6/11/12

¡CANTA! ¡CUENTA! ¡DIME, TELE! ¡QUÉ FUE DE LOS MITOS!


Ya nadie cree en los viejos dioses. Lo dijo, cantó y contó tocado por las musas Rafael Álvarez “El Brujo” este verano en el teatro romano de Mérida: “¿Alguien pone hoy en día en la casilla de la Declaración de la Renta ‘lo mío para Apolo’. No. Ya se sabe que lo de Apolo va todo para el obispado”. Pero una cosa es que hoy no creamos en los viejos dioses y otra que olvidemos los mitos y leyendas de aquellos lejanos días en que los hombres se quejaban de los dioses y les culpaban de sus males cuando eran ellos los que, por su demencia, agravaban su propio destino.


El maestro Santiago Escudero nos enseñó que los mitos de ahora se cuentan en el cine y la tele. Es de justicia, entonces, que sea la tele la que, además de cantar a los modernos héroes de la cultura popular (de Homer Simpson a Messi, de Juan Pablo II a Obama), resucite las viejas historias que fertilizaron el suelo que pisamos. Desde hace mes y medio lo hace La 2 emitiendo cada domingo por la noche una entrega de la serie “Mitos y leyendas”. Ojo a esto: es una serie nacional con una factura impecable y está apoyada por una página web en rtve que hará la delicia de aficionados, curiosos y profes de instituto (va por ti, Monse).


Háganse una idea de lo cuidadas que están sus imágenes y las animaciones por ordenador que cae en los errores de quien apunta tan alto que olvida lo básico. Anteayer hablaron de los 12 trabajos de Hércules muy por encima porque cada capítulo dura menos de 25 minutos. Nombran el primero, la muerte del león de Nemea, y mostraron la silueta de un guerrero que mata un león con su espada y la sangre sale a borbotones (en plan “300” y “Spartacus”, esto que se lleva ahora). Muy chulo y técnicamente perfecto, pero la gracia de ese trabajo está en que la piel del león de Nemea era impenetrable y tuvo que matarlo estrangulándolo. Después se fabricó una armadura de piel invulnerable gracias a que lo desolló usando las garras del propio león. Una treta propia de Ulises, aquel hombre astuto que vagó largo tiempo después de destruir el alcázar sagrado de Troya.

5/11/12

CUECES PARA LA DEMOCRACIA


El cocinero Alberto Chicote va de restaurante en restaurante aplicando sus métodos poco ortodoxos. El programa se llama “Pesadilla en la cocina” y triunfa en la noche de los viernes de laSexta desde hace dos semanas. Qué lejos quedan los días en que los métodos poco ortodoxos eran exclusivos de los policías resabiados y detectives privados del cine negro. Le dedicaríamos al espacio una crítica poco ortodoxa si no fuera por que los métodos poco ortodoxos son ya tan habituales que ahora lo poco ortodoxo es usar métodos ortodoxos.

Chicote visita restaurantes en los que el negocio está al borde de la quiebra, la cocina no funciona, la carta está descuidada, la decoración está abandonada, la familia que lo regenta está a punto de saltar por los aires y la vida personal del dueño navega a la deriva. Todo lo arregla Chicote después de soltar dos docenas de frases lapidarias y un par torpedos a la línea de flotación al cernícalo que regenta el negocio. Es un planteamiento de programa que no me interesa y sin embargo he visto las dos primeras emisiones boquiabierto. ¿Por qué? Porque permite comprobar que en España hacen más falta inspecciones de Sanidad que inspecciones de Hacienda, que ya es decir.

Cocinas con moscas, cucarachas y arañas, posos en el fondo del aceite de freír, cuencos con carne y pescado mezclados, frutas y verduras que se sirven sin lavar, grasa pegada por todas partes, cepillos de dientes entre los vasos, latas de conserva caducadas, neveras con comida amontonada sin orden ni concierto, platos congelados sin envasar para servir recalentados, salsas mohosas, carne cortada en una tabla con las escamas de haber cortado antes pescado, porquería por doquier. Al final todos se abrazan porque Chicote ha redecorado el local, el cernícalo se ilusiona y promete hacer las cosas mejor. Quita las ganas de comer fuera de casa. ¿De verdad, tío, quieres que creamos que ahora vas a limpiar porque te lo dijo Chicote? Tanto como nada. Tanto como si dijeras que cuando cocinas cueces para la democracia.

