6/9/16

POR UN MENSAJE NAVIDEÑO DE FELIPE VI EN JORNADA DE REFLEXIÓN

Sí, sí, y mil veces sí. Elecciones el 25 de diciembre. Para que por primera vez en nuestra vida la Navidad no sea lo más destacado de la Navidad. Para poder empezar las discusiones ya en los aperitivos de las cenas de empresa y familiares sin necesidad de esperar a los postres. Pero, sobre todas las cosas de la tierra y los cielos, elecciones el 25 de diciembre para ver el 24 de diciembre cómo se come Felipe VI el marronazo del Mensaje Televisivo de Navidad.

Venga, Majestad, le estamos escuchando. No se corte, adelante, nunca un mensaje de este tipo va a haber tenido más audiencia. A ver qué nos va a contar durante la jornada de reflexión de las elecciones generales del día siguiente. Le recuerdo que no puede decir nada a lo que pudiera encontrarse una interpretación electoral y que el mero hecho de que usted esté ahí sentadito ya tiene una interpretación electoral. Uyyyy… esa alusión a que nuestro país atraviesa un momento importante. Uyyyy… esas fotos en la repisa de atrás con según qué dirigentes. Uyyyy… ese balance del año que termina. ¿No sería delicioso escuchar un Mensaje Televisivo de Nochebuena de Felipe VI que dure sólo treinta segundos porque la Junta Electoral Central le ha recortado el noventa y cinco por ciento del texto? Y díganos, Majesty, ¿por qué no está usted reflexionando como el resto de españoles?

Por eso hay que instar a todos los partidos a que redoblen sus esfuerzos para que se repitan las elecciones el 25 de diciembre. Que si, por lo que sea, se atisba alguna solución al atasco institucional y aparece la posibilidad de poder investir un presidente en los próximos meses, peguen inmediatamente un puñetazo encima de la mesa y rompan irrevocablemente las negociaciones con cualquier excusa. Que sea la mía la primera firma de este manifiesto que sin duda será respaldado en las próximas horas por centenares de intelectuales. Contra todo acuerdo. A favor de un mensaje navideño en el que Felipe VI se limite a decir “buenas noches, españoles y españolas, feliz Navidad”.

5/9/16

¡SALIDA VÁLIDA!

¡... y bienvenidos, señoras y señores, a la emocionante competición que va a comenzar dentro de breves momentos! Un año más tenemos el privilegio de retransmitir para todos ustedes el comienzo de la Gran Carrera por las Audiencias de la temporada 2016-17 que, como en otras ocasiones, tiene lugar el primer lunes de septiembre. Las gradas están completamente abarrotadas de público y los corredores ya han salido a la pista y hacen sus ejercicios de calentamiento cerca de las calles en las que van a correr. En la calle 1, el antenatresiano Pablo Motos, actual plusmarquista, que intentará confirmar su buen momento y repetir el título. En la calle 2, el veterano Bertín Osborne, un hombre peligrosísimo cuando se emplea a fondo. Es llamativo que haya venido a correr con un jersey de punto lila anudado sobre los hombros por encima de la ropa deportiva. A su lado estará en la calle 3 Susanna Griso, que puede mejorar sustancialmente esta temporada sus anteriores marcas gracias a la desaparición de Diana Quer. Miren, miren cómo la mira de reojo Ana Rosa Quintana en la calle 4; la medallista mediasetiana es un valor seguro desde hace muchos años e intentará continuar aumentando su palmarés de podios. Van a contemplar todos ustedes un duelo inolvidable, una gran final. Hay muchísima rivalidad entre estas dos corredoras. Y en las calles finales nos encontramos con más medallistas que han de ser tenidos en cuenta porque pueden dar la sorpresa en cualquier momento. El Gran Wyoming se ajusta los tirantes en la calle 5, aprovechando un momento de inestabilidad política que le va a dar alas en esta carrera. Y en la calle 6 se coloca María Casado; la corredora televisiónespañolista corrió durante muchos campeonatos en la modalidad de “Los desayunos de TVE” y es la primera vez que compite bajo el formato de “Las mañanas de la 1”.

El estadio ha quedado completamente en silencio porque los atletas ya se están colocando en sus marcas, ajustando sus pies en los tacos y colocando cuidadosamente sus manos rozando la línea de salida. Los jueces se retiran… ¡Suena el pistoletazo de salida! ¡Salida válida!

