18 octubre 2011

EVASIÓN O VICTORIA

Digo yo que los responsables de la educación somos todos los adultos que de una forma u otra estamos educando haciendo lo que hagamos. Hay una forma de educar más explícita que es la del profesor, el maestro en la escuela, los padres que educan a sus hijos. Cualquier persona que ocupa un puesto en su vida profesional o laboral está enseñando a otros, está transmitiendo actitudes, está enseñando a resolver conflictos.
Los responsables de la televisión, que es quizá el medio de comunicación que más socializa a la gente, tienen que asumir también esa responsabilidad educativa en la medida en que todo lo que hacen está influyendo. Nadie negará que la tele socializa porque la gente se identifica con personajes, con situaciones, con lo que ocurre en la tele y aprende a comportarse, a vestirse, a relacionarse como ve que lo hacen los personajes de las películas, de las series, de lo que aparecen en la programación televisiva. Eso es lo que debe generar una responsabilidad. Creo que fue el creador de la BBC quien dijo que se proponía hacer una televisión que cambiara los gustos de las personas. Parece una buena idea. Hoy no nos atrevemos a decir eso, pero a ver por qué no. La audiencia no pide nunca nada. Entre lo que se le da, escoge; y lo que se le da a veces es muy limitado para que pueda escoger bien.

Cuando la tele emite un programa que ven 200.000 personas, o 20 millones, o 2.500 millones, se tiene muchísima responsabilidad ante cada una de ellas. La idea no inocente, sino culpable, de que la tele es solo un negocio hace olvidar que los medios de comunicación son algo más que mera evasión.

Lo reconozco. Lo anterior no lo digo yo, lo oí el domingo por la noche en el “Pienso, luego existo” que La 2 dedicó a Victoria Camps. Ahora hagan ustedes con ello la crítica de televisión que consideren oportuna empezando por plantearse por qué no vieron el programa.