24/9/18

AUDIO O VISUAL


Que la televisión sea un medio audiovisual no quiere decir que cada programa sea audiovisual. Lo que se predica del medio no tiene por qué predicarse de los extremos. Hay programas estrictamente auditivos, radio que se emite por televisión. Y otros son completamente visuales, cine mudo adaptado a la pequeña pantalla. Esto puede parecer un inconveniente, pero un espectador sagaz -ustedes no lo ven, pero en este momento me estoy señalando con el dedo- puede conseguir sacarle un interesante partido a este asunto.

Les cuento cómo. “Al rojo vivo” pertenece a la primera categoría; Antonio García Ferreras intenta remediarlo gesticulando de formas aventadas, la pantalla se descompone como los ojos de un insecto en seis, doce, veinticuatro rectángulos que muestran un número igual de corresponsales, se renueva el plató cada septiembre para transmitir una mayor imagen de modernidad… Pero da igual: nadie que se limite a escuchar el programa se perderá nada fundamental del mismo. “Al rojo vivo” es radio. Y “La ruleta de la suerte” es cine mudo. Nada de lo que se dice transmite ninguna información, todo lo relevante se muestra por escrito en la pantalla. Jorge Fernández charla con los concursantes porque estar callado el programa entero daría una sensación de hostilidad muy marciana, pero en realidad podría permanecer en silencio, acompañar a Laura Moure en su condición de florero, y el mecanismo del concurso seguiría funcionando con perfección. Nadie que se limite a ver el programa se perderá nada fundamental del mismo.

¡Y ambos coinciden durante media hora a eso de las 2! Hagan la prueba: vean “La ruleta de la suerte” mientras oyen “Al rojo vivo”. Vean el panel “Motivo para no levantarse de la cama” mientras suena la voz de Paco Marhuenda. Oigan a Javier Aroca mientras contemplan la flecha de la ruleta caer en el “Pierde turno”. Dos programas por uno. Porque que la televisión sea un medio audiovisual no quiere decir que el audio y el visual tengan que venir del mismo lado.

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