12/3/10

LIMONADA DE FAMOSOS

El ser humano continúa su avance. Una nueva frontera ha sido traspasada, un límite hasta ahora insuperable ha sido destrozado. Se pensaba que por debajo del chiste de aquel perrito perdido que respondía al nombre de “Mistetas” no había vida, era el cero absoluto en el que los músculos de la cara permanecían impasibles, los ojos perdían su brillo y los átomos del humor quedaban sin movimiento browniano y dejaban de moverse ni un tantito. No era así. Un nuevo programa de televisión ha descubierto una fórmula revolucionaria capaz de tomar cualquier chiste, por muy malo que sea, y hacerlo aún peor. Semejante logro salió de los laboratorios de I+D+I de Telecinco, así que pónganse en lo peor.

La idea es perversamente sencilla y eficaz: famosear los chistes. La sabiduría popular dice que si la vida te da limones, hagas limonada, pero a Telecinco esto no le basta. Cuando Telecinco tiene limones hace famosos al limón, limonada de famosos o gelatina de famosos con rayadura de limón. Así que cuando decidió hacer un programa de chistes para las tardes de los domingos que se llamara “¡¡Al ataque!!” y durara tres horas, la primera sección que se le ocurrió fue “Cosas de famosos” y consiste en eso que se están temiendo: contar los mismos chistes de toda la vida, pero incluyendo a los famosos con calzador.

Por si no fuera poco, la lista de famosos con la que trabajan en “¡¡Al ataque!!” es tan delirante que incluye a Isabel Pantoja, Zapatero o el oso Yogui. Allá ustedes, pero si un domingo de éstos no tienen nada mejor que hacer que traspasar una frontera, pueden hacerlo. Pueden ver cómo un cuentachistes de esos que rezuma gracejo por los cuatro costados pone la voz del oso Yogui para contar el chiste ese de cuando Isabel Pantoja perdió a su perrito y le preguntó a Zapatero: “¿Has visto a Mistetas?”.

11/3/10

EL PROBLEMA DEL DÍA

Cito de memoria: “Cuando un programa de televisión se justifica diciendo que sirve para ‘desconectar de los problemas del día’, échate a temblar”. Díjolo el Consejo Superior de Investigaciones Manifiestamente Manipuladas, punto redondo. Así que desde el lunes tenemos un motivo más para echarnos a temblar: “La jaula”, el último invento de Antena 3 para la sobremesa, se presenta como un programa que sirve para “desconectar de los problemas del día”. Mete miedo.

Cualquiera que intente ver la tele por las tardes sabe que uno de los problemas del día es hacer zapping con cuidado de no apretar el botón 5 y caer en “Sálvame”. Pues ahora el problema es doble porque tampoco hay que apretar el botón 3 y caer en “La jaula”, un programa hecho con los mismos mimbres de “Sálvame”: una tropa de famosos en el plató hablando de sí mismos y los demás, discutiendo sobre sí mismos y los demás, pero en un ambiente distendido de diversión, humor y buen rollo, que no son muchos los españoles que pueden permitirse el lujo de ganarse la vida de una forma tan miserable.

Dicen contar con un amplio elenco de colaboradores porque le llaman elenco al mismo error repetido varias veces: Pocholo, hijo del Barón de Gotor; Sofía Cristo, hija de Ángel Cristo y Bárbara Rey; Chayo Mohedano, hija de la colaboradora de “Sálvame” Rosa Benito; “El Yoyas”, hijo de “Gran hermano”; Nuria Bermúdez, ex mujer de un futbolista; y Charo Reina, gran artista que hace poco demostró en “La noria” que conoce este oficio. Y, por si fuera poco, de superestrella tienen a Paquirrín, el hijo de Isabel Pantoja que ahora dice ser humorista porque cuando sale de juerga cuenta chistes y todos se parten el culo con él.

Anna Simón, linda presentadora, si todos estamos preocupados menos tú... es que no has entendido el problema.

