16 marzo 2013

HABEMUS PAPAM. HABENT PAPAM. PAPA EST



La tele debe contarlo todo. Hasta el último detalle aunque pueda parecer repetitivo y aburrido. Veamos un ejemplo ocurrido estos días.

Se trata de más de mil millones de personas repartidas por todos los países de los cinco continentes. Se trata de que son una potencia internacional con un indiscutible poder y autoridad a nivel mundial. Así que da igual que muchos españoles no pertenezcamos a ese grupo, porque es innegable que su enorme influencia nos afecta a todos. Y no importa que haya quienes no sientan el más mínimo interés por saber cómo eligen a su líder indiscutible y todopoderoso, cómo una élite minúscula escogida por un oscuro proceso de meritocracia nunca aclarado nombra a su jefe supremo, cómo más de mil millones de personas son excluidas sin contemplaciones del proceso y reducidas a un papel pasivo de sumisión y silencio: este es el mundo en el que vivimos y debemos conocerlo nos guste o no. Además, qué narices, hay que reconocer que la anacrónica liturgia que envuelve este desconcertante proceso antidemocrático le añade un interés cultural y sociológico extraordinario. Así que no se entiende cómo es posible que todas las cadenas de televisión, con una extraña unanimidad, apenas nos hayan informado estos días sobre la trascendental elección del flamante presidente chino, Xi Jinping.

Por otro lado, y cambiando de tema, he de reconocer que si un día me veo solo frente al balcón central de la basílica de San Pedro en el Vaticano, me lanzo y suelto urbi et orbi eso tan chulo de “Habemus Papam” (mucho mejor que aquello de “And the winner is…”). Otra cosa es que estos días todos los telediarios hayan repetido y asumido la fórmula como papagayos. Tiene sentido que los telediarios católicos (que los hay) digan “Tenemos papa”. Tanto como que los telediarios ateos (que no los hay) dijeran “Habent Papam”: “Tienen papa”. Lo que hubiera estado bien es que algún telediario, qué sé yo, por lo menos uno de TVE, hubiera tomado cierta distancia y dicho, siquiera una sola vez, “Papa est”: “Hay papa”. Y luego nos hablara de China.