24 mayo 2016

QUIEN CONTAMINA, PAGA

¿Eres un señorito con un morro que se lo pisa que confunde la irresponsabilidad con la espontaneidad pero tú prefieres decir que eres un tipo campechano al que le gusta llamar al pan, pan y al vino, vino? De acuerdo, señor Bertín Osborne, adelante. Eso sí, anda con cuidado porque la Plataforma Quien Contamina Paga defiende la implantación un nuevo impuesto audiovisual: “Quien contamina, paga”. Ya no trabajas para una tele pública, así que allá Telecinco si le mola contratar a quien primero dice Hitler sería mi entrevista soñada. Saber lo que tiene un tío como ese en la cabeza debe de ser surrealista”, y después rechaza entrevistar a Nicolás Maduro diciendo: “Bueno, es que a sinvergüenzas y delincuentes procuro no tenerlos cerca, y entrevistarles, menos”. Pero ahora, por tu culpa, cientos de profesores de Historia, Valores Éticos y Filosofía tendrán que trabajar el doble para arreglar el daño que has hecho vertiendo al medio ambiente y social tan tóxica palabrería. Recoger esa contaminación social y reciclarla tiene un precio que debe costear quien causa el daño. A pagar.

¿Eres Íker Jiménez y te pasas el Principio de inercia y el conocimiento racional y científico por el arco de triunfo porque así tu jefe y tú ganáis dinero fácil? Vale, pero cientos de profesores de ciencias tendrán que deshacer el entuerto enseñando ciencia en un medio contaminado por tus sofismas y engaños. ¿Quién paga? Quien primero ensució.

Ya solo falta establecer un mercado de emisiones de basura audiovisual que regule los costes del derecho a contaminar. Esto permitirá que sean las propias empresas y agentes contaminantes quienes comprando y vendiendo derechos de emisión seguirán llenándolo todo de mierda, sí, pero por lo menos no lo harán como ahora, que les sale gratis. Cuando la Plataforma Quien Contamina Paga tenga éxito, al menos nos quedará el consuelo de que quien contamine, pague.