15 octubre 2011

DESFILE DE LA FIESTA NACIONAL

“Desfile de la Fiesta Nacional” es un programa consolidado pero sigue perdiendo audiencia. Ahora que disponemos de los datos de este año podemos confirmar que vuelve a ocurrir lo mismo que en emisiones anteriores: uno de los programas especiales más caros de TVE (si no el que más) sigue reuniendo a unos cuantos telespectadores, pero cada vez son menos. Es como el número de alumnos que va a clase de Religión y moral católicas en los institutos públicos, o como el de de parejas que se casa por la Iglesia: que ya no son ni la mitad.


El pasado miércoles vieron en TVE “Desfile de la Fiesta Nacional” algo más de dos millones de personas, un tercio de los españoles que veían es ese momento la tele. Parecen muchos, pero hace solo seis años eran más de la mitad del total. ¿Por qué hay esa caída? ¿Tendrá razón el militar que dijo en un informativo del día que eso del desfile era “una mariconada”? No tengo la voz viril, recia y rotunda de aquel señor, pero yo apostaría más bien a que la peña está harta de ver semejante exhibición de trabajadores públicos ociosos en horario laboral, de vehículos y aeronaves oficiales quemando combustible, de recursos gastados en pompa y autobombo.

Si la defensa de España puede prescindir durante un día de más de 3.000 militares, 147 vehículos y 55 aeronaves, ¿No puede prescindir de ellos el resto del año? Si no puede, ¿qué hacen de paseo ese día? Es más, ya que el rey ahora dispone de un vehículo para la ocasión casi tan chulo como el del papa (escojan: “reymóvil”, “monarcamóvil”, “majestadmóvil” o “altezamóvil”), podían dejar a militares, vehículos y aeronaves en sus cuarteles y que fuera el rey el que desfilara de acá para allá pasando revista. Cosa diferente sería que no pasara revista el rey, sino el soberano. Como la soberanía nacional reside en el pueblo español habría que hacer una tribuna tan grande para todos que valdría más dejar de hacer este programa de televisión tan caro y celebrar la fiesta cada uno en su casa sin tanto dispendio.