26 marzo 2014

LA LUCHA POR LA MUERTE


Inesperada noticia bomba: Adolfo Suárez acaba de legalizar el Partido Comunista de España. Es el nueve de abril de 1977, Sábado Santo. Nada más llegar la noticia a La Casa de la Radio, el periodista Alejo García Ortega corre de la primera planta a la segunda subiendo los peldaños de dos en dos, se pone al micrófono, interrumpe la programación y, entre jadeos, da la primicia con la sintonía de informativos entrando y saliendo sin ton ni son: “Señoras y señores: hace unos momentos, fuentes autorizadas… del Ministerio de Gobernación han confirmado que el Partido Comunista… perdón… que el Partido Comunista de España… ha quedado legalizado, e inscrito en el… Repetimos la noticia: hace unos momentos, fuentes autorizadas…”. Más tarde, fue el presentador Lalo Azcona quien interrumpió la programación de TVE para, de forma ya más pausada, confirmar la noticia en un “Avance Telediario”.

El domingo, 23 de marzo de 2014 muere Adolfo Suárez. Ni Alejo García ni Lalo Azcona dan la noticia. Ocho años y un día antes de la muerte de Suárez, un Viernes Santo, había muerto el primero; pero de seguir vivo y en activo no habría corrido de una planta a otra, no habría subido los peldaños de dos en dos y no habría interrumpido la programación para dar ninguna primicia hablando sin resuello. El segundo ya no trabaja en televisión, pero aunque lo hiciera tampoco habría interrumpido la programación para confirmar nada en ningún “Avance Telediario”. En realidad, nadie dio el domingo la noticia de la muerte de Suárez porque para entonces ya llevaba dos días premuerto. Así que su muerte no fue una noticia: solo fue la confirmación de lo que todos ya sabíamos.

Algo aprendimos estos días. Por ejemplo, que la premuerte no es telegénica. Ya sabíamos que la muerte y los obituarios dan bien en pantalla, ahora sabemos que la premuerte no. Así que, en lo sucesivo, evitemos los mensajes que anuncian lo peor y transforman esos terribles últimos días de lucha por la vida en unos días pesados y sin sentido de lucha por la muerte.