10 octubre 2011

ROMA SIN VESPA

Es difícil ver a Leonard Nimoy sin pensar en Spock. Es imposible ver a Peter Falk sin pensar en Colombo. No es lo mismo, pero es necesario pasar unos minutos en una sala de descompresión televisiva para disfrutar de la serie “Zen” (jueves, TNT) porque está protagonizada por Rufus Sewell, el inolvidable maestro cantero Tom Builder de “Los pilares de la tierra”, y por Caterina Murino, la fascinante Solange Dimitros de “Casino Royale”. No hay descompresión que permita ver a Leonard Nimoy sin orejas puntiagudas o a Peter Falk sin gabardina arrugada, pero sí es posible disfrutar de “Zen” después de quitar a Rufus Sewell su mugre medieval y a Caterina Munro el pegajoso acompañamiento de James Bond.

Aurelio Zen es un detective honesto, casi kantiano, que vive con su madre, se enamora de una compañera y trabaja en una Roma corrupta y peligrosa. Zen es un apellido veneciano, las complejidades de los salones que pisa Aurelio son de una sutileza florentina, algunos personajes están dominados por la psicología napolitana, hay mucha elegancia milanesa y, sobre todo, mucha trastienda romana. Digamos que “Zen” es a veces la cara B del paseo romano en vespa de Nanni Moretti en la película “Caro diario”, el reverso tenebroso de la vida cotidiana romana, una mirada a la parte trasera de una ciudad llena de sombras y despachos oscuros. Los tres episodios de 90 minutos de “Zen” nos sabrán a poco, como ya ocurrió con la miniserie “Sherlock” (también emitida en TNT), pero es mejor quedarse con las ganas que estrellarse en la barra de “Cheers”.

Los casos de Aurelio Zen podrían resolverse en media hora. Es cierto. En realidad, todo en esta vida podría resolverse en media hora, desde leer la “Odisea” a comprender el big bang. Pero hay cosas en las que merece la pena emplear 90 minutos. El ritmo de las investigaciones de Zen, como el de Homero o el del origen del universo, es el que es. Si le gustó el paseo en vespa por Roma de Nanni Moretti, también le gustarán los paseos de Zen por esa otra Roma que no sale en las fotos de los turistas. Roma sin vespa junto a Tom Builder, quiero decir, Aurelio Zen.