4/9/16

ÍKER FUSTER Y ARAMÍS JIMÉNEZ


Ya es oficial, la bruja Aramís Fuster se llama ahora Íker Jiménez.

Ya no tendremos que lidiar más con la bruja Aramís cuando nos metamos en la televisiva jaula de los impostores que se ríen de nosotros hablando de poderes, misterios y todas esas pamplinas. Aunque no descansa en paz, la bruja Aramís ha muerto. La farsante llevaba varios años más allá que acá, pero fue anteayer por la noche en “Sálvame Deluxe” cuando se produjo su muerte como hechicera al reconocer ante las cámaras de que ni es bruja ni vidente ni nada. Es cierto que, al no haber óbito, los médicos no llamarían a esto “éxito”, pero nosotros sí. Ante el reconocimiento público de un timador de su condición de timador hablamos de “todo un éxito”.

Hace siete años que una Aramís en caída libre intentó transformarse en personaje del corazón, pero con la clarividencia habitual de los adivinos lo hizo en el “DEC” (“¿Dónde estás corazón?”) de Antena 3, una cadena que poco después eliminó este tipo de espacios de su programación. Desde entonces la pobre lucha y pena por transformar sus cenizas en uno más de los muchos seres lamentables, degradados e histriónicos que pululan por Telecinco dispuestos a todo con tal de lograr unos minutos de gloria retribuida al cambio según la escala de cotización de los índices de audiencia. No logró participar en el último “GH VIP”, pero estos días ha logrado cierto protagonismo gracias a que Telecinco necesita material de derribo con el que rellenar las muchas horas de programación baldías que dentro de unos días volverá a ocupar por fin “Gran hermano”. Utilizando mil recursos y artimañas –incluido reconocer ser una farsante– Aramís les dio y les está dando tanto que hablar que igual tiene suerte y consigue que en Telecinco vuelvan a llamarla cuando les quede otro hueco y quieran volver a reírse de ella otro poco.

Por eso, certificada la desaparición de la bruja Aramís, ya es oficial: a la espera de que también acepte públicamente su impostura (tardará: aún le es muy rentable), Íker es el enemigo a batir.

3/9/16

GLORIA VANA ES LA VANAGLORIA


Iba todo mal, pero después empeoró. Iba todo mal la mañana de anteayer cuando el director de TVE, Eladio Jareño, y el director de Informativos, José Antonio Álvarez Gundín, presentaban en rueda de prensa en Torrespaña la nueva temporada de los Servicios Informativos de TVE. En directo, cuatro gatos teníamos la santa paciencia de ver en el Canal 24 Horas cómo precisamente un acto que debía transcurrir con la asepsia descriptiva propia de los servicios informativos de una cadena pública –y que demostrara así que las acusaciones que se les hace de manipulación y partidismo son falsas– se convirtió en un vergonzante desfile en el que, obedientes, las principales caras de los informativos de la casa competían con sus jefes y entre ellos por ponernos más colorados viendo de qué manera se dedicaban elogios, se ponían medallas y hacían que el autobombo resultara atronador.

Afortunadamente, después la cosa empeoró. Uno de los presentadores sufrió un lapsus con tantas capas que si lo pilla Sigmund Freud le dedica un revelador libro así de gordo (seremos generosos: vamos a conceder que los libros de Freud revelan algo, a callar qué presentador fue y a suponer que de verdad se trató de un lapsus). Entre tanta autocomplacencia, al pobre presentador se le escapó decir “Me vanaglorio”. Ay, ay, ay; no tiene escapatoria.

“Jactarse del propio valer u obrar” es, según la RAE, el significado de la gloria vana de vanagloriarse. Y si “jactarse” es “alabarse excesiva y presuntuosamente, con fundamento o sin él y aun de acciones criminales o vergonzosas”, “vano” da a elegir entre varias acepciones a cual más peligrosa: “Falto de realidad, sustancia o entidad; vacío y falto de solidez, inútil, infructuoso o sin efecto; arrogante, presuntuoso, envanecido; insubsistente, poco durable o estable; que no tiene fundamento, razón o prueba”.

Queda claro: no solo el artículo de hoy es estupendo, sino que esta nueva temporada vamos a pasarlo en grande.

