12 mayo 2016

ADIÓS, TEFLÓN; HOLA, BAREI

Durante años los fabricantes de instrumentos de cocina se han enfrentado al grave problema de encontrar recubrimientos antiadherentes que evitaran que los alimentos se pegaran a ollas y sartenes. Se ha probado la eficacia de recubrimientos cerámicos y metálicos diversos, y algunas sustancias como el teflón han alcanzado gran popularidad entre los profesionales y aficionados a la cocina. Sin embargo, todo parece indicar que la era del teflón se ha terminado, y su sustituto proviene de un terreno absolutamente inesperado: el mismísimo Festival de Eurovisión. Hagamos una pequeña prueba: intenten tararear la canción “Say yay”, que representa a España en el certamen de este año. No pueden, ¿verdad? A que no… ¿Saben por qué? Porque no se pega. No importa la cantidad de veces que la hayan escuchado o la atención que hayan puesto en ella. La canción de Barei no se pega. No se pega nada. Ni las estrofas, ni el estribillo, ni el puente. Ni el comienzo ni el final. Nada de nada de nada.

Da igual la cantidad de años que los físicos se pasen encerrados en sus laboratorios o la tecnología de última generación con la que construyan los revestimientos: nunca podrán obtener un material tan radicalmente antiadherente como la canción que representa a España este año en Eurovisión. Nunca hubo una canción menos pegadiza en la historia. Se rumorea incluso que la propia Barei se ha enfrentado a grandes dificultades para recordar la melodía cada vez que ha tenido que interpretarla en los ensayos de estos días. Ya nadie duda de que a “Say yay” le espera un gran futuro a partir de este sábado, pero no en el mundo de la canción sino como nuevo material para recubrir sartenes y ollas consiguiendo que no se pegue en absoluto a ningún alimento. De hecho, la NASA ya ha mostrado su interés por “Say yay” como elemento componente de algunas piezas de las naves espaciales que requieren bajísimos coeficientes de rozamiento y fricción y altísimos niveles de antiadherencia. Aquí abajo en la Tierra, la verdad, a todos nos parece muy buena idea mandar esa canción al espacio exterior y librarnos de ella.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

He leído esta mañana la columna y me ha sorprendido. Poco habré escuchado esta canción: entera quizá una vez o dos y retazos muy pequeños en las promos de la televisión de las últimas semanas. He de decir que no me gusta demasiado. Pero cuando la oí pensé: vaya, al menos tiene algo de pegadizo.

Así que antes de escribir esto he hecho el ejercicio de intentar tararearla y luego escucharla. Y no ha estado nada mal. Y he decir que mi oído musical no es el de Mozart precisamente.

No pretendo hacer ciencia de un caso- el mío- pero me ha llamado la atención la gran diferencia que existe entre vuestra visión y la realidad de mi caso.

Saludos.

Anónimo dijo...

Igualmente sorprendida estoy, amigo. Como tú dices, a pesar de mi título de piano profesional, mi oído debe de estar llenito de cera de abeja, porque a mí la canción se me ha pegado desde el primer día que la escuché.
En fin, saludos para todos.