoles y las instituciones que nos representan así lo exige. Tendrá reclamaciones urgentes que pueden esperar, vale; denuncias escandalosas que pueden posponerse, de acuerdo; abusos inmorales que pueden archivarse un tiempo, está bien; pero la situación lamentable en la que se encuentra Aída «Laengreída» Nízar reclama una solución inmediata que no admite dilación.

Todos creíamos saber la razón por la que «Laengreída», estudiante fracasada de Derecho, había conseguido hace unos meses un trabajo en “Sálvame” (presentado por un señor que la había llamado “hija de puta” menos de un año antes y que cuenta con la presencia de enemigos declarados de esta saltimbanqui de la telebasura). Se había dicho que “La fábrica de la tele”, productora del programa, la había contratado a cambio de que retirara las demandas que ella y su clan familiar habían puesto contra la productora y su clan económico. Pues resulta que no fue por eso.

Pero «Laengreída» acaba de contar que no, que estuvo “declinando suculentas ofertas” hasta que “La fábrica de la tele” le propuso explotar su “gran potencial televisivo”. Y a qué precio: “He renunciado a mi vida personal y amorosa para dedicarme de manera incondicional a comunicar”. Becerril tiene que abordar e impedir esta cruel situación de explotación, renuncia y abnegación. Además, corre peligro de ser suplantada en su función de Defensora del Pueblo por «Laengreída», que empezó autonombrándose “la voz del espectador”, siguió autotitulándose “el micrófono de la sociedad más olvidada”, y, si la dejamos, esta emuladora de Robin Hood continúa como Defensora del Pueblo, desplaza al presidente del Banco Central Europeo y acaba de Reina Chupiguay de la ONU.

Por favor, Becerril, renuncie a sus vacaciones. Hágalo por ella. Hágalo por usted. Hágalo por nosotros.