21 marzo 2013

LO QUE LE SALE DE LAS GLÁNDULAS

             

Vuelve la justicia al mundo. Vuelven los planetas a girar en sus esferas perfectas. Vuelve cada mochuelo a su olivo, las pulgas al perro flaco, las oscuras golondrinas en tu balcón sus nidos a colgar. Vuelve “Gran hermano” a ser el programa más visto del día y la armonía reina de nuevo en el universo. Mercedes Milá respira tranquila porque todo está en orden.

Hace unas semanas se quejaba amargamente Milá en una visita promocional a “Sálvame” de que la gente hubiera dado la espalda a su programa solo para ver algo tan tonto como la trayectoria que describe el cuerpo de Falete en caída libre al agua (bueno, la caída y la posterior “ola k hase”): “Me da mucha rabia Falete. No puede ser que lleguen unos de la piscina y nos hayan masacrado”. Esta semana Milá ha preferido pasar a la acción contraatacando el espectacular tirón gravitatorio terrestre sobre la masa de Falete con las sutilidades de la biología en su reality show.

Y recurrió a las glándulas. Primero, las mamarias: expulsión chulo-festiva en directo de un concursante por haber pactado una portada de Interviú para su novia antes de tiempo (con tetas no hay paraíso, amigo. Atenta contra el orden natural: los cuervos comerán después de que se sacien los buitres). Milá tomó una espada de fuego y arrojó al concursante del jardín prohibido para que sepa lo que es ganarse el pan con el sudor de su frente. Ante las quejas, Milá recurrió a los testículos: “Mientras nosotros hagamos “Gran hermano” haremos, con la ley en la mano, lo que nos salga de los cojones”. La ley de “GH” sale de las mismas glándulas, así que olé sus huevos. Y, de remate, un clásico que no falla: el “edredoning”, el festival glandular total con un jugoso efecto colateral que siempre dio mucho juego en el plató y en casa: el cornudo.

Así, queridos niños, la biología venció a la física y Milá pudo volver a ser la misma pastorcilla feliz que hace con su rebaño lo que le sale del bolo .