30/12/18

ROSA PALO


¿Tiene usted su propio criterio respecto a qué regalar a los niños? Pues olvídelo. Supere sus prejuicios, deje de manipular a las pobres criaturas y regáleles lo que ellas quieran. Respete sus deseos, es importante para su maduración como consumidores. Si no son unos bichos raros, le pedirán los regalos que los anuncios dicen que tienen que pedir. No se interponga. A ver si va a hacerlos unos desgraciados que no pueden tener las cosas que los fabricantes y vendedores de esas cosas les han hecho querer.

“MasterChef junior” es un gran programa familiar. Niños y adultos ven juntos a niños jugando a ser adultos y a adultos jugando a ser niños en horario adulto. “MasterChef junior” es también un gran programa navideño. Una TVE sin publicidad supone una anomalía que puede subsanarse mediante generosos patrocinios. Y más en Navidad. En estas fechas con tantos regalos, los niños tienen que querer muchas cosas, tienen que quererlas muy rápido, y tienen que quererlas ya. Alguien debe ocuparse de metérselas todas en la cabeza para que los adultos respeten su decisión. Así los chiquillos aprenden a ser felices durante un instante antes de volver a ser unos desgraciados porque no tienen la siguiente cosa que les hará felices durante otro instante cuando la tengan.

Los niños tienen sueños, los que “MasterChef junior” y sus patrocinadores quieren que tengan. Y en la tele cumplen los que “MasterChef junior” y sus patrocinadores quieren que cumplan. En el último programa, los dos niños eliminados recibieron un móvil y una tableta; la niña, una muñeca. Hubo quejas porque esos regalos no fomentan la igualdad. ¿Igualdad? El programa explicó que los regalos estaban en una lista hecha por los niños con sus padres. De esa lista, los grandes almacenes —que patrocinan y pagan— eligen. Así enseñan a otros niños qué deben querer. La mejor publicidad no se anuncia, pero está. En una caja rosa con adornos rosas la muñeca tenía ropita rosa. Rosa como la ropa de varias niñas concursantes. Rosa como algún adorno de la niña premiada. Ningún niño vestía nada de color rosa. Seguro que también los niños y las niñas lo eligieron así. La cuestión es por qué.

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