25/8/17

PROFESIONES CONVERTIDAS EN BASURA


Tras haber convertido a la psicología en una profesión basura, propongo que “Sálvame” continúe con la serie y convierta a la medicina o a la abogacía o a la policía en profesiones basura. El pasado martes la psicóloga Paloma Ramón intervino en el contenedor naranja de residuos que es “Sálvame” para explicar la personalidad de Jesulín de Ubrique a partir de sus rasgos faciales. La frente estrecha del diestro indica su poca memoria, sus ojos hundidos demuestran una inteligencia justita, sus mofletes son prueba de una emocionalidad contenida. Sobre una imagen gigante del torero, la psicóloga fue describiendo la relación con sus padres, su deseo sexual, sus miedos ocultos, a medida que señalaba diferentes partes de su rostro.

Muy bien. Brillante este primer capítulo de “Profesiones convertidas en basura”. ¿Sobre qué tratará el segundo? Un médico que asegure que Jesulín padece diabetes de duodeno en la zona de la rabadilla, diagnosticada mediante los pelos del sobaco (del médico). Un abogado que jure que el matrimonio entre el ubriqueño y María José Campanario es inválido de iure porque la Constitución turca prohíbe la conyunda entre acuarios y sagitarios. Un morfopolicía que afirme sin temblores en la voz que la forma de las orejas del diestro siniestro le implica de forma concluyente en el contrabando de lavadoras en el Estrecho y la trata de secadoras. Bazofias. Delirios. Estupideces para espectadores decorticados que en el salvaje Oeste hubieran conseguido que el timador amaneciera al día siguiente colgado de algún árbol de las afueras.

“Sálvame” es un rey Midas inverso que convierte en mierda todo lo que toca. Es la prueba de que la telebasura es una enfermedad de transmisión visual más contagiosa que el ébola. No hay santuario sobre el que no vomite. Ayer fue la psicología, mañana serán los bomberos o los investigadores contra el cáncer. ¿Les caen bien los donantes de sangre? Dejen que “Sálvame” invite a uno de ellos y verán cómo todos nos convencemos de que son una panda de cretinos.

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