25/4/19

INDECISOS


Que no me entere yo. Que no me entere de que hay indecisos que siguen indecisos tras los debates. Pero, sobre todo, que no me entere de que siguen indecisos porque, en su indecisión, no se decidieron a ver los debates. ¿Cómo que no se decidieron a ver los debates? ¿Ninguno de los dos? ¿Ni un resumen? ¿Ni siquiera un trozo de un fragmento de un pedazo de una parte de una miajita para ver a qué sabe y hacerse una idea? Eso no es ser indecisos, eso es ser malas personas.

Los debates televisados se montaron porque las encuestas dicen que hay tantos indecisos, tantos que tienen claro que van a votar pero que no tienen claro a quién van a votar, que había que hacer algo para ayudar a esta pobre gente a decidirse. ¿Pobre gente? ¡Pero si se monta un follón enorme negociando dos debates consecutivos en formato taza y media y luego no los ve! Pobrecitos nosotros, que asistimos a la dura gestación, la complicada negociación y al doloroso parto de cada debate, que vimos ambos de cabo a rabo sin perder detalle, que nos tragamos los predebates y los postdebates con todos sus complementos, pobrecitos nosotros que no tenemos culpa de nada.

Quien quiera ser indeciso que lo sea. Es una opción, allá cada uno. Pero, coñonomejodan, el que sea tan indeciso que ni se decide a ver los debates organizados para sacarle de su indecisión, que sea indeciso de verdad. Es fácil. Cuando le hagan una encuesta electoral tiene que responder como la infanta Cristina en aquel juicio tan divertido en el que ni sabía, ni recordaba ni le constaba.
—¿Tienes decidido votar?
—No lo sé.
—En caso de ir a votar, ¿a quién votarías?
—No lo recuerdo.
—¿Fuiste a votar en las últimas elecciones?
—No me consta.
—¿Hay alguna posibilidad de que decidas querer votar, decidas elegir a qué partido votar y decidas ir a votar?
—No lo sé, no lo recuerdo, no me consta.

Con encuestas así, debates en la tele seguirá habiendo, pero al menos no se harán para traidores indecisos que deciden… escapar a Telecinco.

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