19 octubre 2011

BORRANDO A ETA

Pongamos el cascabel al gato: Jordi Évole debe dar clase en las facultades de periodismo, el Follonero tiene que enseñar cómo se hace periodismo del bueno, “Salvados” (domingo por la noche, en laSexta) tiene que ser una asignatura imprescindible para quien quiera ejercer de periodista con un mínimo de rigor y seriedad.


¿Es broma? No, es lo que pienso. ¿Pero el Follonero es periodista? No, es un humorista, un cómico, un showman, un tipo divertido que actualiza la noble figura del bufón para adaptarla a estos tiempos de mudanza. Tiempos en los que el soberano (o sea, el pueblo) se encuentra, como siempre, rodeado de aduladores y se ve encerrado en su castillo (nuestras casas) con una falta enorme de que alguien abra las ventanas y deje correr libremente el aire fresco. Ehhh, ya, ¿entonces es que “Salvados” es un programa periodístico de información contrastada y veraz aunque esté hecho por un tipo que no es periodista? No, es un programa de entretenimiento, de diversión, de pasarse un buen rato y reírse si se tercia. Pero es que te pones a verlo y compruebas que es capaz de abordar asuntos muy serios (esto es, importantes) de la forma más seria (real, verdadera, sincera). Y no se pone pedante porque no lo necesita. Y no nos dice lo que piensan estos o aquellos porque prefiere ponerles un micrófono delante y que cada uno se retrate con sus palabras o sus silencios. Y no da una moraleja final porque cada uno es mayorcito para poner la moraleja que le parezca. Y no manda enviar SMS para votar entre dos opciones porque no trata al público como un rebaño manipulable al que se puede hacer escoger entre dos opciones preestablecidas previo pago de un dinerito que sibilinamente nos va haciendo aceptar la idea de que hasta para opinar o para votar hay que pagar porque ya no somos ciudadanos sino clientes.

Vean en la web, si lo no vieron el domingo en la tele, el “Salvados” titulado “Borrando a ETA”. Y juzguen.