04 noviembre 2016

¿QUÉ FUE DE ANA OBREGÓN?


Tantos años en esto y ahora no soy capaz de dejar de mirar a Ana Obregón en Dkiss. Es hipnótico. No pongas esa cara que a ti te pasa lo mismo. Reconócelo, tampoco tú eres capaz de dejar de mirarla. Es algo que nos pasa a millones y millones de españoles. En realidad, a prácticamente todos. Porque solo los poquísimos despistados que vieron alguna vez “Algo pasa con Ana” los domingos por la noche en Dkiss pueden dejar de verla. Y, de hecho, están haciéndolo. Cada vez la ve menos gente de la poca gente que la vio alguna vez. Los demás, los que ya probamos a no mirar para ella, a no prestarle ninguna atención, a pasar de ella y su egomaniaco y egotista egocentrismo no somos capaces de no dejar de hacerlo. Lo dicho: no verla es hipnótico. Así que la pobre Anita no levanta cabeza desde que a mediados de octubre se estrenó su programa y no lo ve nadie.

Que tu programa tenga una audiencia media inferior a la de la cadena que lo emite es un dato preocupante. Pero si tu cadena es Dkiss, empezó a emitir hace apenas medio año, prácticamente nadie la conoce, y su audiencia se escribe con dos dígitos (pero porque no llega al uno por ciento y se queda en cero coma), entonces, es como para replantearte tu carrera televisiva.

Ay, Ana, las cosas no van bien cuando haces una copia cutre de “Las Campos” que ya es una copia cutre de “Las Kardashians” que ya es un programa cutre de por sí. No van bien cuando nadie te sigue ni siquiera para reírse de ti friéndote a tuits con sus amigos porque no hay grupos de amigos tan desesperados. No van bien cuando se miden tus índices de audiencia con unos decimales mucho más pequeños que el margen de error de los sistemas de medición de los índices de audiencia. Solo hay una salida para un fracaso así: que David Trueba se apiade de ella, vuelva a hacer magia con la derrota, y le regale “¿Qué fue de Ana Obregón?”, una versión maravillosa de “¿Qué fue de Jorge Sanz?”, una serie que ya fue maravillosa de por sí. Solo haría falta que alguien le explicara el proyecto a Anita la Fantástica de manera que ella pudiera entenderlo.