10/3/10

COSAS DE LA GRAVEDAD

“Castle” y “Último aviso”, las dos series recientemente estrenadas en Cuatro, son una prueba de que la teoría de la gravitación universal de Newton se puede aplicar a la televisión tanto como a las manzanas o la Luna. Según Newton, todo ejerce una fuerza sobre todo lo demás, así que es lógico que en “Castle” actúe la fuerza gravitatoria de viejas series como “Luz de luna” o “Se ha escrito un crimen”, pero también de series más recientes como “El mentalista”. Así, el escritor Rick Castle es una mezcla entre el simpático David Attinson, la observadora Jessica Fletcher y el detallista Patrick Jane, con la inevitable tensión sexual entre Castle y la inspectora Kate Beckett. En cuanto a “Último aviso”, las fuerzas gravitatorias que las aventuras de James Bond y series como “Superagente 86” y “McGyver” ejercen sobre Michael Westen son tan poderosas como la fuerza con la que la Tierra tira de una manzana que se cae del árbol. Pero no olvidemos que la manzana también tira de la Tierra mientras cae.

“Castle” y “Último aviso” son manzanas que acaban de caer del árbol de la producción de series televisivas, y es fácil ver en ellas la influencia de otras series de éxito tanto clásicas como modernas. Pero es que las manzanas de Rick Castle y del espía Michael Westen influyen también en esas series, de modo que no sólo nos obligan a recordarlas (¿hace cuánto que usted no pensaba en “Luz de luna” o “McGyver”?) sino que modifican los recuerdos que teníamos de ellas. Es cierto que Jessica Fletcher tira más de Rick Castle que Rick Castle de Jessica Fletcher, del mismo modo que la fuerza gravitatoria que ejerce la Tierra sobre una manzana que cae de un árbol es mucho mayor que la de esa manzana sobre la Tierra; pero si la Tierra se mueve hacia arriba para recibir la manzana (aunque sea una distancia menor que el tamaño de un núcleo atómico), entonces “Se ha escrito un crimen” o “Superagente 86” también se mueven en nuestra memoria (aunque sea una distancia menor que la posibilidad que tiene Tony Soprano de ser profesor de Ética en un instituto de Nueva Jersey) para recibir “Castle” y “Último aviso”.

Jessica Fletcher ha cambiado por culpa de Rick Castle. Y Maxwell Smart no es el mismo desde que Michael Westen se cayó del árbol. Cosas de la gravedad.

9/3/10

LA MTV Y CHAMPOLLION

Sé que no me creerán, pero les juro por el espíritu de los Talking Heads que hubo una época en la historia de la humanidad en la que la MTV era una cadena musical. Me estoy refiriendo a una era paleotelevisiva, previa a casi cualquier lenguaje audiovisual de los que se hablan en la actualidad, en la que los humanos se comunicaban a través de palabras dotadas de un atavismo rudimentario llamado "significado". Algunos investigadores sostienen que eso de que la MTV fue una emisora de videoclips es un mito histórico debido a la errónea interpretación de que la "M" del nombre de la cadena tenía que ver con "música", pero si alguien me pone delante un reproductor de VHS que todavía funcione yo me comprometo a ponerles cintas, -grandes, negras, de plasticón y celuloide-, en donde se ven los morphings del "Black & White" de Michael Jackson, el "Sledgehammer" de Peter Gabriel, incluso el "Hyperactive" de Thomas Dolby, todos con esa "M" granítica y esas "tv" grafiteras que componían el logotipo de la cadena.

Sé que es difícil de creer, porque en la actualidad la MTV se ha convertido en una cadena ocupada militarmente por contenidos oligofrénicos y únicamente accesible a mentes tan, pero tan tan, subdesarrolladas que hablar de su pasado glorioso no tiene ninguna credibilidad si uno no pone encima de la mesa el hallazgo de la piedra de Rosetta. Realities de citas entre adolecentes vampíricas, de madres solteras veganas, "Los Osbourne", "La gran decisión de Tila Tequila", el mundo del tatuaje, moda pija, noticias pijas, "The fabulous life", "America’s best dance crew". Todo lo que usted y yo odiamos del mundo actual convulsionándose aparatosamente en pleno orgasmo (fingido, claro). Pero no siempre fue así. Insisto: consíganme un reproductor de VHS y verán a Bob Dylan cantar en directo "seen a shooting star tonight and I thought of you" en los unplugged de la MTV. Y este es un hallazgo histórico, que nos habla de una remota época gloriosa de la civilización emtiviera, que ya hubiera querido encontrar Champollion.

