31/7/15

BOCHORNO EN EL BOCHORNO


Si se está sintiendo una profunda vergüenza ajena viendo “Cazamariposas” en Telecinco mientras en el exterior las olas de calor veraniego están volviendo irrespirable el aire del atardecer, ¿se puede considerar que se está sintiendo bochorno en medio del bochorno? Es sabido que la voz “bochorno” tiene en español dos significados: uno, el referido al calor excesivo que suele acompañar ciertas épocas del año; otro, aquél que alude a la sensación de desazón producida por una profunda vergüenza. Ver a esos dos presentadores cuyos nombres no diré (regla de oro: trata a los demás como te gustaría que te tratasen a ti. Si yo presentara “Cazamariposas” no me gustaría que divulgaran mi nombre en la prensa) debatiendo si Isa Pantoja continúa saliendo o no con Christopher Mateo es sin duda causa de un profundo bochorno (segunda acepción) que tiene lugar en una situación atmosférica que los meteorólogos están calificando como bochornosa (primera acepción). Bochorno en el bochorno. Bochornoso bochorno. Metabochorno.

Qué bochorno (primera acepción) siento mientras las declaraciones de Ylenia acerca del tamaño del pene de Fede me hacen sentir bochorno (segunda acepción). Me parece bochornoso (segunda acepción) que los presentadores anónimos se dediquen a comentar que Agustín Pantoja dejó el mundo de la canción por problemas con su orientación sexual en un momento en el que los espectadores cenan algo fresquito para combatir el bochorno (primera acepción). ¿Se cree Telecinco que el bochorno meteorológico hace que el bochorno televisivo pase desapercibido? ¿De dónde ha sacado Telecinco la extraña idea de que el bochorno televisivo ha de acompañar al bochorno meteorológico? Roguemos para que terminen ambos bochornos y roguemos para que “Cazamariposas” no tenga secuelas (primera acepción: continuación el año que viene en una nueva temporada; segunda acepción: perjuicio permanente que queda tras sufrir un mal).

30/7/15

VEINTE AÑOS EN EL PARÍS DEL NORTE

Para Eva G.
Tengo veinte años. Al Antonio Rico que soy lo creó la televisión mezclando muchas influencias diferentes. Fue una gestación lenta, chiripitifláutica, mairagomezkémpica, hillstreetblusiana. Pero el ingrediente final, el definitivo, el que reordenó los demás y dio por terminado el proceso fue “Doctor en Alaska”. No es tanto que “Doctor en Alaska” me gustara, como que yo le gusté a “Doctor en Alaska”. No es tanto que “Doctor en Alaska” se ajustara a mi canon de gustos sobre series, como que “Doctor en Alaska” se me impuso como el modelo de características perfectas  contra el que se medirían a partir de entonces las demás series. La realidad imita al arte y la televisión imita a “Doctor en Alaska”.

Y estos días se cumplen veinte años del final de la serie. Para Freud la personalidad humana queda conformada por la resolución final del complejo de Edipo; a partir de ahí ya sólo caben ajustes menores y pequeños cambios no esenciales. “Doctor en Alaska” fue mi complejo de Edipo: con su final acabó la era de formación de mis gustos televisivos y quedé fijado para buscar a Maggie O’Connell en todos los personajes femeninos de las demás series, a valorar cualquier monólogo por su relación con los que nos regalaba Chris en sus programas de radio, a considerar que cualquier serie es imperfecta si no incluye la banda sonora que podría haberse escuchado en algún capítulo de “Doctor en Alaska”.

Tengo veinte años. Han pasado como un suspiro porque no ha habido grandes cambios en ellos.  Llevo veinte años viviendo en el París del norte, en la ciudad fundada por Cicely y Roslyn. Saludo a Maurice Minnifield, a Ed y a Ruth-Anne cuando me los encuentro por la calle. El doctor Fleischmann me atiende cuando enfermo. Cada aliento es mágico, cada mirada significa algo y cada cambio de estación se produce tanto fuera como dentro de mí. Vivo atrapado en el mito del paraíso perdido, en la satisfacción melancólica que compartimos los que hemos traspasado la última frontera.

