01 mayo 2016

ME FALLA LA MASCULININA. ¡AY!, ME FALLA LA MASCULININA


El nuevo canal Be Mad me importa una mierda. Estoy fatal, pero no me queda otra que sobreponerme y donar mi cuerpo a la ciencia. Hay muchos programas que no me gustan e incluso canales enteros que no me interesan, pero lo de Be Mad es diferente. Que “MasterChef” no me guste y “Canal Cocina” no me interese solo me afecta a mí mismo con mi propio mecanismo. Pero Be Mad me importa una mierda porque sufro una desconocida mutación genética en el cromosoma Y. Pues aquí estoy dispuesto a todo. Que la ciencia lo investigue y me haga lo que tenga que hacer.

Paolo Vasile, jefazo de Mediaset, dijo que Be Mad es un “Canal divulgativo masculino, una nueva ventana al público más luminoso y dinámico de la televisión”. Vaya, siento que las mujeres no formen parte del público más luminoso y dinámico de la televisión, pero hay que aprender de alguien como Vasile que lo sabe todo en este negocio. Lo malo es cuando empiezo a notar que algo falla en mi condición masculina. Una mutación me tira para atrás cuando presentan el canal Jorge Javier Vázquez, Íker Jiménez y Carlos Lozano. Mi cromosoma Y falla cuando lo veo repleto de ‘docurealities’, esa mezcla insufrible de reality y documental. Mi genoma entero conspira contra mí al ver que el canal se define como “foodie, hípster, millenial, cool y techky”. Be Mad me parece una mierda y, como ellas, quedo fuera del público más luminoso y dinámico de la televisión.

Asumo mis limitaciones para acceder al canal FDF, dedicado a la ficción femenina adulta; al canal generalista femenino Divinity o al nuevo DKiss, “dirigido a mujeres inquietas, positivas, independientes y, sobre todo, mujeres que buscan expandir su mundo”. Pero ¿qué me pasa con Be Mad? ¿Será que fallo en la síntesis de la masculinina, una proteína específica del varón aún por descubrir?  ¿Y si la falta de masculinina (que explicaría que Cristina y Elena Borbón no hayan heredado la corona) también me impidiera recibir el sacramento de la ordenación sacerdotal? ¿Podré, entonces, participar en el reality de Cuatro “Quiero ser monja”?