22 noviembre 2016

CUANDO ESPINETE EXISTÍA


El domingo por la noche, La 1 estrenó “Espinete no existe”, un programa que según la propia cadena “repasa la historia de TVE y la infancia de los espectadores”. ¿Añoranza televisiva? Como diría en “Cómo conocía a vuestra madre” el gran Barney Stinson, “¡Acepto el reto!”.

Veamos la nostalgia televisiva con más nostalgia televisiva. En 1976, la BBC estrenó la serie “Yo, Claudio” basada en dos novelas de Robert Graves (a quien por esta y muchas otras cosas debemos agradecimiento eterno). Hay quien criticó la serie por ser nada más que teatro televisado, aunque hay quien la elogió por ser nada menos que teatro televisado. En uno de los quinientos mil grandes momentos de sus trece capítulos, Talo (David Davenport), mayordomo de Augusto, dice al orador Aristarco de Atenas: “El teatro ya no es lo que era”. Aristarco (Carleton Hobbs) da una respuesta que acaba con la nostalgia por el teatro de antes, por la televisión de antes, y, en general, por los “buenos tiempos” que en el mundo has sido, son y serán: “No. Y te diré algo más: el teatro nunca fue lo que era”. Apliquémonos el cuento. Por ejemplo, ahora. Dinamitemos la añoranza con más añoranza.

Qué flojo fue “Espinete no existe”. Todas las cosas de las que hablaron, el blandiblú, el Exín Castillos o la Ruperta, eran mejores antes, cuando no había que hablar de ellas sino que simplemente estaban ahí. En España (TVE, la única tele que había), “Yo, Claudio” se emitió precedida por una advertencia de la locutora de continuidad, qué tiempos. Avisaba al espectador de que la serie podía herir su sensibilidad, pero no de que podía desperezar su entendimiento. Si “Espinete no existe” se hubiera estrenado hace 30 años, cuando Espinete existía, hubiera estado mejor de lo que estuvo anteayer. Incluso podría haberse emitido tras un mensaje de advertencia que nos sirviera para abrir el entendimiento y apagar la sensibilidad. Pero no fue así. Además, una hora de programa ya empieza a hacerse larga. El pasado ya no es lo que era, y eso sin hablar de la próstata. Que ya hablaremos, ya.