8/3/10

HUMOR HOMEOPÁTICO

No es que los guiones de "La escobilla nacional" no tengan ni puta gracia. Es que estamos ante humor homeopático. La medicina tradicional, -oficialista, corrupta y vendida al poder, cerrada de mente y que cura enfermedades-, aplica los principios activos de sus fármacos en dosis significativas para que hagan efecto, las mayores dosis posibles sin más límite que el de no provocar efectos secundarios, reacciones adversas, habituación, tolerancia u otros problemas. Por el contrario, la medicina homeopática, -alternativa, valiente luchadora contracorriente, abierta de mente y que jamás ha curado una sola enfermedad-, defiende la idea contraria: cuanto menor sea la dosis del principio activo, mayor será el efecto que provoca en el organismo. Es por ello que toman una unidad del compuesto y la disuelven entre 99 partes de agua. A continuación toman una unidad de la disolución resultante y la vuelven a diluir entre 99 partes de agua, repitiendo este proceso de disoluciones centesimales hasta, por ejemplo, 30 veces, de forma que en el resultado final sería muy difícil encontrar una única molécula del fármaco original.


¿Lo entienden ahora? El humor de "La escobilla nacional" es homeopático. Es muy probable que en los orígenes existiera un chiste capaz de provocar al menos media sonrisa, pero está claro que agarraron esas líneas y las entremezclaron entre cien folios de diálogos planos. Y después pillaron un párrafo al azar de esa mezcla y continuaron disolviendo el chiste original diez, veinte, treinta, tres mil veces, hasta que en el resultado final la mezcla de la Duquesa de Alba, María Teresa Campos, María Patiño, Jesús Mariñas, Belén Esteban, Bertín Osborne y Matías Prats ya no contiene ni una sola molécula de gracia. El homeópata Ángel Llácer defenderá que el papel de los guiones guarda en su memoria las vibraciones atómicas del humor original, pero los espectadores oímos esos textos y nos reímos tanto como oyendo un ruido blanco, un placebo, una pantalla encendida sin sintonizar.

7/3/10

REÍRSE DE JULIÁN MUÑOZ

Durante años sorprendió la supervivencia televisiva de “Cruz y Raya”, el dúo de cómicos que siempre vivió con el estigma de segundones que les proyectaba la alargada sombra de “Martes y Trece”. Y sorprende más aún la supervivencia de José Mota, que más de veinte años después sigue dominando en el horario de máxima audiencia y aún es capaz de mostrar destellos de ingenio y puntería. “Solemos reírnos de nosotros mismos, pero reflejados en otros”, dice dando una vuelta de tuerca a esa vieja idea que subraya lo importante que es saber reírse de uno mismo. Encierra, no obstante, un lado peligroso: permite reírse de los demás con la excusa de que ellos son nosotros y nos evita tener que mirarnos directamente a los ojos.

Anteayer, a la misma hora de “La hora de José Mota”, “Callejeros” cumplía 200 programas en Cuatro. Es éste un programa de periodismo de a pie, pero que en los ya casi cinco años que tiene nos ha hecho reír muchas veces. ¿Con “Callejeros” nos reímos de los demás o nos reímos de nosotros mismos pero reflejados en otros?


Para celebrar los 200 programas, a finales de mes “Callejeros” emitirá un especial en el que volverá a visitar a los personajes que más repercusión han tenido en estos años. Hay que verlo para reencontrarse con Ramón el de Pitis, el atracador de bancos convicto y vanidoso que viste de Emidio Tucci. ¿Nos hace reír con crueldad infantil porque parece un personaje de tebeo escapado de “Mortadelo y Filemón”? ¿O nos hace reír porque nos devuelve reflejada nuestra vana vanidad? Hay otra posibilidad: nos reímos porque, a pesar de su dura vida, parece incapaz de doblez y engaño. Qué diferencia: a la misma hora de “Callejeros” y “La hora de José Mota”, en “Sálvame Deluxe” entrevistaban a Julián Muñoz, un convicto vanidoso que, vista lo que vista o diga lo que diga, no tiene maldita la gracia. ¿Quién querría verse reflejado en un tipo así?