29/7/15

CUATRO DÍAS DE PAZ Y RISAS

El Festival de Woodstock fue, según la famosa frase que dio título a la película documental de Michael Wadleigh, tres días de paz y música. El Singlot Festival fue cuatro días de paz y risas. El Festival de Woodstock tuvo lugar en Bethel, estado de Nueva York, entre el 15 y el 18 de agosto de 1969. El Singlot Festival tuvo lugar en Sant Feliu de Guixols, Cataluña, entre el 23 y el 26 de julio de este año. Ya había habido otros festivales musicales antes del Festival de Woodstock, pero la importancia objetiva del cartel que se reunió en 1969 y la magia que brotó durante aquellos días convirtieron a ese festival en la referencia de los festivales musicales para el resto de la historia del rock. Ya había habido otros festivales de comedia antes del Singlot Festival, pero la importancia objetiva del cartel que se reunió la pasada semana y la magia que brotó durante estos días convirtieron a este festival en la referencia de los festivales humorísticos para el resto de la historia de la comedia española.

Bajo la dirección de Andreu Buenafuente y El Terrat, actuaron monologuistas jóvenes como Manu Górriz y asentados imitadores como Toni Albà, humoristas costumbristas como Berto Romero y reinventores del humor como Leo Bassi, los mongoles Darío Adanti y Edu Galán junto con la compañía de teatro Els Joglars demostraron que se puede hacer humor y hablar de cosas importantes a la vez. Cuando Faemino y Cansado terminaron su espectáculo en la medianoche del domingo, el panorama de la comedia española había quedado tan reordenado como quedó el mundo del blues después de que Jimi Hendrix cerrara su actuación con “Hey Joe” en  Woodstock a las diez de la mañana del 18 de agosto de 1969. Eso sí, todos tenemos en la memoria colectiva a Hendrix deshaciéndose sobre aquel torturado escenario neoyorquino, pero no ha quedado constancia cinematográfica de la aventura con el sherpa en la falda del Everest que vivieron Faemino y Cansado. ¿Lo ves, Andreu? Hay que hacer una segunda edición para rodar “Cuatro días de paz y risas”.

28/7/15

¡VUELVEN LOS GUIÑOLES!



Mariano Rajoy debería inmiscuirse más en TVE para obligarla a emitir “Las nuevas noticias del guiñol”. Frótense los ojos. Ahora escribo esta frase de relleno para que puedan sacudirse la cabeza leyendo por encima sin perder el hilo. ¿Ya está? Seguimos.

Los guiñoles se  mueren. Aquellos guiñoles que descubrimos en Canal+ en abierto allá por 1995 vivieron trece años entre nosotros hasta que nos dejaron en 2008. Eran nuestra versión de los guiñoles franceses. Habían tocado el cielo del éxito, pero estaban en horas bajas. Desde su desaparición esperábamos que alguno de los creativos que cobran una pasta por innovar en la tele propusiera que su cadena creara unos informativos en los que unos muñecos de látex de diferentes personajes de actualidad hicieran una sátira, a veces amable, pero a veces punzante y cruel, del día a día nacional e internacional. Pero llevamos siete años sin guiñoles y ese día no llega.

Ahora hay noticias preocupantes de Francia, el reservorio del que esperábamos volver a contagiarnos de ese humor paródico de goma tan liberador y necesario. ¿No decían en el PP que les faltaba piel? Pues venga más piel, pero sabiendo que en el “piel con piel” uno puede pillar cualquier cosa y el látex es muy útil para todo tipo de contactos y rozamientos. ¿No desfiló a principios de año Rajoy en París en una multitudinaria manifestación por la libertad con ciertos de pancartas de “Je suis Charlie” tras el atentado contra el semanario satírico? Pues que se note. Algo tan importante no puede abandonarse a los vaivenes del mercado, sino que debe ser protegido por las instituciones.

Canal+ Francia acaba de despedir a los autores de “Los Guiñoles” y anuncia que su emisión pasará a ser codificada, solo para abonados. Rajoy debería hacer una llamadita, por la libertad de expresión y esas cosas que tan bonitas quedan en las manifestaciones multitudinarias, para que TVE contratara a unos guionistas cañeros y los pusiera a trabajar ya en “Las nuevas noticias del guiñol”. Cada noche, diez minutos antes del “Telediario 2”. La bomba.

