24 marzo 2014

CIERRA LA MURALLA


Encendemos la tele, vemos esas imágenes terribles y nos convencemos de la necesidad de poner freno a las mafias que trafican con seres humanos. El Gobierno español denuncia la situación y, sea uno de la ideología política que sea, un ciudadano leal y responsable no tiene más remedio que darle la razón. Puede que esas pobres personas que atraviesan las fronteras y vemos en la tele en una situación tan denigrante no tengan la culpa de nada: son las primeras víctimas del mundo en que vivimos y merecen nuestra compasión por verse como se ven, por tener que aceptar abusos y vejaciones con tal de mejorar sus condiciones de vida. Pero eso no debe impedirnos darnos cuenta del peligro que supone la existencia de mafias que se aprovechan de ellas y las utilizan para su propio beneficio.

Así que hay que acabar con “Supervivientes 2014”. Hay que fortalecer las fronteras -como dice el Gobierno- para que Telecinco deje de traficar con personas, para que Telecinco deje de jugar con sus ilusiones, para que Telecinco no las someta más a oscuros manejos mandándolas a lugares remotos donde tienen que hacer lo que les manden para ser el hazmerreír de un público cautivo y cruel.

Y no olvidemos el peligroso efecto llamada. Si se difunde la idea de que atravesar nuestras fronteras para ir a países pobres a rodar porquerías como “Supervivientes 2014” es un cómodo paseo, muchos otros querrán hacer lo mismo. Y no debemos permitir algo así. Las mafias vigilan nuestros movimientos y no podemos flaquear porque se aprovecharán de nuestra debilidad como se aprovechan de las ilusiones y las esperanzas, muchas veces fruto de la ingenuidad y el desconocimiento, de tantos seres humanos dispuestos a caer en sus redes solo porque quieren una vida mejor para ellos y los suyos. Abrir las fronteras y permitir a las mafias que hagan lo que les da la gana es la solución liberal comodona e irresponsable, pero haría peligrar nuestro modo de vida, nuestra patria, nuestra libertad y nuestra democracia. Hala, que hacer demagogia sabemos todos.