2/9/16

EL JUEGO DE LA MELANCOLÍA

El gran éxito de “Stranger things” se basa en la inteligencia con la que nos propone a los espectadores uno de los juegos favoritos del mundo actual: el juego de volver a… Volver a la infancia, volver a la aldea, volver a las bicicletas, volver a las primeras películas de Spielberg, volver a los ochenta, volver a las aventuras. Volver, volver, volver. Pero no volver realmente a ninguno de esos elementos. No se trata de volver, sino de jugar a volver; es decir, fingir que se vuelve cuando lo único que se hace es inventar un pasado impostado. “No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió”, canta Joaquín Sabina. Nunca jamás vivimos como nos cuenta “Stranger things” y es verdaderamente delicioso volver a hacerlo.

“Un día habrá que entrar a saco la podrida infancia” (Mario Benedetti). Los ochenta consiguieron que incluso Bob Dylan y Neil Young grabasen malos discos. Al menos en el norte no usábamos tanto las bicicletas como recordamos. La aldea te empobrecía mentalmente la primera mitad de la vida y te asfixiaba la segunda mitad. El cine de aventuras de serie B de los sábados por la tarde en la tele no nos gustaba entonces; sólo nos ha empezado a gustar ahora, no porque nos guste, sino porque nos gusta que nos guste. Y las primeras películas de Spielberg… bueno, vale, ahí falla mi tesis: casi todas eran buenas y algunas eran excepcionales.

“Stranger things” es un licor süave, una caricia. Tiene importantes virtudes narrativas y televisivas. Pero si se ha convertido en la serie del verano -¿habría triunfado igual en invierno?-, es porque permite ejercer con intensidad la melancolía, esa pasión tan sabia y necesaria, en su punto perfecto de equilibrio risueño y triste. La melancolía como nostalgia, como un dolor fingido por volver. Unos niños descubren puertas a otras dimensiones que entran y salen de nuestra realidad cotidiana. Esos niños somos nosotros, esa otra dimensión es “Stranger things” y la puerta es el televisor -de tubo o de plasma-. Ayer comenzaron los meses melancólicos del año, ay, y Netflix anunció el rodaje de una segunda temporada de “Stranger things”. Bien.

1/9/16

SOBRA AQUÍ, SOBRA ALLÁ; DESMAQUÍLLATE, DESMAQUÍLLATE


Anteayer, “Corazón” (cada día en La 1, ¡ay!) cerró sobreimpresionando los nombres de dos revistas. Una dice ser “La revista de estilo y compras de las celebrities”, y la otra “Tu revista de tendencias, moda, belleza, pasarelas, street style, celebrities, todos los looks de alfombra roja, it-girls, las últimas compras de las estilistas y glamour TV”. Antes, además de decirnos quién dirige o produce el programa, dio en los créditos las marcas de vestuario, calzado y joyas del día para que sepamos qué vestir, calzar y llevar para no ser unos pringaos. O sea, la habitual publicidad con la que este espacio hace propaganda de una ideología peligrosa, tiránica y tramposa que nos envuelve con la sutilidad y eficacia del aire que respiramos.

Lo curioso fue ver que este pegajoso envoltorio sirvió para empaquetar “Mujeres al natural”, el último reportaje del espacio. Lo habían anunciado así en el sumario: “Son famosas, sí, pero sin una gota de maquillaje. Nada les importa que las veamos con la cara lavada. Todo lo contrario: reivindican una realidad libre de artificios”. Una iniciativa muy bien intencionada pero ingenua e incoherente y mentirosa promovida por Alicia Keys, que apuesta por no esconderse detrás de maquillaje (un instrumento, dice, creado por una sociedad que obliga a la mujer a ser perfecta y pretende tapar sus inseguridades haciéndola más insegura). Es algo que, al parecer, no ocurre con pulseras, zapatos, anillos, tallas, cortes de pelo, peinados, pañuelos, vestidos, bolsos, collares, brazaletes, colores, dietas, tatuajes, perfumes, pendientes, chaquetas, depilación, uñas, tacones, dientes, arrugas, canas, pechos, culos, labios, pómulos y tantas cosas con que se apremia a la mujer a perseguir una perfección inalcanzable que condena a la inseguridad e insatisfacción permanentes.

Celebrity que sigue a las celebrities, Anne Igartiburu simuló desmaquillarse antes de irse. Pero una mentira dentro de una mentira no es una verdad, es solo una mentira mayor. Volverá y lo hará maquillada como le manden.