27/7/15

JAVIER SARDÁ, DE VUELTA EN LA TIERRA



“Al rojo vivo” (laSexta) es un programa diario pegado a la actualidad. Cuando su presentador, Antonio García Ferreras (ahora Cristina Pardo), pregunta a los colaboradores qué les parece la situación política de Alexis Tsipras, cada uno hace su análisis. Todo se desarrolla con normalidad: Jesús Maraña opina una cosa, Ignacio Escolar otra, y Antonio Pérez Henares otra diferente. Francisco Marhuenda y Eduardo Inda dicen esas cosas que dicen Inda y Marhuenda, que para eso están. Pero cuando le toca el turno a Javier Sardá ocurre algo extraordinario: en vez de subirse a la mesa y ponerse a bailar de forma insinuante mientras mira con descaro a la cámara lanzando besitos, va el tío y realiza un análisis de la situación política de Tsipras.

“LaSexta noche” es un programa semanal pegado a la actualidad. Cuando su presentador, Iñaki López, pregunta a los colaboradores qué les parece la situación política de Artur Mas, cada uno hace su análisis. De nuevo, todo se desarrolla con normalidad: se suceden las opiniones mientras Inda y Marhuenda se esfuerzan por mantener sus personajes. Entonces vuelve a suceder algo sorprendente: Sardá no hace amagos de desabrochar el cinturón del pantalón, no juguetea con los botones de la bragueta, no hace gestos provocativos, no se baja los pantalones y, finalmente, ni se da la vuelta ni enseña el culo. En lugar de eso, habla de Mas tan guapamente.

“Crónicas marcianas” era un programa pegado a la actualidad. Si, por un agujerito, su presentador, el Sardá de hace unos años, viera en la tele actual al Sardá de ahora, no se contrataría de colaborador ni de coña. Otra cosa es que en Telecinco sepan de lo que es capaz y lo intenten fichar –Dios no lo quiera– de contertulio para los debates de “Gran hermano”. No lo olvidemos que él fue el primero en hacer esa basura de debates cuando mandó aquel gran programa que había sido “Crónicas marcianas” a la mierda.

26/7/15

SÉ FUERTE



Jesús Calleja. Lo entiendo. Sé fuerte. Hoy te veré. Un abrazo.

Jesús, entiendo que te va bien con “Planeta Calleja” en Cuatro, entiendo que quieras hacer otra temporada con el mismo planteamiento, entiendo que recurrir a la presencia de un invitado famoso en cada entrega facilita el trabajo porque anima el guión, dinamiza el contenido cambiando algo para que todo siga igual y atrae audiencia facilona. Pero deja de hacerlo, por favor. Sé fuerte y renuncia al invitado famoso. Hace “Planeta Calleja” insoportable. Si el programa es bueno, el invitado famoso sobra. Si el programa es malo, lo que sobra es el programa. Cansa ver cuántos famosos quieren promocionarse haciéndose los valientes ante las cámaras, venciendo sus miedos ante las cámaras, superándose a sí mismos ante las cámaras. Siempre la misma pamplina de manual de autoayuda para hacerse los guays. Coño, que acepten el reto de ir a potabilizar agua a la India durante el monzón, el desafío de leer la “Fenomenología del espíritu” de Hegel en una biblioteca pública, el compromiso de aprender chino por correspondencia; lo que sea, pero sin que los demás tengamos que verlos en la tele con la boca abierta de admiración.

Jesús, sé fuerte y líbranos de los famosos. A cambio, hoy por la noche veré en Cuatro “Volando voy”, el programa que has hecho para este verano en el que te mezclas más con la gente de los lugares que visitas y no llevas el lastre de un famoso colgado al cuello. El estreno del domingo pasado dedicado al Caminito del Rey en Málaga fue estupendo aunque en el pueblo tuvieras la desgracia de tropezarte con Fran Perea. Si hoy no das con ningún famoso, “Volando voy” será aún mejor. Va en serio. Es una desgracia fue que Pedro Sánchez aceptara salir en su día en “Planeta Calleja” y que ahora estés grabando con Albert Rivera, así que deberías agradecer que Pablo Iglesias no haya aceptado tu invitación ni respondiera a esa provocación tontorrona que le hiciste preguntándole si es que tenía miedo.

Pablo. Por Dios. No piques. Sé fuerte.