4/11/12

JUZGADOS CON TASAS SIN TASA

¡Alberto, tío, páralo todo que esto te lo arreglo yo! Va en serio, colega, detén esa reforma judicial que te traes entre manos que… Ay, perdón, señor Ruiz-Gallardón, es que me entusiasmo, me acelero y con las prisas pierdo las formas. No debería tomarme tantas confianzas, pero es que esto que traigo entre manos es gordo. Tan gordo como que no va a hacer falta condenar al repago a los ciudadanos por acudir a la justicia…¡y a la vez tu colega Cristóbal Montoro va a recibir lo que quiere: engordar Hacienda haciendo caja en los juzgados, que es de lo que se trata!


Andan las cosas tan mal que si los españoles tuviéramos presupuesto para viajar, por ejemplo a la India, podríamos decir que desde fuera España se ve mejor pero desde dentro dan ganas de llorar. Mantengamos la calma. ¿No disponemos de una burbuja aún mayor que la burbuja inmobiliaria, pero con la ventaja de que aún sigue creciendo y no corre peligro de estallar? Sí: la inmensa burbuja rosa del corazón y el famoseo. Pues que paguen quienes viven de ella. Que lo paguen todo. Lo suyo y lo de los demás. Un pastizal cada vez que pasen por un juzgado a dirimir esas trifulcas artificiales que generan constantemente como parte del espectáculo.


¿Es injusto? Si, por supuesto, pero es más injusto que, mientras en el Parlamento Gallardón aprueba que los ciudadanos tengamos que pagar por acudir a los juzgados a resolver nuestros problemas, los jefazos del imperio Mediaset (capital Telecinco) emitan un comunicado enfadados porque hay juzgados que se quejan de estar colapsados con el trabajo que generan los constantes pleitos, demandas, denuncias y querellas que genera la industria televisiva del corazón para alimentarse a sí misma, para mover el motor que mantiene el negocio en marcha, para mantener encendida la hoguera en la que nos están cocinando a fuego lento. A por ellos, que esos sí que pueden pagar tasas sin tasa. 

3/11/12

LA COZ


Qué pesaditos están todos esos de “La voz” (noche de los miércoles, en Telecinco). Se comprende el entusiasmo en los jefazos porque se están forrando. También se entiende en los “coaches” (¿por qué no “asesores”?) y en sus asesores (¿por qué no “coaches de coaches”) porque disfrutan de una campaña promocional que vale más que todo lo que les puedan pagar… y encima les pagarán, claro. Lo que no se explica es el entusiasmo de los concursantes.

Los concursantes de “La voz” ya deberían estar de vuelta de todo. Casi todos tienen el culo pelado de participar en concursos de talento que no les han servido de nada porque siguen en el mismo sitio a pesar de que en ellos les han dicho hermosas palabras como tú sí que vales, tienes talento, eres el número uno, tienes factor X, eres gente de primera, eres eurojunior, ven a misión Eurovisión, sométete a la operación triunfo ocho o canta copla porque estamos en Canal Sur y esto se llama copla.

Que quede claro. El proceso de selección, el numerito del pulsador y el sillón giratorio, la tensión de los combates, los lloriqueos ante lo difícil que es elegir a un ganador solo evidencian que quienes concursan, compiten y se juegan su carrera no son los concursante oficiales sino los asesores (“coaches”) y los coaches de los coaches (“asesores”). Da igual que nadie girara su sillón cuando cantó Alfonso Aibar (ex Tony Las Vegas en “La parodia nacional” de Antena 3) o los cuatro giraran su sillón cuando cantó Paco Arrojo (exconcursante de “Gente de Primera” en La 1 y excantante en plantilla de “Toma nota” en Telecinco). Da igual que Melendi eligiera Susana y no a Mercedes, Malú a Rebeca y no a Bea, Bisbal a Mara y no a Eva, Rosario a Juan Carlos y no a David, y Tiziano Ferro no quisiera eliminar ni a Eli ni a Efrén: solo competían entre ellos a ver quién era mejor “asecouch” para ganar el puesto de “couchsesor” en “La voz II”. Tarde o temprano, a los aspirantes solo les quedará el recuerdo de haber sido centrifugados tras participar en “La coz”.

