10 marzo 2013

CRUELDAD INTOLERABLE



Fue brutal la muestra de crueldad que exhibió Jimmy Giménez-Arnáu durante el “Sálvame Deluxe” del pasado viernes. Cuando la falta total de sentimientos y la dureza emocional extrema golpean con su ceguera implacable a una persona necesitada de ayuda es normal que todos quedemos congelados por la saña y la vesania durante unos primeros momentos. A mí todavía me dura la impresión. Escribo esta columna con dificultad. No sé si podré terminarla o me vendré abajo en cualquier instante y necesitaré el apoyo de mis amigos.

Saben a lo que me refiero. En el último “Sálvame Deluxe” asistimos al regreso de Kiko Hernández. El tertuliano del corazón en Telecinco abrió su alma y contó los terribles meses que ha pasado luchando contra la depresión y otros problemas que no especificó. Su narración se interrumpió varias veces por su voz quebrada, que daba paso a un llanto que todos entendían. Belén Esteban le mostró su apoyo y lloró; Mila Ximénez le mostró su apoyo y lloró; Chelo García Cortés le mostró su apoyo y lloró; María Patiño le mostró su apoyo y lloró. Pero cuando llegó el turno de Giménez-Arnáu, éste se limitó a mostrarle su apoyo, ¡pero no derramó ni una sola lágrima!, no se le entrecortó la voz, no se aceleró su respiración por la emoción.

Toda España quedó sobrecogida por la frialdad de Jimmy. El propio Jorge Javier Vázquez no supo cómo reaccionar ante tal abuso emocional imprevisto. Desde aquí exigimos con firmeza que Telecinco retire a Giménez-Arnáu de sus programas de crónica social. Estar llorando constantemente por la emoción es lo menos que se espera de un ciudadano educado en la sensibilidad elemental de las democracias modernas. Cualquiera que, como Jimmy, dé ejemplo público de conversar con alguien que sufre sin romper a llorar está maleducando a la audiencia y ejerciendo una pésima influencia sobre los menores que contemplan el espacio. No hagas caso de Jimmy, Kiko; nosotros... sniff... estamos cont... cont... (no puedo seguir escribiendo).