03 noviembre 2012

LA COZ


Qué pesaditos están todos esos de “La voz” (noche de los miércoles, en Telecinco). Se comprende el entusiasmo en los jefazos porque se están forrando. También se entiende en los “coaches” (¿por qué no “asesores”?) y en sus asesores (¿por qué no “coaches de coaches”) porque disfrutan de una campaña promocional que vale más que todo lo que les puedan pagar… y encima les pagarán, claro. Lo que no se explica es el entusiasmo de los concursantes.

Los concursantes de “La voz” ya deberían estar de vuelta de todo. Casi todos tienen el culo pelado de participar en concursos de talento que no les han servido de nada porque siguen en el mismo sitio a pesar de que en ellos les han dicho hermosas palabras como tú sí que vales, tienes talento, eres el número uno, tienes factor X, eres gente de primera, eres eurojunior, ven a misión Eurovisión, sométete a la operación triunfo ocho o canta copla porque estamos en Canal Sur y esto se llama copla.

Que quede claro. El proceso de selección, el numerito del pulsador y el sillón giratorio, la tensión de los combates, los lloriqueos ante lo difícil que es elegir a un ganador solo evidencian que quienes concursan, compiten y se juegan su carrera no son los concursante oficiales sino los asesores (“coaches”) y los coaches de los coaches (“asesores”). Da igual que nadie girara su sillón cuando cantó Alfonso Aibar (ex Tony Las Vegas en “La parodia nacional” de Antena 3) o los cuatro giraran su sillón cuando cantó Paco Arrojo (exconcursante de “Gente de Primera” en La 1 y excantante en plantilla de “Toma nota” en Telecinco). Da igual que Melendi eligiera Susana y no a Mercedes, Malú a Rebeca y no a Bea, Bisbal a Mara y no a Eva, Rosario a Juan Carlos y no a David, y Tiziano Ferro no quisiera eliminar ni a Eli ni a Efrén: solo competían entre ellos a ver quién era mejor “asecouch” para ganar el puesto de “couchsesor” en “La voz II”. Tarde o temprano, a los aspirantes solo les quedará el recuerdo de haber sido centrifugados tras participar en “La coz”.