05 enero 2009

VEO, VEO

Como cada inicio de año, tengo poderes. Envíenme dinero. Tengo poderes de esos que tienen los adivinos que salen por la tele. Bueno, tengo los poderes que tienen los adivinos en general, lo que pasa es que este artículo va sobre la tele. Y puedo adivinar lo que nos deparará el año televisivo. Bueno, puedo adivinar cosas en general, pero este artículo va sobre la tele. Envíenme dinero.

Ustedes no lo aprecian, pero estoy poniendo cara de esfuerzo psíquico. Estoy concentrado en un punto del horizonte, un poco detrás de los libros de la estantería. Envíenme dinero. Escribo con voz cavernosa, tengo una barrita de incienso y una vela encendidas, respiro agitadamente sin necesidad y llevo puestos cinco jerseys para sudar. Esto último no es imprescindible, pero es que si fallo algo diré que se debe a que estaba psíquicamente agotado. Y a ver quién me va a decir que no. Ahora voy a empezar a soltar predicciones tan ricamente y ustedes me van a escuchar diciendo que no creen mucho en estas cosas, pero se lo van a papar todo por si acaso.

Veo, veo que las televisiones locales seguirán sin poder financiarse con la publicidad, así que continuarán emitiendo horas y horas de tarotistas, adivinos y timadores por el estilo. Cuando la gente llame, dirán bastantes cosas buenas y unas pocas malas: nadie paga para que le den malas noticias. Harán lo posible para que quien llame hable mucho y dé datos que devolverán en forma de predicciones sorprendentemente ciertas. De vez en cuando dirán que el ser humano es libre, así que si aciertan en algo es porque tienen poderes y si fallan es porque el hombre es libre. También harán predicciones generales para que cada uno las amolde a sus circunstancias y así crea que son aciertos. Y dirán que nos quieren y que seamos felices: los clientes satisfechos vuelven. Uf, qué calor. Sean felices. Envíenme dinero.

1 comentario:

Edmond dijo...

Conozco a una de esas videntes de una cadena local y lo mejor es que como le digas algo en contra de sus paridas, te amenaza con echarte un mal yuyu o algo por el estilo. Esa gente no solo es timadora, sino además toman por tontos a la mayor parte del personal. Pobre negocio el de las locales que solo ingresan con esas chorradas y los mensajes del porno.

He de decir que dicha adivina me echó el mal yuyu prometido, pero como no creo en esas cosas, sigo tan feliz un año después.