28 noviembre 2014

ACCIÓN DE GRACIAS


Hoy quiero dar las gracias. En primer lugar quiero dar las gracias al Día de Acción de Gracias. Gracias, Día de Acción de Gracias. En segundo lugar quiero dar las gracias a las series televisivas norteamericanas ambientadas en el Día de Acción de Gracias. Muchas gracias. En tercer lugar quiero dar las gracias a la programación televisiva de nuestras cadenas de televisión, que a lo largo de todo el año, da igual que sea o no sea el Día de Acción de Gracias, emiten esos capítulos especiales que las series estadounidenses dedican al Día de Acción de Gracias transcurriendo su acción alrededor de algo que les ocurre a los personajes de la serie el Día de Acción de Gracias. Muchísimas gracias. Pero sobre todo quiero darle las gracias a nuestros programas informativos, que cada vez más incorporan entre sus contenidos el Día de Acción de Gracias en el Día de Acción de Gracias. Mucherrísimas gracias.

Porque, lo sabrán, ayer fue el cuarto jueves de noviembre. O sea, ayer fue el Día de Acción de Gracias en EEUU. Y lo sabrán porque lo habrán visto en los informativos (esos espacios que para ganar audiencia empezaron añadiendo unas gotitas de entretenimiento a la información, y para ganar audiencia ahora ofrecen unas gotitas de información añadidas al entretenimiento). Nos dijeron que ayer era la cena del gran día, que en EEUU tenían mal tiempo para un día complicado con tantos desplazamientos, que el presidente Obama había cumplido una vez más con la tradición indultando a un pavo, y, lo más importante, nos dijeron que el Día de Acción de Gracias llegaba acompañado del Black Friday, un viernes yanqui dedicado a las compras que se quiere implantar aquí añadiéndole el jueves anterior y, si cuela, el lunes siguiente.

El trasplante está en marcha. La cuestión no es ahora si nos parece bien o nos parece mal. La cuestión es que si el trasplante da dinero, y lo dará, debería parecernos lo que es: inevitable. Así que gracias y a pasar por caja.