2/11/12

ESO NO ES CRÓNICA SOCIAL. ¡ESTO ES CRÓNICA SOCIAL!


Necesitamos más crónica social en la tele. No lo que entiende por “crónica social” Anne Igartiburu. Ni Paz Padilla. Ni Ana Rosa Quintana. Más crónica social como la que hace “Comando actualidad” (noche de los miércoles, en La 1). O sea, reportajes “sobre temas de actualidad” (DRAE), pero que son realmente actuales, que muestran lo que somos y el mundo en que vivimos. No fuegos fatuos sobre la última cirugía estética de una advenediza que se aburre, sobre la nueva casa de una petarda con su correspondiente petardo y sus petarditos, o sobre la constante explosión controlada de una caja de cohetes que vive la farsa en directo en un plató televisivo con Jorge Javier Vázquez de jefe de pista.

La crónica social que necesitamos la sirvió anteayer “Comando actualidad” por partida doble. Primero “¿Quién me ayuda?” metió en nuestras casas lo que muchos no quieren ver: que hay millones de personas desconsideradas y egoístas que tienen necesidades por encima de sus posibilidades. Semejante insolencia la pagan 8 millones de personas viviendo de la ayuda de los Servicios Sociales. Otros no. A otros muchos se les ha reconocido que tienen derecho a una ayuda, pero no la reciben. Para que aprendan.

Después reemitieron “Buena gente” y completaron la entrega anterior: son muchos los ciudadanos que dedican su tiempo, su trabajo y sus recursos para ayudar a los demás. A primera vista parecen, en efecto, “buena gente”, pero no nos debemos engañar: el cielo está empedrado de buenas intenciones y los contertulios de TVE dicen que quienes realmente deben recibir la ayuda para que a todos nos vaya bien son los bancos y los grandes empresarios que necesitan dinero y leyes hechas a su medida. ¿Habría que crear un neoneomaltusianismo que resucitara aquél neomaltusianismo que resucitaba a Malthus? Quien piense que sí ya sabe por dónde tiene que empezar: debe hacernos creer que la crónica social es lo que, en efecto, hacen Anne Igartiburu, Paz Padilla y Ana Rosa Quintana.

1/11/12

HERE COMES JÁLOGÜIN

La fiesta de Halloween ya está aquí. No es que ya haya llegado de EEUU la edición de este año, es que ya es nuestra fiesta. Hasta hace poco nos llegaba a la tele cuando las series americanas incluían un capítulo dedicado al lejano Halloween igual que había otro para la cercana Navidad. Ahora el Halloween nos inunda con la misma naturalidad que un huracán inunda Manhattan. Puedo probarlo.

La primera vez que “Los Simpson” se ‘halloweenizaron’, el delincuente Snake es condenado a muerte porque tras prender fuego a un orfanato y volar un autobús con monjas, ¡se saltó la prohibición de fumar en el badulake! Vale, pues ahí está: en “Gandía Shore” (domingos, en la MTV cañí) llevan un mes pisando el acelerador intentando escandalizar a la peña con telebasura recauchutada para ganar un poco de presencia mediática dando que hablar… y ahora nos vienen con que van a difuminar los cigarrillos para que no se vea cómo fuman los especímenes que participan en esa feria de ganado. Si lo que quieren es portarse bien, sería mejor que dejaran de incendiar orfanatos y volar autobuses con monjas, o, si no, difuminar el programa completo. Por cierto, en ese mismo capítulo, al trasplantar el tupé infernal de Snake a Homer se le trasplanta su alma malvada. Ya saben que aquí fue Mariló Montero la que inauguró el Halloween 2012 contando en directo por dos veces sus dudas acerca de si está demostrado científicamente que al trasplantar un órgano no se trasplanta el alma (y al decir “científicamente” demuestra científicamente que no sabe lo que dice).

¿Tan americanizados estamos que hasta nuestro Jálogüin parece yankee? No. Ayer, entre esos titulares que recorren la parte inferior de la pantalla en las noticias de la mañana de La 1, salía una y otra vez el mismo aterrador aviso: en Canarias se quedaron sin luz por la caída de un “póster” (un “póster” de la luz, claro). ¿A que da miedo pensar lo zombis que están los pobres redactores que se pegan esos terroríficos madrugones para que los demás podamos desayunar viendo las noticias?